El Caballito: Celebración desmedida

Todo fue un despropósito, desde la absurda limpieza en 2013 a la primera escultura en bronce fundida en el Nuevo Mundo. Vinieron luego los ocultamientos de responsables, las complejas elucubraciones sobre una restauración que era relativamente simple, al menos desde la perspectiva de los especialistas independientes. Uno de ellos, el arquitecto Sergio Zaldívar, calificó la develación de la obra de Tolsá, el pasado 28 de junio, como una entelequia.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Aquí no pasó nada. Con un tono verde negruzco, similar al que le confirió su creador Manuel Tolsá, la portentosa escultura ecuestre de Carlos IV, famosa como El Caballito, volvió a la vista de los ciudadanos el pasado 28 de junio luego de tres años y nueve meses, tras la “fallida” intervención de septiembre de 2013 que dañó el 45% de su superficie de manera irreversible.

Una inversión de 7.5 millones de pesos del gasto público requirió restaurar el daño provocado por la empresa Marina. Restauración de Monumentos, de Javier Marina Othón, contratada por el gobierno de la Ciudad de México, que le arrojó ácido nítrico.

Y si en 2013 nadie quería hablar directamente del asunto o dar la cara, el día de la entrega todos estuvieron en la foto. Con un abrazo, el jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera y la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, celebraron el fin del tortuoso y polémico proceso y la entrega de la monumental obra.

La conclusión de los trabajos fue reiterada por Liliana Giorguli Chávez, coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, en una conferencia de prensa realizada luego del acto celebratorio en el Patio de los Leones del Museo Nacional de Arte.

Estuvieron presentes Diego Prieto, titular del INAH; Arturo Balandrano, coordinador Nacional de Monumentos Históricos; Lidia Camacho, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes; José Mariano Leyva Pérez Gay, titular del Fideicomiso del Centro Histórico; Jesús González Schmal, de la Autoridad del Centro Histórico; Eduardo Vázquez Martín, y Patricia Mercado, secretarios de Cultura y de Gobierno de la CDMX respectivamente.

La ceremonia no causó sorpresa al arquitecto Sergio Zaldívar, quien recibirá la “Medalla 7 de Julio” este martes 4 de julio, en el marco del V Congreso Nacional de Patrimonio Mundial en San Miguel de Allende, Guanajuato. El especialista en restauración, director del proyecto de rectificación geométrica de la Catedral Metropolitana y responsable del último traslado en 1979 de El Caballito, de la glorieta de Paseo de la Reforma, Avenida Juárez y Bucareli a la plaza ahora llamada Tolsá, frente al Palacio de Minería, expresó en entrevista con Proceso:

“Ya lo había dicho, esperarían para hacer una gran entelequia de la restauración, de algo relativamente fácil de hacer. El daño ya estaba hecho, la reparación no era nada complicada, en realidad me pareció una exageración desde antes, cuando comenzaron los estudios técnicos y hasta del pedestal.

“En términos generales El Caballito debe haber quedado bien, lo que se perdió era un milímetro o medio milímetro, es como si lo hubieran raspado, y al meterle la pintura de nuevo se disimula, la misma pintura rellena parte del daño, no habrá espectador que vea eso desde abajo.”

Se recordará que en 2013 el Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos en la Ciudad de México, integrado por la Autoridad del Centro Histórico coordinada entonces por Alejandra Moreno Toscano, el propio FCH, que dirigía Inti Muñoz, y los entonces titulares de las secretarías de Desarrollo Urbano y Vivienda, de Turismo, Educación y de Cultura, cuya titular, en ese momento, Lucía García Noriega, decidió la contratación de Marina y la intervención de El Caballito. Tras los daños el INAH, en voz de su entonces secretario técnico César Moheno, aseguró que las obras habían iniciado sin autorización del instituto.

Y fue hasta noviembre del año pasado cuando, tras un convenio de colaboración entre el INAH y el gobierno de la ciudad se anunció el proyecto “Conservación y Restauración de la Estatua Ecuestre de Carlos IV, ‘El Caballito’, 2016-2017”, coordinado por la restauradora Jannen Contreras Vargas. En el marco de éste se hicieron una investigación histórica, análisis de materiales y técnicas en la elaboración del monumento, y estudios técnicos y científicos que determinaron los deterioros de la pieza. Y luego se actuó sobre la escultura.

Sin memoria 

A diferencia de los cuentos o novelas rosas donde al final de la historia los causantes de los daños son por lo menos acusados, durante la ceremonia el tema de los responsables del daño a El Caballito y sus posibles sanciones se minimizó: no se sabe nada, no hay nombres.

Por lo menos así lo dejó ver en la conferencia de prensa Diego Prieto, director del INAH (responsable de la aplicación de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos), quien cuestionado respecto a la demanda que el instituto interpuso el 11 de octubre de 2013 ante la Procuraduría General de la República (PGR), dijo:

“Yo creo que hay que preguntarle a la PGR, no tengo el seguimiento de la denuncia, hay una denuncia y tenemos derecho a la información, podemos pedirla para que nos indiquen en qué estado se encuentra el expediente…

“No tengo la información actualizada, el INAH se ha dedicado fundamentalmente a restituir la pieza como ustedes podrán ver en la plaza Tolsá.”

Asombrado ante esta declaración, Zaldívar, exdirector general de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (ahora Secretaría de Cultura), opinó:

“¡Es una barbaridad!, pues sí hay que preguntar a la PGR porque el origen es un delito. Al INAH le corresponde estar al pendiente, informado, y si no, averiguar. Eso sí no es posible, es un descuido. Tal parece que metieron la basura debajo de la alfombra y ya, abren El Caballito y todos contentos.

“Pero se tardaron casi cuatro años en regresar un ícono urbano de primer nivel, y esos nadie nos los va a devolver. La restauración no debió haber tomado más que de enero a la fecha por decir mucho.”

También hay una denuncia presentada por la Secretaría de Gobierno de la ciudad ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), el 9 de octubre de 2013, así como la queja (CNDH/2/2013/8207/Q) ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos promovida por los investigadores Carlos Lara y José Manuel Hermosillo, cuya respuesta en octubre de 2015 fue la recomendación 34/2015.

“Estas recomendaciones son de lo más vergonzosas para un gobierno que se precia de promover y defender los derechos culturales, ante la forma como sucedió el daño a El Caballito y sobre todo las circunstancias en que sucedieron, porque se mezcló lo político con lo técnico”, dijo Lara entonces.

La empresa Marina Restauración de Monumentos, fue inhabilitada por diez años, y Javier Marina Othón, su responsable, por tres, plazo que se cumplió de diciembre de 2013 a diciembre de 2016, según se dio a conocer en la Gaceta Oficial del Distrito Federal. No hubo más responsables.

Este reportaje se publicó en la edición 2122 de la revista Proceso del 2 de julio de 2017.

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