Democracia en México, “competencia por voto de pobres y hambrientos”: Arquidiócesis  

CIUDAD DE MÉXICO (apro).— En las elecciones del pasado 4 de junio pudo comprobarse que “nuestra democracia se está convirtiendo en la competencia por el voto de los pobres y hambrientos, a quienes siempre se les ha regateado lo que en derecho les corresponde”, afirma la Arquidiócesis Primada de México, a través de su semanario Desde la fe.

En su reciente edición, el semanario agrega que durante ese proceso electoral “pudo observarse la frenética e infatigable pasarela de funcionarios de la administración pública entregando tarjetas, beneficios o emolumentos en especie que podrían ser flagrantes delitos electorales”.

De ahí que, dice, en estos comicios realizados en el Estado de México, Nayarit, Coahuila y Veracruz, siguieron dándose “profundos vicios arraigados de una democracia que se supone madura, pero que en los hechos condiciona la libertad, vencida por la manipulación”.

Y señala:

“Las preferencias políticas se convierten en mercancía fácilmente usable y desechable, un electorado manipulable, cuya pobreza es la mejor arma que se aprovecha para asestar un disparo a fin de aniquilar la libertad y coaccionar la voluntad de millones”.

En su editorial titulado “Regresión al pasado”, el semanario también crítico lo costoso que resultaron los comicios en esos cuatro estados, pues los “mexicanos sufrimos una sangría de más de cuatro mil millones de pesos”.

Agrega:

“Esto es algo que no debería soportarse más ante las graves carencias de un país que parece estar en elecciones de forma permanente”.

Y para colmo, prosigue Desde la fe, las fiscalías que se encargaron de atender los delitos electorales no han informado sobre las sanciones que aplicaron. Dice al respecto:

“De acuerdo con la Fiscalía para la Atención de los Delitos Electorales, en los procesos de los cuatro estados se iniciaron casi 700 investigaciones; sin embargo, no tenemos mayores resultados al respecto”.

Señala:

“En cada proceso electoral, los agraviados presentan cientos de denuncias sin que conozcamos los resultados concretos de las indagatorias ni si, de la probable responsabilidad, se dieron castigos ejemplares para inhibir la comisión de cualquier delito electoral”.

El semanario concluye al advertir que, de seguir dándose estas prácticas, la elección presidencial del año próximo “será la regresión al pasado más absolutista, empañado por el fantasma del fraude más escandaloso”.

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