Marco Antonio Cruz: Memoria histórica

De 440 documentos en total, alrededor de 300 son imágenes que desde el jueves 20 el fotógrafo de Proceso Marco Antonio Cruz muestra en el Centro de la Imagen, Marco Antonio Cruz. Relatos y Posicionamientos/1977-2017. Para el investigador Alfonso Morales, cocurador de la retrospectiva, son un filtro para entender la actualidad de México, como “autor de íconos que son síntesis visual de sucesos, procesos y personajes de nuestra vida pública, que reclamaron y lograron mayor visibilidad para el fotoperiodismo”.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El Centro de la Imagen inauguró el jueves 20 de julio la exposición, donde se reúne un panorama del trabajo de cuatro décadas de trayectoria del fotógrafo Marco Antonio Cruz.

La retrospectiva abarca desde sus inicios en Fotopress e Interviú hasta hoy, como responsable de la edición fotográfica de la revista Proceso.

El museógrafo e investigador Alfonso Morales Carrillo, cocurador con la doctora en Bellas Artes Laura González Flores y el historiador Alberto del Castillo Troncoso, detalla que para su organización no se partió sólo de obra fotográfica producida por Cruz “como reportero gráfico, coordinador de una agencia de fotografía, editor y creador de proyectos personales”, sino que se consideró su archivo documental:

“Con ese acervo construimos un mirador que permitiera entender los contextos en donde surgieron y circularon las imágenes de Cruz. Tales documentos pueden ser vistos como rastros de su evolución como fotoperiodista y fotodocumentalista, y asimismo como indicios de las maneras en que su trabajo se ha convertido en memoria histórica. Con ese criterio, la selección de lo que se exhibe en Marco Antonio Cruz. Relatos y posicionamientos/1977-2017, que partió de la revisión de miles de imágenes y documentos, buscó priorizar el diálogo entre obra y archivo; tomando en cuenta, por supuesto, el corpus de las imágenes que se han establecido, por su amplia difusión en impresos y a través de proyectos museográficos, como las más representativas de la mirada fotográfica de Cruz.”

Viernes Santo en Iztapalapa. Foto: Marco Antonio Cruz

Viernes Santo en Iztapalapa. Foto: Marco Antonio Cruz

El martes 18 de julio, durante una rueda de prensa, se anunció la exposición, que estará acompañada por la del fotodocumentalista y videógrafo Mauricio Palos, La Ley del Monte. Ahí González Flores destacó la forma como Cruz construye sus imágenes y lo equiparó con autores de la talla de Héctor García, Nacho López, Mariana Yampolsky y Rodrigo Moya.

Al respecto Morales, en alusión al texto de presentación de la muestra, sitúa a Cruz como parte de una generación de reporteros de los años setenta y ochenta que reclamaron y lograron mayor visibilidad para el fotoperiodismo. Y lo describe de la siguiente manera:

“Además de ser autor de íconos que son síntesis visual de sucesos, procesos y personajes de nuestra vida pública, Cruz ha explorado el amplio espectro de la fotografía documental, que como estrategia narrativa, discursiva, crítica o reflexiva, está lejos de darse por obsoleta o rebasada, a pesar del imperio de las fake news y la profusión de imágenes dislocadas que saturan los flujos de internet. Se hizo hincapié en autores como Héctor García y Nacho López, porque una buena parte de la obra de Cruz se vincula de manera explícita, renovándola, a la tradición de fotodocumentalismo mexicano que esos grandes fotógrafos representan.”

Alberto del Castillo coincide en que el vínculo entre Marco Antonio Cruz y aquellos autores, con cuyo trabajo dialoga su obra, y añade a los Hermanos Mayo:

“Al igual que Nacho López o Rodrigo Moya, Marco tiene una gran preocupación por los encuadres y las composiciones y está más a gusto con la pausa que le permite la construcción de historias y narrativas visuales. Y en lo que respecta a Héctor García y los Mayo comparte ese nivel de intensidad para registrar de manera cotidiana las acciones y las atmósferas urbanas que dan sentido a la vida de los ciudadanos.”

Además ubica la obra del también fundador de la agencia Imagenlatina y del diario La Jornada en un contexto:

“En lo personal pienso que la obra de Marco forma parte de un contexto histórico muy preciso, que se da con la reforma de Reyes Heroles que a finales de los setenta abrió espacios políticos que fueron aprovechados por revistas y periódicos, en los que se consolidó una mirada de oposición frente al poder, como en el caso de Julio Scherer y Proceso, y en el que se produjo también un diálogo muy eficaz entre la visión de editores muy sensibles al tema de la imagen, como Benjamín Wong, Manuel Becerra Acosta, Carlos Payán, Humberto Mussachio y Miguel Ángel Granados Chapa, y una generación de fotógrafos que trabajaron de manera intensa con una mirada crítica frente a la clase política y un interés muy particular por la vida cotidiana de los habitantes de la ciudad, entre los cuales están Marco, Elsa Medina, Frida Hartz, Antonio Turok, Pedro Valtierra, Andrés Garay, Fabrizio León, Luis Humberto González, Rubén Pax y algunos otros.

Aportes

Integrada en su mayoría por imágenes en blanco y negro, cuyo soporte son negativos –pues Cruz considera que hasta hoy es lo que puede preservarse en tanto no se conoce bien la perdurabilidad de lo digital–, la muestra da cuenta de hechos clave en la historia como el terremoto en la Ciudad de México de 1985, el fraude electoral de 1988 que llevó a la presidencia a Carlos Salinas de Gortari o la lucha de Rosario Ibarra de Piedra. Se exponen por primera vez caricaturas políticas realizadas por el fotógrafo, en las cuales denota la influencia de Helio Flores y Rogelio Naranjo.

–¿Cuáles son sus aportaciones y vigencia? –se les pregunta a los curadores por separado.

Para Morales el mundo registrado por Cruz, habitado por personajes como Fidel Velázquez o Rosario Ibarra, no es ajeno a la actualidad:

“En la medida en que los intereses que ellos representaron siguen permeando la agenda de un país que arrastra los pendientes de una democracia maltrecha y en el que la desaparición de personas, por cuenta de organizaciones criminales o de agentes gubernamentales, es noticia habitual.

“Encarnadas en otras organizaciones y personas, siguen en pie las batallas que en las décadas de 1970 a 1990 confrontaron a los defensores y beneficiarios del status quo con quienes demandaban libertades democráticas y justicia social. Una de las mejores crónicas sobre esos episodios se encuentra en la obra fotográfica de Cruz. Confío en que los jóvenes espectadores que visiten la muestra comprendan a través de este conjunto de testimonios predigitales la persistencia de viejas demandas y la continuidad de añejas luchas, cuyas conquistas han sido resultado de los esfuerzos de la sociedad organizada. La revisión del archivo iconográfico-documental de Marco Antonio Cruz nos ha confirmado que el pasado que contienen los registros fotográficos es también el presente y el futuro de sus posibles lecturas y relecturas.”

Marco A. Cruz en el Centro de la Imagen. Foto: Germán Canseco

Marco A. Cruz en el Centro de la Imagen. Foto: Germán Canseco

La opinión de Alberto del Castillo, en el mismo sentido, considera significativo que el registro de esos personajes cobra vigencia en la situación actual del país, pues aún priva “la corrupción, la inequidad y la impunidad”:

“Marco realiza una crítica mordaz de toda la clase política de su época y la desacraliza a los ojos del ciudadano de a pie. Al mismo tiempo, da seguimiento a una de las etapas más crudas de la historia reciente del país, conocida de manera muy polémica como la ‘guerra sucia’, en la que el Estado mexicano secuestró, torturó y desapareció de manera clandestina a centenas de ciudadanos en la década de los setenta y los ochenta. El seguimiento llevado a cabo por Marco en torno a la figura de Doña Rosario Ibarra, el Frente Nacional Contra la Represión y otros grupos defensores de los derechos humanos en aquellos años es uno de los amplios y profundos de la historia reciente de México, en un momento en el que esta situación fue ocultada o minimizada casi en toda la prensa.”

Concluye:

“No resulta exagerado plantear que algunas de las claves más importantes para comprender la historia reciente de México se encuentran en los archivos y las imágenes publicadas de fotógrafos como Marco Antonio Cruz.”

La muestra estará abierta hasta el 24 de septiembre en Plaza de la Ciudadela 2, Centro Histórico, de martes a domingo de 10:00 a 19:00 horas. La entrada es libre.

Este texto se publicó en la edición 2125 de la revista Proceso del 23 de julio de 2017.

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