Equipo de la UNAM localiza tres sitios en la CDMX donde podría depositarse cascajo

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- A través de un convenio con la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación (Seciti) de la Ciudad de México, un equipo interdisciplinario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrolló una metodología para localizar sitios de disposición final para residuos de la construcción y demolición, aplicando sistemas de información geográfica.

En colaboración con consultores externos, el grupo de topógrafos, geólogos, hidrólogos, ingenieros ambientales y expertos en mecánica de suelos del Departamento de Ingeniería Sanitaria y Ambiental de la Facultad de Ingeniería (FI), analizó alrededor de 11 alternativas, de las cuales tres presentaron las mejores condiciones.

En un comunicado, la institución académica precisó que la investigación de los universitarios –actualmente con un 75% de avance– está encabezada por Constantino Gutiérrez, académico de la FI.

Y detalló que, según estimaciones, en la Ciudad de México se generan diariamente siete mil toneladas de esos residuos, es decir, más de la mitad del peso de los residuos sólidos de esta urbe, calculados en 12 mil 600 toneladas diarias.

Aunque existe una norma ambiental (NADF-007-RNAT-2013, en vigor desde el 26 de febrero de 2015) que establece la clasificación y especificaciones de su manejo, aún se tiran de manera clandestina en lugares prohibidos, como carreteras, barrancas, suelo de conservación y áreas naturales protegidas (incluida la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel en Ciudad Universitaria), o son llevados a otras entidades de la megalópolis, apuntó.

Los expertos de la UNAM calculan que apenas un 40% se dispone de manera adecuada, lo que causa problemas ambientales y de seguridad para los ciudadanos, pues el cascajo puede interrumpir el paso del agua en una barranca y provocar inundaciones, escurrimientos, afectaciones a los ecosistemas de áreas naturales protegidas, o simplemente dañar la imagen urbana.

En la Ciudad de México no se cuenta con suficientes sitios autorizados de disposición, sólo hay uno en la delegación Xochimilco, y una empresa privada en la delegación Iztapalapa, donde se procesa apenas el 3% de esos desechos generados en la urbe. Ahí se trituran y muelen los residuos seleccionados y se producen agregados como gravas y arenas, que se emplean posteriormente en la industria de la construcción.

En cuanto a las tres alternativas ubicadas por el equipo universitario, Gutiérrez expuso que se hicieron recorridos por los sitios preseleccionados para verificar la información topográfica, geológica, hidrológica y de uso de suelo (obtenida de diferentes fuentes, como la cartografía del Instituto Nacional de Estadística y Geografía); adicionalmente se tomó información in situ y se revisaron las condiciones técnicas para determinar el lugar más factible.

El sitio elegido debe contar con un área suficiente para una vida útil de al menos diez años, ser accesible, con vías de comunicación, una topografía lo más regular y plana posible, que no sea inundable ni área de reserva natural, subrayó.

Con ayuda de sistemas de información geográfica y herramientas de análisis espacial (de información topográfica, hidrológica, geológica y ambiental) y el uso de vehículos aéreos no tripulados (drones) que se utilizan para levantar información del entorno físico, se localizó un lugar idóneo al sur de la ciudad, ocupado en la actualidad por pastizales y tierras de cultivo temporales; tendrá en su fase constructiva un menor impacto ambiental y resultará más económico, apuntó.

El anteproyecto de los universitarios considera que el sitio de disposición estará conformado por “celdas” de tres metros de altura que se irán formando a partir del material de desecho.

También incluye un centro integral de manejo de residuos, no sólo para su disposición final, sino para construir una planta de reciclaje de concreto y un área destinada a formar suelos artificiales a partir de residuos de la construcción, que otros universitarios investigan para aplicar en zonas en donde no hay una capa de suelo que sustente la vegetación, como las áridas.

Se busca contribuir a mejorar la situación actual de la Ciudad de México, al identificar sitios potenciales para el depósito de este tipo de materiales, en apego o cumplimiento de los criterios ambientales, técnicos y socioeconómicos, concluyó Gutiérrez.

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