Mexicanos, cuatro de los 10 migrantes que murieron asfixiados en tráiler en Texas

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Cuatro de los 10 migrantes que murieron asfixiados ayer mientras viajaban por el estado de Texas en la caja de un tráiler fueron identificados como mexicanos, informó hoy la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y añadió que de los 39 migrantes que estaban amontonados en el vehículo, 25 eran de México.

La información todavía preliminar –aún se desconoce la nacionalidad de varias víctimas–, establece que 21 de las 29 personas hospitalizadas son mexicanas y reciben apoyo del Consulado mexicano en San Antonio.

Un migrante originario de Aguascalientes, interrogado por las autoridades estadunidenses, dijo que se comprometió a pagar cinco mil 500 dólares a los traficantes –un grupo vinculado con el cártel de Los Zetas– una vez llegando a San Antonio. Agregó que había pagado 12 mil 500 pesos para cruzar el Río Bravo.

El chofer del tráiler, un estadunidense de 60 años llamado James Matthew Bradley Jr., declaró que viajaba de Laredo hacia San Antonio e ignoraba la presencia de migrantes en la caja del vehículo. Añadió que fue hasta pasada la medianoche de este domingo, cuando se detuvo en un área para orinar y ahí se dio cuenta.

Pero tal versión fue desmentida por migrantes: uno afirmó que afuera del tráiler había seis camionetas de tipo SUV color negro que “esperaban para recoger a la gente”.

En la declaración que rindió ante las autoridades, el chofer aseveró que escuchó golpes desde el interior de la caja y, cuando abrió la puerta, decenas de personas “españolas” corrieron y los empujaron hacia el suelo. En la caja yacían varios cuerpos, aseguró.

Las autoridades le imputaron varios delitos vinculados con el tráfico de personas, por los cuales podría enfrentar una condena hasta de muerte o cárcel de por vida, así como una multa de 250 mil dólares.

Los migrantes indicaron a los uniformados que fueron traficados por distintas vías hasta llegar al tráiler. El originario de Aguascalientes declaró que pasó 12 horas encerrado en la caja del vehículo, desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche del sábado, junto con un grupo de cerca de 70 personas.

A esa hora, un hombre abrió la puerta y anunció que el viaje estaba por arrancar y que el vehículo contaba con refrigeración. Pero el aire no funcionó y, pasando la primera hora, los ocupantes de la caja empezaron a asfixiarse y pegaron los tabiques para atraer la atención del piloto.

“Había un hoyo en el muro del tráiler para generar algo de ventilación y empezaron a tomar turnos para respirar a través de éste”, planteó el oficio de denuncia penal SA:17-MJ-0832.

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