Los chilenos Escobar y Palma, una pareja letal

VALPARAÍSO, Chile (Proceso).- Los chilenos mencionados por la Procuraduría de Justicia del Estado de Guanajuato como presuntos miembros de una banda internacional de secuestradores liderada por Raúl Escobar Poblete, Comandante Emilio –capturado el 30 de mayo pasado–, formaron parte del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR).

Se trata de Silvia Paulina Brzovic Pérez, alias Natalia –quien fue miembro del comando que secuestró a Cristián Edwards, hijo del dueño del diario El Mercurio, el 9 de septiembre de 1991–, Marcela Mardones Rojas –pareja de Escobar Poblete– y Ricardo Palma Salamanca.

Mardones, quien usaba documentos con el nombre de Patricia Fernández García, escapó a Chile el 1 de junio, después de la captura de Escobar Poblete en Guanajuato, pero fue detenida el 9 de junio en el paso fronterizo de Peulla, en la región de Los Lagos, y remitida a la cárcel de Alta Seguridad de Colina, en las proximidades de Santiago.

Interrogada por el juez Mario Carroza, Mardones confesó su participación y la de su cónyuge en el asesinato del senador Jaime Guzmán Errázuriz, principal ideólogo del general Augusto Pinochet, el 1 de abril de 1991. El crimen se ha catalogado como el más importante durante la transición a la democracia.

Palma Salamanca, conocido por sus compañeros de lucha como El Negro Palma, es el principal integrante de la presunta banda de secuestradores que operaba en territorio mexicano. Palma es un guerrillero legendario y uno de los más buscados en el país.

Junto con El Comandante Emilio, Palma cometió numerosas violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar encabezada por el general Pinochet.

De acuerdo con la información de la Procuraduría Estatal de Justicia de Guanajuato, Palma Salamanca residía en México bajo el nombre de Esteban Manuel Solís Tamayo, informó el diario La Tercera el 21 de junio; incluso colaboró como fotógrafo en la revista Espiral, de San Miguel de Allende, creada en 2013 por Escobar Poblete, quien se identificaba como Ramón Guerra Valencia.

El 1 de abril de 1991, cuando fue ejecutado el senador Guzmán, Palma tenía 21 años y un largo historial de asesinatos políticos, en los que Escobar Poblete era su inseparable compañero de andanzas.

Como casi todos los miembros del FPMR, El Negro Palma tuvo razones de índole personal que favorecieron su arribo a esa organización de extrema izquierda.

El 28 de marzo de 2011 el medio digital Ciper publicó una nota del periodista Cristóbal Peña titulada Ricardo Palma Salamanca: Las contradicciones del pistolero de la transición, en la que informaba que tras el golpe de Estado de septiembre de 1973 la casa de la familia Palma en Santiago fue allanada por militares.

Peña añadió que los padres del Negro Palma, Mirna y Ricardo, perdieron sus trabajos como profesores, por lo que tuvieron serias dificultades para mantener a sus tres hijos: el propio Ricardo, Marcela y Andrea.

En la década de los ochenta las hermanas de Ricardo fueron secuestradas y torturadas en la Central Nacional de Informaciones (policía política de Pinochet) cuando ejercían como dirigentes universitarias y militantes comunistas.

Es factible que esas experiencias personales y sus propias convicciones políticas hayan influido para que en 1985 El Negro Palma se integrara a las Unidades de Combate de las Juventudes Comunistas, que al año siguiente se transformaron en el FPMR, brazo armado del Partido Comunista (PC).

En 1989 Palma conoció al Comandante Emilio cuando éste se enroló en las unidades operativas del FPMR: allí comenzaron su accionar guerrillero conjunto que los convirtió en los terroristas chilenos más buscados.

Ambos pertenecían a la facción “Autónoma” de esta organización, que en 1987 se desvinculó del PC luego de que el partido renunció a la vía armada contra la dictadura pinochetista.

Distanciado del primer gobierno de la Concertación por la Democracia, encabezado por Patricio Aylwin, quien gobernó mediante acuerdos con empresarios y políticos ligados a la dictadura, el Frente Autónomo decidió impulsar la campaña “No a la impunidad” (Proceso 2120), cuyo propósito fue “ajusticiar” a medio centenar de personeros y represores de la dictadura, entre ellos Guzmán Errázuriz.

“Ese 1 de abril de 1991, sospechando de la presencia de ambos jóvenes en las escaleras, Guzmán dio media vuelta y llegó a su auto por otro camino. Fue entonces que los dos pistoleros corrieron a la salida y en una luz roja, frente al Campus Oriente, se encontraron de frente con el objetivo a bordo del auto. Ante el riesgo de que escapara, en una decisión instintiva, (Ricardo) Palma descargó su arma contra el senador. Lo propio hizo Emilio”, escribió Cristóbal Peña en su reportaje.

Los ajusticiamientos

El Negro Palma y El Comandante Emilio ya habían perpetrado otros asesinatos. El 9 de junio de 1989 acribillaron al comandante retirado de la Fuerza Aérea de Chile (Fach), Roberto Fuentes Morrison, El Wally, cuando salía de su casa, en la santiaguina comuna de Ñuñoa.

Como consignó el periodista Gabriel Álvarez en su nota Los otros muertos de los asesinos de Jaime Guzmán (Ciper, 1 de abril de 2011), ese homicidio se hizo en cumplimiento de un dictamen emanado el 2 de mayo de aquel año desde la dirección nacional del Frente Autónomo, que buscaba terminar “con la total impunidad” de la que El Wally gozaba.

El Wally formó parte en 1974 de la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea (DIFA), ente creado por la Fach para desarticular al Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y al PC.

Poco después fue uno de los gestores y jefes del Comando Conjunto Antisubversivo, agrupación criminal integrada por representantes de la Fach y otras ramas de las fuerzas armadas.

El 10 de mayo de 1990 la dupla letal conformada por Palma y Escobar asesinó al exjefe de la Dirección de Inteligencia Policial de Carabineros (Dipolcar), coronel retirado Raúl Fontaine Manríquez.

Disfrazados de estudiantes, El Negro Palma y El Comandante Emilio ejecutaron de 18 tiros a Fontaine, justo cuando el taxi en que viajaba se detuvo en la esquina de Portugal y Santa Isabel, en el centro de Santiago.

Fontaine había dirigido múltiples crímenes, el más emblemático de los cuales fue el secuestro y asesinato de tres profesores comunistas, cuyos cuerpos aparecieron degollados el 30 de marzo de 1985 en la periferia de Santiago. Uno de ellos, Manuel Guerrero Ceballos, había sido profesor de Palma en el Colegio Latinoamericano de Integración, en Santiago.

El 26 de octubre de 1990, ambos asesinaron a Víctor Valenzuela Montecinos, escolta del general Pinochet. El 9 de septiembre del año siguiente estuvieron en el comando del FPMR que secuestró –en la santiaguina comuna de Providencia– a Cristián Edwards del Río, hijo del hoy extinto Agustín Edwards Eastman, dueño del diario El Mercurio, quien permaneció cinco meses en cautiverio. Al final, su familia pagó 1 millón de dólares por su liberación.

Palma fue condenado a principios de 1996 a dos cadenas perpetuas y 30 años de cárcel por su participación en los asesinatos reseñados. El 30 de diciembre de 1996 El Comandante Emilio, al mando de un comando del FPMR, rescató a su compinche de la cárcel de alta seguridad de Santiago junto con otros tres connotados miembros del Frente Autónomo.

Este reportaje se publicó en la edición 2123 de la revista Proceso del 9 de julio de 2017.

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