Moreno Valle espió hasta a sus aliados y colaboradores

PUEBLA, Pue.- (apro).- De acuerdo con políticos, periodistas y exfuncionarios estatales, el control político que ejerció el gobierno de Rafael Moreno Valle durante su sexenio se basó en gran medida en el espionaje, que lo mismo puso en práctica contra adversarios y críticos que contra sus propios colaboradores y aliados.

Martín Hernández Alcántara, reportero de La Jornada de Oriente, hace referencia a este secreto a voces que le han confirmado varias de sus fuentes, en relación a que el ahora exmandatario poblano contaba con expedientes personales de empresarios, políticos, periodistas, académicos y de cualquier actor que pudiera tener algún tipo de liderazgo o tribuna social en la entidad.

“Esos expedientes”, refiere, “podían contener cualquier cantidad de cosas privadas, no quiere decir que necesariamente ilícitas, pero que sí que podrían perjudicar la vida familiar o pública, como una relación extramarital, por ejemplo, o una preferencia sexual, desde eso o hasta quienes igual tenían una cola muy larga”.

Señala que en el sexenio pasado fue de dominio público que estos expedientes lo mismo se usaban para presionar, que para chantajear, conseguir favores políticos, obtener sumisión en el Congreso del Estado o para obligar a jueces y magistrados a emitir determinados fallos.

“Sé de gente que ha trabajado en el gobierno y en otros gobiernos del PRI que sí los chantajearon con asuntos de su vida personal”, sostiene Hernández.

Igual, agrega el periodista, “se sabía que Moreno Valle vigilaba a sus propios funcionarios, para así saber con quienes hablaban, con quienes se reunían”.

Esta información fue corroborada por exfuncionarios estatales, quienes reconocieron que todos tenían la certeza de que eran espiados, que sus celulares estaban interferidos y señalaban como responsable de eso al actual diputado federal Eukid Castañón.

Hay indicios de que el gobierno de Moreno Valle no sólo usó el software Galileo para espiar.

A mediados de 2015, el estudiante Carlos Arafat Rosas, señalado como perseguido político del morenovallismo, aseguró que en su expediente penal encontró fotografías que evidentemente le fueron tomadas con drones.

Igual, hay versiones de que operaban camionetas con equipos que permitían grabar conversaciones a distancia.

La exdiputada federal Roxana Luna dice que es un hecho que el espionaje fue un elemento fundamental para el control político que ejerció Moreno Valle. “Sólo así logró someter a la clase política de la forma en que lo hizo”, recalca.

“Les sacaban su tarjeta informativa, donde además de asuntos de la vida privada del actor político o funcionario, se ventilaban asuntos familiares que amenazaban con sacar a la luz pública, y le decían: mira, mejor no hagas nada”, relata la también excandidata a la gubernatura.

En su caso, indica que en dos ocasiones tuvo evidencias de que sus líneas telefónicas fueron interferidas pues fueron filtradas a los medios de comunicación.

Otra prueba clara de esto, fue cuando en la campaña interna para ser candidata del PRD a la gubernatura en 2016, hablaba con algún alcalde para pedirle su respaldo, y a los pocos minutos un funcionario estatal se comunicaba para amedrentarlo: “¿por qué hablaste con Roxana?”, se le inquiría

En septiembre de 2014, el entonces diputado federal Enrique Doger Guerrero, fue uno de los primeros en denunciar la operación de esta red de espionaje a cargo del gobierno de Moreno Valle.

El ahora delegado del IMSS en Puebla cuenta que en esa ocasión, de manera anónima, llegó a su oficina un sobre con información “muy concreta” que le advertía que su celular había sido “clonado”.

Esa información señalaba a Joaquín Arenal, exdirector del CISEN en Puebla, como operador y a Eukid Castañón, como cabeza de la red.

El sobre contenía una usb, que aún conserva, con decenas de archivos de audio de sus conversaciones con distintas personas.

“Lo cierto es que paralelo con esto”, recuerda el político, “familiares míos empezaron a recibir fotografías y conversaciones que venían de mis chats, le decían por ejemplo a mis hijas, denuncias de que “tú papá está haciendo esto” y les enviaban fotos que sólo podrían haber salido de mi celular”.

Doger refiere que todo esto ocurrió cuando tenía aspiraciones políticas para ser candidato a gobernador por el PRI y asume que estas filtraciones hacia su familia eran una especie de advertencia.

Denunció el caso ante la Cámara de Diputados y días después, su oficina fue allanada. Los ladrones, de manera sospechosa, se llevaron documentación que sólo tenía valor político.

A partir de entonces ha tomado medidas como cambiar continuamente de celular, usar algunos números “desechables”, y sobre todo evitar hablar y mensajear por teléfono asuntos de importancia.

Asegura que entre la clase política poblana prevalece una especie de paranoia o psicosis, por lo que en reuniones políticas de relevancia optan por dejar los celulares afuera.

En una ocasión, un funcionario de gobierno le advirtió: “aquí te tengo tu expediente”, por lo que no duda que le saquen algo a la luz pública si llega a ser candidato el próximo año.

Entre los actores políticos de Puebla persiste la sospecha de que el espionaje sigue, pues nadie ha informado sobre el destino que tuvo el equipo que adquirió la pasada administración a Hacking Team.

“No sabemos si Moreno Valle se lo llevó, dónde está o que hizo con ese equipo”, señala Luna Porquillo, “aunque debió ser usado para vigilar y combatir a la delincuencia, es un hecho que no fue el uso que se le dio”.

Y presumen que Moreno Valle mantiene su red de espionaje no sólo por su proyecto presidencial, sino por su interés de lanzar a su esposa Martha Erika Alonso como candidata del PAN a la gubernatura en 2018.

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