“El Yugo Zeta” en Coahuila: control de penales, secuestros, matanzas, quema de cuerpos…

La Teatrería, en pro del arte escénico autónomo

En la Ciudad de México destaca un espacio de espectáculos enfocado a la escena dramática de contenido no comercial, en la calle Tabasco número 152, Colonia Roma Norte: La Teatrería. El proyecto es encabezado por la actriz Sonia Couoh y el productor Alonso Pineda, quienes narran cómo ha funcionado este lugar alternativo cuya Sala B estrenó el sábado 1 de julio Caracol y colibrí, de Sabina Berman, bajo la dirección de Alicia Martínez Álvarez y con la colaboración artística del pintor Francisco Toledo.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Grupos y compañías dramáticas independientes de diversas partes de la República Mexicana presentan sus propuestas en la Sala B del espacio cultural La Teatrería en la Ciudad de México.

La finalidad de dicho sitio es descentralizar; por eso apoya propuestas teatrales “arriesgadas y de calidad”, y “así ofrece montajes de reconocidos artistas escénicos de otras partes de país en la Ciudad de México”, destaca la actriz Sonia Couoh, quien encabeza el proyecto de esa sala, titulado B Teatro, apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca).

Ahí, en la Sala B, se ofrecen montajes íntimos. Es un escenario de tres metros 75 centímetros por cuatro con 30 y hay 53 butacas.

La artista –quien en televisión ha participado en Capadocia y Crónica de castas, protagonista del videoclip When You Were Young, del grupo The Killers, y quien forma parte de Tiburón Teatro, asociación civil que también participa en La Teatrería– narra:

“El Fonca lanzó dos convocatorias de coinversión con espacios independientes, salieron con espacio de meses, entonces, es la primera vez que ofrece este tipo de ayuda. Fue Shoshana Polanco, productora internacional de La Teatrería, quien vio la convocatoria y nos incitó a participar porque era justo el perfil que estábamos buscando. Son pequeños apoyos, pero muy importantes para un espacio como este, donde el costo del boleto no puede ser muy elevado por el perfil de producciones. Aquí el asunto de números y de proyecciones empresariales no existe.”

Recuerda los problemas que enfrentan al invitar a los grupos de los  demás estados:

“Para cubrir el perfil de La Teatrería, es un conflicto cómo hacerle para que vengan y se arriesguen con nosotros a ofrecer una temporada de su obra. Nos manifiestan que no cuentan con honorarios para sus actores y no pueden aventurarse. La idea es que los apoyemos. Ya con lo del Fonca logramos avanzar.”

Couoh elabora la curaduría. La auxilia el actor José Carriedo, quien también es parte de la asesoría creativa. En tanto, Maricarmen Núñez se encarga de la coordinación y logística. Han sido invitadas compañías de Aguascalientes, Guanajuanto, Istmo de Tehuantepec, Pachuca y Tijuana, entre otras.

“Hasta diciembre próximo contaremos con muchas opciones. Estarán circulando por la Sala B entre 30 y 35 grupos teatrales. Habrá unas 350 funciones al año.”

Nominada al Ariel en 2010 por la película Norteado y en 2014 por el filme Potosí, fundó Tiburón Teatro con Carriedo y el director Rigoberto Pérezcano. En teatro ha trabajado con directores como José Caballero, Carlos Corona, José Solé, Alberto Lomnitz, Emmanuel Márquez, Fernando Bonilla, Jorge Celaya, Gema Aparicio, Luis Martín Solís, Sebastián Sánchez Amunátegui y Aurora Cano. Se ha desempeñado como productora ejecutiva, coaching actoral, asistente de dirección, producción, casting y dirección de arte.

La Teatrería, en la Roma Norte. Foto: Eduardo Miranda

La Teatrería, en la Roma Norte. Foto: Eduardo Miranda

Tesoros histriónicos

Alonso Pineda, productor ejecutivo de La Teatrería, relata cómo nació este sitio teatral totalmente independiente:

“Surge hace tres años. Es una idea de Óscar Carnicero y José López Velarde. Se percataron de que en la colonia Roma hay demasiados bares y restaurantes. Existen galerías de arte, pero faltaba un recinto de espectáculos. José, quien es director de teatro, y Óscar se entusiasmaron mucho con la idea de entrarle al teatro. Así inició La Teatrería, el teatro siempre crea comunidad, junta a la gente. Este edificio era originalmente una fábrica de máquinas para buscar tesoros, aunque suene raro.”

Tardó un año en construirse. Son dos foros: la Sala A para 117 personas, y la B para 53; se instaló una cafetería, un show center (que tiene stand up comedy, como pequeños sketches y al mismo tiempo es karaoke) y un estudio, donde se originó todo, para talleres y cursos. Pineda enfatiza que iniciaron por apostarle al contenido de las obras:

“En México existe dos claras alternativas de teatro: la muy comercial y la cero comercial. Deseamos una alternativa no tan al extremo. Hemos atrapado a un público que abrigaba un poco de miedo para acudir al teatro, porque le parecía soso o poco interesante; pero hemos encontrado historias que mueven al público. No que les cambie la vida, sino que los incite a la reflexión, a dudar y a cuestionarse. Así iniciamos con la Sala A, y la B busca un contenido todavía más arriesgado. Le apostamos a la historia y a los actores. Ahí es cuando se suman  Sonia Couoh y José Carriedo, en específico a la curaduría de la Sala B.”

–¿Cómo diferenciar lo cero comercial de lo comercial, o al revés? –se le pregunta a Pineda.

–Encontramos un ejemplo desde hace años: Off-Broadway (fuera de Broadway). Son obras de teatro que no están en las carteleras de los turistas, por así decirlo, no son producciones millonarias con escenografías impresionantes, de pronto son escenografías de una silla y una mesa. Son teatros que no están en las calles principales del circuito teatral de Nueva York y ofrecen temporadas muy cortas, como nosotros. No programamos obras de uno o dos años, nos hemos dado cuenta que estamos programando bien porque el público que presentaba miedo al teatro, viene ya frecuentemente.

La charla se desarrolla en la cafetería. Interviene Carriedo, quien estudió actuación y dirección en CasAzul:

“La gran diferencia entre el teatro 100% comercial y el que apuesta por la calidad, es el contenido. Como Alonso Pineda expresaba al principio, el teatro comercial le apuesta a una persona famosa, aunque no haya estudiado teatro y el contenido no importa. Lo que vale ahí es la estrella que está sosteniendo esa obra de teatro.

“En nuestro país la corrupción ha llegado incluso a ese estrato del espectáculo, donde podemos ver una obra de teatro millonaria, como en el Teatro de los Insurgentes, donde de los 10 integrantes del elenco cinco son artistas con una trayectoria no comprobada en el teatro.”

En La Teatrería se apuesta por la calidad, recalca:

“En el circuito cultural, Sonia y yo nos hemos percatado de un problema o vicio. Nosotros venimos del circuito cultural, trabajamos ahí, es el teatro que nos gusta; pero sí reconocemos que hay de repente un problema de que se le habla sólo al espectador ‘más inteligente’.

“La Teatrería alcanza al público que posee ganas de encontrar otras maneras de entretenerse, que no sea la televisión y el teatro de poca calidad artística e interpretativa. Buscan algo que los emocione y los acerque a la realidad que vive México.  Al ser de un país con graves problemas de educación, no nos hace insensibles. El problema es que se apuesta poco por espacios y por artes como puntas de lanza para incidir socialmente.”

Couoh, también egresada de CasAzul, subraya que el público que asiste a La Teatrería es distinto al que acude al Foro Shakespeare. La difusión de lo que ofrece La Teatrería ha sido de boca en boca y en las redes sociales, exalta Alonso Pineda.

“Los vecinos al caminar nos conocen y nos recomiendan. A los que radican en la colonia les hacemos el 50% de descuento al mostrar su credencial del INE. Igual a los estudiantes en general les hacemos el 50% y los del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores gozan descuentos. Manejamos muchas preventas y promociones a lo largo de toda la temporada.

“No contamos con gran difusión en medios masivos, pero sí en las redes sociales y en medios digitales. Y es que el público de La Teatrería de pronto ve más Twitter que un periódico. Forjamos alianzas con el corredor cultural Roma-Condesa, con todas las cuentas de medios digitales que existen en la zona, que son muchísimas. Hay cuentas de Twitter y de Instagram dedicadas a la colonia, incluso existen medios impresos dedicados exclusivamente a la colonia, como Código, que son sólo de la zona.”

Pineda finaliza contento:

“Es así como hemos intentado involucrarnos, primero con la gente de la zona, y esa gente de la zona es la que ha traído apertura de otros lugares. Al principio teníamos pura gente de la Roma-Condesa y ahora viene público desde Interlomas, Coyoacán, bueno, ya de todos los puntos de la ciudad.”

El sábado 1 de julio estrenó la pieza teatral Caracol y colibrí, de Sabina Berman, bajo la dirección de Alicia Martínez Álvarez, con la colaboración artística del pintor Francisco Toledo. Estará hasta el 30 de julio. Las funciones son los sábados a las 12 horas y los domingos a las 13 horas.

Sus redes sociales son FB/TW/IG La Teatrería. Web: www.lateatreria.com.

Este reportaje se publicó en la edición 2122 de la revista Proceso del 2 de juli de 2017.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

Comentarios