El desastre de los Tigres

Se trata de un equipo que recibe enormes subsidios públicos, y aun así consiguió meterse en una crisis. Una serie de dudas y desavenencias provocaron la salida de dos socios del equipo Tigres de Quintana Roo, con lo que Fernando Valenzuela y su familia quedaron como los únicos dueños. Sin embargo, los problemas persisten, el caos financiero sigue rondando y las tensiones políticas se mantienen.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La empresa Cbtqroo S.A.P.I., S.A. de C.V., que en febrero pasado le compró el club de beisbol Tigres de Quintana Roo al empresario Carlos Peralta, sufrió una fractura interna que ocasionó que dos de los socios vendieran su parte a Fernando Valenzuela y a su esposa, Linda Burgos, quienes ahora son los únicos dueños del equipo.

La sociedad que hace tres meses formaron Valenzuela –exestrella de las Grandes Ligas–, la cervecería Tulum y el empresario José Luis Guillén, de la empresa FixIn, quedó disuelta el pasado 25 de mayo, tras la celebración de una asamblea en la que estos dos últimos vendieron 33% de las acciones que poseían.

En entrevista, el abogado de cervecería Tulum, Enrique Benet Gregg, explica que la separación obedece a que el proyecto no es financieramente viable y la familia Orvañanos, propietaria de la empresa, no está en condiciones de perder dinero.

Benet revela que a Carlos Peralta sólo se le ha pagado una tercera parte del precio pactado por la compra, que se estima en 51 millones de pesos, aunque oficialmente ni la Liga Mexicana de Beisbol (LMB) ni ningún directivo de Tigres la han confirmado.

A ese adeudo hay que sumar los gastos de operación del equipo, que Benet estima en por lo menos 50 millones de pesos anuales. Esta cantidad no se alcanza a cubrir con el subsidio que el gobierno de Quintana Roo se comprometió a otorgar.

“Cervecería Tulum decidió salirse de la sociedad por razones económicas: el equipo cuesta mucho dinero al año. Se hizo una evaluación empresarial y resultó que hay dificultades para salir con ganancias a pesar del apoyo gubernamental. Pensábamos que sí es negocio, pero no lo es. Las dos partes ofrecimos vender nuestras acciones y los Valenzuela, que tenían 34%, dijeron que se quedaban con todo”, detalla.

Antes de que Peralta anunciara la venta de Tigres, la directiva que encabezaba Cuauhtémoc Rodríguez acordó –y firmó– con el gobernador Carlos Joaquín un convenio mediante el cual Quintana Roo apoyaría al equipo con 23 millones de pesos (20 millones más IVA) para la temporada 2017.

También se comprometió a saldar un adeudo de 13 millones de pesos que el exgobernador Roberto Borge mantenía desde 2016 (Proceso 2101).

El abogado Benet aclara que, de forma verbal, la actual directiva acordó con Carlos Joaquín incrementar el subsidio de 23 millones a 30 millones. Suponiendo que así fuera, de todas maneras no hay viabilidad.

“El equipo tiene una nómina fuerte de 5 millones de pesos al mes. Si haces cuentas nada más de sueldos son los 30 millones por temporada y encima está el tema administrativo. El estadio está en comodato con el gobierno, pero los gastos son muy fuertes y las únicas entradas de dinero son por el gobierno y patrocinios. La segunda parte del pago a Peralta ya se tiene que dar. Ya se pasó la fecha y no se ha pagado. La tercera parte debe cubrirse este mismo año.”

–¿Esa es otra de las razones por las cuales la cervecería vendió sus acciones? ¿No tienen para pagarle a Peralta? –se le pregunta.

–Todavía hay un contrato que tiene que cumplirse. Tigres está en proceso de compra porque firmamos un contrato en pagos diferidos, de los cuales ya se pagó la primera parte y están pendientes dos. Empezamos a operar el equipo porque se hizo un pago y cerramos un primer acuerdo. La familia Peralta entregó la administración a Cbtqroo S.A.P.I., S.A. de C.V., que es la empresa vehículo.

–Aunque no se ha terminado de pagar el equipo, ¿la empresa Cbtqroo S.A.P.I., S.A. de C.V., sí es la dueña de Tigres o está condicionado al pago?

–Ya se cerró la operación con Peralta, tan es así que por eso cambió la administración, pero falta cumplir con los compromisos de pago. Con la venta de las acciones de Guillén y de la cervecería, sólo cambió la estructura accionaria. Ya será la habilidad mercantil de la familia Valenzuela la que les permita cumplir con los pagos.

–Además de la cuestión económica, ¿existió algún problema de carácter deportivo que influyera en la salida de dos de los tres socios?

–Cervecería Tulum no se metió en cuestiones deportivas. El tema de los jugadores (cambios, ventas, préstamos) es entre Peralta y Valenzuela. El precio que se pactó por el equipo es independiente de los jugadores. Está difícil sacar el negocio. Valenzuela dijo: “Yo sí me aviento, yo consigo los fondos para poder cerrar la operación con Peralta y seguir adelante”. La familia Valenzuela decidió que ellos sí pueden con el paquete. Todo fue muy cordial y en términos muy amigables.

Los recursos provenientes del gobierno de Quintana Roo para Tigres cambiaron radicalmente con la salida de Roberto Borge. El panista Carlos Joaquín decidió seguir dotando al equipo con dinero público, pero en menor medida.

En febrero pasado este semanario publicó que, con base en los convenios firmados de 2006 a 2016, Borge entregó a Tigres 239.7 millones de pesos. Esta cantidad no incluye los recursos que a través de los fideicomisos Oficina de Visitantes y Convenciones (OVC) de Cancún y el de Promoción Turística de la Riviera Maya (FPTRM) otorgó en 2015 y 2016.

Información obtenida por la reportera indica que, en 2016, Borge le acumuló adeudos al equipo por 40.1 millones de pesos.

El gobernador había ofrecido entregar 29.3 millones vía la Comisión de Juventud y Deporte de Quintana Roo (Cojudeq), de los cuales sólo dio 16.1. No saldó una deuda de 8.5 millones que debió pagar a través del fideicomiso OVC, otra de 9.8 millones (mediante el de Riviera Maya) y otros 8.7 millones de pesos correspondientes a material deportivo y “apoyo de pretemporada”, ambos de 2015 y 2016.

Como sólo quedó por escrito y firmada la entrega de los 29.3 millones de pesos, la nueva administración de la Cojudeq, que encabeza Antonio López Pinzón, se vio obligada a pagar 13 millones de pesos en cuatro partes.

En virtud de que las ganancias íntegras por venta de boletos eran para Tigres y el dinero de los patrocinios también, el equipo metió a sus arcas alrededor de 20 millones de pesos más.

Gracias a estos ingresos y a los subsidios estatales, Peralta –si acaso– apenas invertía entre 5 y 6 millones de pesos anuales en el equipo. La Cojudeq depositaba en una cuenta bancaria de la empresa IUSA, propiedad de Peralta, los recursos, y de ahí se pagaban todos los gastos del equipo.

El dinero de la nómina de jugadores se entregaba a través de una outsourcing llamada Excel. Hasta 2016, los egresos por sueldos de peloteros alcanzaban los 7.5 millones de pesos.

Nuevo proyecto

Linda Burgos asegura que la separación de los socios no ocasionará ningún problema en los Tigres de Quintana Roo. Por el contrario, dice, tienen un nuevo proyecto enfocado principalmente en conseguir más patrocinios

“Ha sido todo tan rápido que no ha habido tiempo de hacer muchas cosas. Vamos sobre la marcha, pero todo está bien. Nosotros estamos contentos de estar allá. La gente de Cancún está bien porque el equipo marcha bien. Lo importante es sacar la temporada adelante con resultados.

–¿Financieramente están tranquilos? ¿Existe algún riesgo por falta de dinero?

–Claro que no, para nada. Yo voy de vez en cuando a Cancún, pero no hay nada de eso. A veces hay problemitas, pero nada grande. Lo que hay es mucho trabajo y la verdad es que pobre de mi hijo (Fernando Valenzuela Burgos, presidente adjunto de Tigres de Quintana Roo), estaba mejor como jugador.

–¿Ya terminaron de pagarle a Peralta o cuánto se le adeuda?

–Nosotros estamos bien con el señor Peralta, no tenemos problemas con él.

Algunos de los problemas que ha sufrido el equipo son el retraso en el pago a peloteros, el promedio de asistencia no llega a las 3 mil personas por partido y en la gira a Oaxaca –a finales de mayo– se propuso mandar a los jugadores en autobús, lo que provocó molestia.

El presidente de la Cojudeq, Antonio López Pinzón, asegura que el gobierno estatal ha cumplido con la entrega de recursos a Tigres.

Entrevistado vía telefónica el jueves 15, el funcionario se excusó de revelar la cantidad exacta que se le ha transferido al club, debido a que tanto él como sus colaboradores no se encontraban en sus oficinas de Chetumal sino en Cancún atendiendo un par de eventos deportivos. Se comprometió a dar a conocer el dato preciso la próxima semana.

El papel de los Orvañanos

Además de la separación de la cervecería Tulum y del empresario José Luis Guillén, otra figura que dejará de operar para Tigres de Quintana Roo es el panista Carlos Orvañanos Rea, titular del Instituto para el Desarrollo y Financiamiento del Estado (Idefin), quien fue el vínculo del gobierno estatal para llevar inversionistas al equipo.

El abogado Enrique Benet aclara que, a pesar de que Orvañanos es pariente de la familia dueña de la cervecería Tulum, no es socio de la misma y tampoco se le debe considerar en la empresa Cbtqroo S.A.P.I., S.A. de C.V., pues nunca formó parte de la misma.

No obstante, Orvañanos invitó a participar a Francisco Villanueva en la directiva de Tigres como presidente. Él, junto con Valenzuela hijo, asistían a las asambleas de la LMB.

La semana pasada, Villanueva anunció que renunció al equipo en el cual trabajó desde que Cuauhtémoc Rodríguez fungía como presidente del Consejo de Administración y Peralta era el dueño.

“El gobierno del estado tiene un convenio firmado y lo estamos cumpliendo”, dice Antonio López. “No voy a profundizar en el tema. Ha sido complicado el manejo del equipo con la familia Valenzuela. Que ellos tienen hecho un desastre el equipo, es la verdad. Sólo eso voy a comentar. Nosotros estamos cumpliendo nuestra parte, si hay problemas en la directiva es otra cosa”, añade.

–¿Afecta la relación con el gobierno estatal el hecho de que Orvañanos ya no esté cerca del equipo? –se le inquiere.

–Eso no cambia nada. El compromiso está pactado. Nosotros no firmamos convenios por seis años, pero el equipo tiene su dinero seguro en 2017. En la parte deportiva exigí lo que el gobierno quiere del equipo, que se apoye a los deportistas de Quintana Roo. Con Francisco Villanueva mandamos a un muchacho de Chetumal a la Academia de Monterrey (de la LMB) y con él trataba ese tipo de temas.

–¿Ahora el gobierno estatal tratará con los Valenzuela esa parte del convenio?

–Espero que me contacten, porque no lo han hecho. Lo que sé me entero por la prensa. Villanueva me dijo que él renunció. Es una lástima lo que está pasando. Es todo lo que voy a decir.

Este reportaje se publicó en la edición 2120 de la revista Proceso del 18 de junio de 2017.

Acerca del autor

Estudió Ciencias de la Comunicación y Letras y Literatura Hispánica en la UNAM. Fue reportera de información general en los noticieros Monitor de InfoRed. Desde 2000 ha sido reportera y conductora de deportes en distintos medios radiofónicos y televisivos. Actualmente estudia la Maestría en Periodismo y Asuntos Públicos en el CIDE.

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