Vargas Llosa habla sobre García Márquez, 41 años después de la ruptura

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Tuvieron que pasar 41 años para que Mario Vargas Llosa hablara de nuevo sobre Gabriel García Márquez, y lo hizo durante una charla en la Universidad Complutense de Madrid, tras la ruptura de amistad entre ambos escritores del boom latinoamericano.

Esta se produjo en 1976 con un puñetazo del peruano al autor de El otoño el patriarca (1975) en la Ciudad de México.

La charla efectuada hoy en la Complutense se dio durante la Cátedra Vargas Llosa que reunió al Premio Nobel de Literatura (2010) y Carlos Granés, director del curso de esa institución, sobre la novela Cien años de soledad. Ahí Vargas Llosa develó los años de complicidad con García Márquez, a quien se refirió una sola vez bajo el sobrenombre de Gabo. No tocó el tema de la discusión del 76.

Según el diario El País, el peruano nacionalizado español evocó a un García Márquez “tímido y huraño en público como locuaz y divertido en privado”, pero también el común denominador que los hizo amigos por cerca de nueve años: ambos criados por abuelos maternos, ambos con problemas con sus padres, amantes de las lecturas del escritor estadunidense William Faulkner, y sobre todo, la llegada de ambos a Europa en los prolegómenos del boom latinoamericano.

Además, habló del tema Cuba:

“Yo era muy entusiasta de la revolución; García Márquez, muy poco. Siempre fue discreto al respecto, pero él ya había sido purgado por el Partido Comunista cuando trabajaba en Prensa Latina junto a su amigo Plinio Apuleyo… Creo que tenía un sentido práctico de la vida y sabía que era mejor estar con Cuba que contra Cuba.

“Así se libró del baño de mugre que cayó sobre los que fuimos críticos con la evolución de la revolución hacia el comunismo desde sus primeras posiciones, que eran más socialistas y liberales”.

En referencia a Cien años de soledad expresó un “me deslumbró”, y la calificó de una obra que tiene la capacidad de atraer a dos tipos de lectores: al exigente y preocupado por el lenguaje, y al lector elemental que busca la anécdota.

Precisamente Vargas Llosa dedicó un vasto volumen ensayístico a esa novela, Historia de un deicidio.

–Sí, es la mejor novela del autor colombiano, ¿cuál es “la más floja”? –le preguntó Granés:

El otoño del patriarca. Parece una caricatura de García Márquez, la novela de alguien que se está imitando a sí mismo.

Según el autor de Historia de Mayta, autores como Juan Rulfo, Alejo Carpentier o el propio García Márquez supieron extraer belleza de la “fealdad” y el “subdesarrollo” de América Latina.

“¿Una Latinoamérica próspera producirá literatura tan imaginativa como esos escritores?”, se preguntó. “No lo sé, pero que nuestro continente se quede como está para que produzca gran literatura, ¡no! Los países tienen la literatura que se merecen”, sentenció Vargas Llosa.

Una hora después de comenzada la entrevista pública, Granés lanzó con media sonrisa una de las preguntas más esperadas:

–¿Volvieron a verse?

–No –respondió el entrevistado con una sonrisa entera–. Entramos en terrenos peligrosos. Es hora de poner fin a esta conversación.

–¿Cómo recibió la noticia de su muerte?

–Con pena. Como la muerte de Cortázar o de Carlos Fuentes. No sólo eran grandes escritores, sino que fueron grandes amigos. Descubrir que soy el último de esa generación es algo triste.

Acerca del autor

Licenciada en Ciencias de la Comunicación (2005) con Diplomado en Relaciones Públicas (2014), habla inglés y francés, amante del cine y los idiomas. Se inició como reportera de deportes en su natal Veracruz, y luego en publicaciones de la Editorial Vía Satélite de la Ciudad de México. Forma parte de la Sección de Cultura y Espectáculos de Proceso desde 2007.

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