Mi villano favorito 3: un malvado ochentero

MONTERREY, NL (apro).- En Mi villano favorito 3 (Despicable me 3, 2017) son incorporados tantos elementos, que toda la historia se dispersa entre nuevos personajes y subtramas absorbentes e innecesarias. Y entre tantos personajes y situaciones coloridos, Gru, el encantador antihéroe, resulta rebasado.

El retirado villano regresa, encantador, como siempre, pero con una profunda crisis emocional, luego de ser despedido, junto con su esposa, de la liga de los antivillanos, por fracasar en una encomienda vital para la humanidad.

Mientras delibera qué hacer con su vida, se entera que tiene un hermano gemelo, Dru, que es todo lo opuesto a él, aunque millonario, y con el deseo de seguir la vida criminal que alguna vez tuvo su carnal.

Ilumination, la división de Universal que se encarga de los proyectos animados, presenta este nuevo episodio del original personaje calvo, delincuente redimido, y consagrado al amor de sus tres hijas pequeñas, recibidas en adopción, y su adorada esposa Lucy, agente secreto, como él.

Como en el pasado, una vez más debe luchar con un singular oponente. En la primera y segunda partes dio batalla a los desalmados Vector y El Macho. Ahora, el destino lo confronta con el malvado Bratt, el mejor de todos sus contrincantes. Este no es cualquier rival: el pillo en turno es un resentido social que brilló como prodigio infantil de la TV en la década de los 80 y quien, al crecer, perdió su carisma y fue desechado como una estrella muerta. Es el caso de montones de chiquitines maravilla que son explotados y rumiados por la industria del entretenimiento, y tirados a la basura, cuando dejaron de ser rentables.

Despechado, se convierte en un ladrón a gran escala. Como adulto es un completo adefesio, y todo su entorno, look, música, gustos y moda son ridículamente ochenteros. Para superar la depresión que le ocasionó el olvido, se quedó para siempre con el personaje que alguna vez le dio fama.

El antagonista es un enorme chiste retro, aunque para captar su gracia se requiere de un contexto del que todos los niños carecen. Por eso, sólo los papás de los chicos van a entender cómo se contorsiona con música de Madonna, Michael Jackson, Olivia Newton-John y Dire Straits, por qué porta un walkman con cassette, y practica el breakdance.

Los escritores Cinco Paul y Ken Daurio que han estado detrás de las historias desde el inicio de la serie, compactaron demasiadas ramificaciones en esta tercera aventura y le quitaron sustancia a la trama eje que, en teoría, era la batalla de Gru contra el desvelado delincuente que baila moonwalk. Pero agrega, como vertientes alternas, el despido de la pareja, el encuentro con el gemelo, las preocupaciones de una hija que quiere encontrar un ser mitológico, y otra que debe lidiar con un inesperado pretendiente.

Bratt, el personaje más atractivo de todos los que desfilan, se pierde en la maraña de acciones y reaparece al final, únicamente para participar en un buen desenlace que deja la idea de insatisfacción, pues se demandaba más de su presencia.

Los minions, que con su propio spin off ya probaron su solidez como personajes, vuelven, una vez más, a robar atención, con su propia aventura paralela.

Andrés Bustamante y Andrea Legarreta hacen una gran dupla de doblaje en español, con voces de la pareja principal que, en inglés, corresponden a Steve Carell y Kristen Wiig.

Mi villano favorito 3 mantiene su gracia como comedia familiar, aunque requiere de demasiadas situaciones de respaldo para mantener a flote su sentido original.

Provocará algunas risas, aunque luce ya como una franquicia cansada, que necesita una urgente renovación para sobrevivir.

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