Timoteo: ¿Copia, influencia o apropiación?

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- ¿Qué imagen de ciudad pretende promover el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Mancera, al exhibir en uno de los lugares más emblemáticos de la capital la obra del productor plástico –que no escultor y mucho menos artista– Rodrigo de la Sierra?

Emplazada en la parte exterior de la Alameda Central, a lo largo de Avenida Juárez, la muestra Timo entre la gente está integrada por 15 piezas de gran formato que en su concepto son muy similares a las del extraordinario y muy reconocido escultor norteamericano Tom Otterness.

Nacido en 1952 en Wichita, Kansas, Otterness desarrolló durante la década de los noventa un atractivo concepto escultórico: en él conjuga la afectividad de los personajes de una historieta con la reflexión entre el dinero y las diferentes clases sociales. Trabajadas en bronce como muñecos –o monitos– de volúmenes homogéneos y sintéticos que manifiestan sus géneros, edades y entornos sociales por sus vestimentas y actitudes, las esculturas se configuran como viñetas que atrapan al espectador tanto por su fisonomía y narrativa.

Internacionalmente conocido por sus intervenciones en el espacio público, Otterness cuenta con varias instalaciones permanentes en la Ciudad de Nueva York. Entre ellas, la más famosa y visitada es su entrañable Vida Subterránea (2001-2004) que se encuentra en la estación del Metro de la Calle 14 y la 8ª Avenida. Diseñada como un universo de seres que viven abajo de la estación del Metro, la instalación cuenta con numerosas viñetas de monitos adultos e infantiles que transitan por los andenes, se asoman por abajo del piso, observan sentados en el techo o se sientan en la misma banca que las personas que esperan el transporte. Característica de su iconografía son las enormes o pequeñas monedas –un centavo de dólar o un token– que empujan, sostienen, cargan o rodean a los personajes dependiendo de su riqueza y tipo de trabajo.  Sobresaliente por su capacidad de provocar circunstancias estéticas a partir del emplazamiento de las esculturas, ha incluido en los últimos años animales e insectos en sus viñetas, entre ellos osos y ranas.

En su propuesta, Rodrigo de la Sierra ha creado un solo personaje llamado Timoteo, con una gran cabeza de forma oval y vestido de traje. Diseñado con una resolución formal que recuerda al Timoteo de las historietas colombianas que creó Jairo Rueda en 1979 (http://timoplanet.blogspot.mx/2013/08/historia-de-una-historieta.html), el Timo del mexicano es una versión ligera que, sin un concepto nítido en las temáticas que aborda, se apoya en los títulos de las piezas para fortalecer las narrativas.

Nacido en 1971 y apoyado notoriamente por instituciones gubernamentales del Estado de México, Rodrigo de la Sierra, a pesar de haber recibido en  2016 un Doctorado Honoris Causa por la Universidad Autónoma del Estado de México –reconocimiento que comprueba la ignorancia artística de sus académicos–, debe informar con precisión sobre dos datos que afirma en la Semblanza de su página web: los títulos y fechas de las exposiciones que tuvo en los museos Jumex y el de Arte Moderno de la Ciudad de México (http://www.rodrigodelasierra.com/es/index.html).

Este texto se publicó en la edición 2125 de la revista Proceso del 23 de julio de 2017.

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