Un frente partidista medio amplio y riesgoso

Todo apunta a que el debate sobre el frente amplio que impulsa la dirigencia del PRD para 2018 se convertirá en otra lucha intestina por el control de ese partido. Entre los asuntos que pueden marcar el futuro de esa formación política están la eventual alianza con el PAN o con Morena, la postulación de un candidato ciudadano y la posibilidad de que tal ciudadano no afiliado al PRD se llame Miguel Ángel Mancera…

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- La idea de la dirigencia del PRD que impulsa el Frente Amplio Democrático (FAD) Gobierno de Coalición 2018 está sostenida por alfileres: cuatro de los seis partidos “de oposición” al PRI rechazaron la propuesta y sólo falta la respuesta del PAN y el Panal, unión que les da escozor a algunas tribus perredistas y a ciertos grupos panistas.

El futuro del FAD, si sobrevive, dependerá de quien encabece la presidencia nacional del PRD, que debería renovarse la primera semana de septiembre próximo, pero su dirigencia la retrasó para que se agotaran los plazos requeridos para solicitar que el Instituto Nacional Electoral (INE) organice una elección interna, lo haga el propio partido, se llame a un Congreso Nacional para definir quiénes serán los nuevos dirigentes, se queden los actuales o se nombre un presidente interino.

Esto deberán definirlo los perredistas en tres días, a partir del 28 de junio, día en que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ordenó a la Comisión Nacional Jurisdiccional del partido que “emitiera una nueva determinación para que, a fin de garantizar los derechos de la militancia”, se lance la convocatoria para la elección de la dirigencia del PRD acorde con sus estatutos.

Después de que la presidenta del PRD, Alejandra Barrales, anunciara la conformación del FAD el 24 de junio, la división interna se profundizó al grado de que tres bloques de tribus pretenden imponer su postura sobre la política de alianzas rumbo a la elección presidencial de 2018.

Por ejemplo, Nueva Izquierda (NI), Galileos, Alianza Democrática Nacional (ADN), una parte de Foro Nuevo Sol (FNS) encabezada por Vladimir Aguilar, y Vanguardia Progresista (VP), donde está el secretario de Movilidad del gobierno capitalino, Héctor Serrano, defienden las coaliciones con otros partidos “de oposición”, incluyendo al PAN, partido que también apoya un frente opositor. De este bloque, ADN, FNS y VP dicen que sí al FAD, pero con un candidato presidencial perredista.

El segundo bloque está formado por Izquierda Democrática Nacional (IDN), Militantes de Izquierda (MIZ) y otra parte de FNS, apoyada por Hortensia Aragón, quienes rechazan coligarse en la elección presidencial con panistas y sólo aceptarían acuerdos con Morena, el PT y MC, con las que han formado las coaliciones Por el Bien de Todos (2006) y Movimiento Progresista (2012).

El tercer bloque está formado por fundadores del PRD como Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y Alejandro Encinas, quienes ya no militan en el PRD, e Ifigenia Martínez, todavía afiliada, así como la senadora Dolores Padierna, quienes el 27 de junio se reunieron para “reflexionar en voz alta” sobre la formación de un frente amplio con perfil ciudadano, como indicó la legisladora a la agencia Apro.

Acuerdo mata estatuto

El 21 de mayo, en medio de la elección para gobernador del Estado de México, Barrales y el presidente nacional del PAN, Ricardo Anaya, dieron una conferencia de prensa para anunciar la creación del Frente Amplio Opositor para 2018, lo cual molestó a muchos militantes de ambos partidos porque no fueron consultados.

Casi un mes más tarde, el 24 de junio, Barrales, acompañada del jefe de gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, anunció la formación del FAD. Ese día Barrales envió cartas a los dirigentes de seis partidos opositores al PRI para informarles que el PRD está dispuesto al diálogo para diseñar “un gobierno democrático de coalición” rumbo a 2018. Todas las misivas señalan lo mismo, sólo cambia el nombre y cargo de los dirigentes. Hasta el cierre de esta edición ni el PAN ni el Panal habían respondido.

Ante la decisión del Comité Ejecutivo Nacional de no emitir la convocatoria para renovar los órganos de dirección del partido y el acuerdo para crear el FAD, los dirigentes de IDN, René Bejarano; de FNS, Vladimir Aguilar; del MIZ, Carlos Sotelo, y de Galileos, Fernando Belaunzarán, explicaron su postura a este semanario.

El 29 de junio Sotelo interpuso un juicio de protección a los derechos políticos de los ciudadanos ante el TEPJF en contra de la creación del FAD porque, asegura, la reunión donde se aprobó viola los estatutos que impiden una alianza con el PRI y el PAN en elecciones nacionales, aunque las permite en comicios locales.

Además, afirma que no se convocó a la sesión con 48 horas de anticipación como señala el reglamento de PRD, el cual añade que la convocatoria debe ir acompañada con la exposición de los motivos por los que se le da el carácter de extraordinaria y qué documentos se analizarían en la sesión, lo que tampoco se cumplió.

“La prisa era responder al PAN, que el viernes 23 resolvió ir en un Frente Amplio Opositor y el PRD lo llamó un Frente Amplio Democrático. Nosotros no aceptaremos este viraje a la derecha”, indica Sotelo.

Para Bejarano “la izquierda está en un buen momento para unirse y sacar al PRI del poder sin el apoyo del PAN”. Según sus cuentas, si los partidos de izquierda se hubieran unido en el Estado de México hubieran ganado con el 55% de la votación. Teme que este escenario se repita en 2018.

Preocupación por el PRD

El 15 de junio pasado la maestra Ifigenia Martínez apoyó el diálogo entre las fuerzas de izquierda. El 27 del mismo mes, con el pretexto de promover un libro sobre la trayectoria de Martínez, se reunieron los fundadores del PRD: Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Alejandro Encinas y la propia maestra (que sigue en el partido) y acordaron impulsar un movimiento que incluya a todos los sectores de izquierda del país para la elección federal de 2018.

“La reunión derivó en reflexiones en voz alta sobre el anuncio de Alejandra Barrales sobre el FAD, donde no se comparte la idea de las alianzas con el PAN”, dijo a Apro la senadora perredista Dolores Padierna, quien asistió al encuentro. La senadora mencionó que no se descartó la postulación de un candidato ciudadano.

–¿Esa idea del candidato ciudadano no beneficia a Mancera? –se le pregunta a Bejarano.

–Bueno, yo creo que ahí dependería mucho de lo que el PAN quiera decir. Si el PAN no considera viable a Mancera, pues se buscará a otro. Se habla de Mancera, algunos hemos mencionado a Juan Ramón de la Fuente. Ayer (26 de junio) los Galileos mencionaron a Emilio Álvarez Icaza.

Bejarano destaca que en la reunión de fundadores del PRD se comisionó a Porfirio Muñoz Ledo para que redacte un documento dirigido a contactar a otras personalidades “y lo promuevan José Woldenberg y otros que están de acuerdo en un frente amplio con un perfil ciudadano”.

Sin embargo, el viernes por la tarde se había lanzado la invitación para el Encuentro Nacional de Cuadros de Nueva Izquierda en el Hotel Dorados Oaxtepec, en Cocoyoc, Morelos, del 30 de junio al 2 de julio, en donde participó Barrales y como invitados estuvieron presentes José Woldenberg, Luis Cárdenas, Marco Rascón y Héctor de Mauleón, entre otros.

El 30 de junio y el 1 de julio, representantes de MIZ en más de 20 estados se reunirán en la Ciudad de México para discutir sobre el FAD.

“Si el PAN se aferra a que sea un candidato panista podría ya no haber un acuerdo de ir en el FAD”, indica bejarano, y confía que los perredistas rechacen que así sea, como lo hizo en días pasados el senador perredista Luis Sánchez, de ADN, quien el 28 de junio aseguró que su corriente “no apoyaría de ninguna manera las candidaturas de Margarita Zavala ni de Moreno Valle ni de Ricardo Anaya; no es esa la convocatoria”.

Insistió en que la consecuencia de que el FAD no se realizara para 2018 sería similar a la elección del Estado de México: competirían el PRI con sus aliados, el PAN por su lado, Morena con PT por el suyo y el PRD… “pues vamos a ver qué dice Movimiento Ciudadano”.

–¿Esta división va a beneficiar al PRI?

–¡Claro! Todas las divisiones benefician al PRI y éste juega a eso. Así jugó en el Estado de México y va a intentar repetirlo.

La pelea por el partido

En diciembre de 2015 el líder de ADN Héctor Bautista negoció con VP una alianza para que la dirigencia del partido, que se debe renovar la primera semana de septiembre, quede en manos de alguien de ADN e impulse el próximo año la candidatura presidencial de Miguel Ángel Mancera, aunque no esté afiliado al PRD.

Este pacto se confirmó el 6 de marzo pasado, cuando se confrontaron de manera abierta el bloque de NI, Galileos y una parte de FNS con Aguilar contra IDN, otra parte de Foro, ADN, Frente de Izquierda Progresista, VP y la desaparecida Patria Digna, quienes junto con la presidenta nacional Alejandra Barrales eligieron a Juan Zepeda, de ADN, como candidato a gobernador del Estado de México.

Después de la elección del 4 de junio, Zepeda se perfilaba como el próximo presidente nacional, pues se sabía que no ganaría sin aliarse a Morena, pues Bautista había negociado con el gobernador Eruviel Ávila que no lo hiciera (Proceso 2118). El 26 de junio, un día después de que se anunció el FAD, Zepeda anunció que buscaría la candidatura presidencial del PRD, desafiando a Mancera.

Pasados los tiempos y resueltas las quejas de Sotelo ante el tribunal, Bejarano considera que como recurso para renovar la dirigencia queda llamar al Congreso Nacional para que decida quiénes dirigirán al partido, si se opta por un interinato o si Barrales continúa en el cargo hasta que pase la elección del 1 de julio de 2018, aunque lo duda porque son conocidas las aspiraciones de Barrales a la Jefatura de Gobierno capitalino.

Sotelo, de MIZ, recuerda el llamado “cuarto polo” que Mancera quería encabezar en la presidencial de 2018, porque había dicho que la competencia sería entre el PRI, el PAN, Morena y él, al frente de una alianza de centroizquierda formada por el PRD, MC y PT, “entre otros”.

Este reportaje se publicó en la edición 2122 de la revista Proceso del 2 de julio de 2017.

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