“Josefa, el musical de México”, canto de amor

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Siete años tardaron el productor José Dolores González Ortiz y el director teatral Edgar Cañas para conformar un elenco artístico de gran calidad para llevar a escena, con pie derecho, Josefa. El musical de México, en el Teatro Hidalgo “Ignacio Reyes”.

Inspirada en la heroína nacional doña Josefa Ortiz de Domínguez, conocida como La Corregidora de Querétaro, el también queretano José Dolores Ortiz se alió al director musical Riccardo (sic) Robledo para componer los 21 números que integran Josefa. El musical de México, que originalmente se presentó en la capital queretana en 2010 (bicentenario de la Independencia de México), con otros estelares dirigidos por Edgar Cañas (y la Orquesta Filarmónica de Querétaro), bajo el título: Josefa, el ombligo de la Luna.

El logotipo que da publicidad a la obra (con letras rojo encendido) es una suerte de reelaboración del cartel del famoso musical Evita, pero con más imaginación: el único retrato real de La Corregidora que existe muestra su perfil, y así la vemos en el póster del “Ignacio Retes”, cual collage que se hubiera realizado en el siglo XIX al centro del marco que la simboliza: su peineta (de color negro y fondo ocre).

Espectáculo entretenido, ágil y sorprendente por su innovadora forma de abordar el levantamiento insurgente del cura Miguel Hidalgo (actuado por José Antonio López Tercero), Ignacio Allende (Ignacio Serrano), La Corregidora y demás próceres en contra el gobierno virreinal de Nueva España, este montaje insólito de Josefa. El musical de México ciertamente funciona como útil lección para jóvenes y adultos mexicanos, toda vez que el autor del libreto escudriñó del Archivo General de la Nación para recrear la lucha contra la Iglesia y la Madre Patria.

De acuerdo con el programa de mano, “Josefa es varias cosas a la vez… Es la voz de nuestros antepasados de hace 200 años, expresando los valores cívicos más auténticos. Es un canto de amor. Es un grito desgarrador que nos pregunta: ¿Qué hemos hecho de este país? O si de plano hemos traicionado a los padres que lo construyeron. Es el intento de palpar las fibras más finas de nuestra identidad… Es la preocupación de un grupo de creadores y creativos que nos preguntamos quiénes somos. Es la voz de un continente al que le estorban las fronteras y los muros.

“Pero también, y sobre todo, Josefa… es una producción independiente, fresca, arriesgada, que crea y recrea nuestra realidad en un tono divertido y un halo de reflexión ([email protected]).”

En su mayoría, el público que asiste a las funciones sale complacido y emocionado; lo pudimos comprobar recientemente cuando la veintena de actores del elenco recibió una larga ovación de pie cuando cayó el telón. Asimismo, en el vestíbulo se adquiere por cien pesos el CD del musical, grabado por el Cuarteto de Cuerdas de la Camerata Metropolitana y el octeto de ejecutantes en Red Music Studio de Querétaro, y Fonobox de la Ciudad de México, que sirve de fondo a los cantantes, acompañado del librito donde el compositor e instrumentista Riccardo Robledo apunta:

“¡Un sueño de muchos años, por fin hecho realidad, traer de regreso a mis héroes favoritos de la historia de México, los insurgentes, para que nos canten, nos hablen y nos recuerden su mensaje de libertad, igualdad y fraternidad! Nunca fue tan urgente escuchar su mensaje como en estos tiempos de nuestro México…”

Al Grito de Dolores

La poderosa “Obertura” conjuga ritmo de siete cuartos en estruendo majestuoso de soul coral y ecos gregorianos.

Todo el elenco se alza, a veces, sin respetar acentos prosódicos (Dime Dios, dimé dimé), para ligarse “Se llevaron todo” en confrontación de bandos mexicanos vs. hispanos (mis primos de ultramar con su hablar golpeado […] estos animales sin fe, cada herida y golpe que les damos es para salvar su alma), y producir la primera joya coreográfica (Gerry Pérez) con aires de chilena y son costeño en mala lid: “Criollos contra gachupines”.

Entonces aparece la protagonista, encarnada por la bella actriz Jimena Parés, cuya vibrante voz cala hondo en medio de apoyo de los ánimos rebeldes y pasajes de piano con flautas sutiles:

Yo soy Josefa Ortiz, mi padre fue español…/ la Madre Patria sólo madrastra es,/ se lleva el mejor pan, el vino y el oro también…/ Nos tiene esclavizados…

No falta el insulto peninsular a la esposa del corregidor (Cristian Veac):

¡Indias apestosas!

“Yo los vi”, en tres cuartos, advierte la traición de Joaquín Arias (personificado por Lalo Partida) a los realistas (¿Quiénes son? ¡Allende, Hidalgo, Aldama y la más osada doña Josefa Ortiz!) , para crecer la trama en intensidad de contra cánticos, resonancias sacras y la guitarra eléctrica de Juan Carlos Márquez, con “Morirán” (que recuerda la propaganda vil “un peligro para México” contra Andrés Manuel López Obrador, del excandidato panista Felipe Calderón por la presidencia en 2006), amenaza que eleva el fiero Inquisidor del Santo Oficio (Manuel Landeta):

¿Qué hacemos con estos herejes, rebeldes inútiles?
Morirán en el nombre de Dios y del rey, morirán.
¡Son un peligro para la Nueva España!

Es tiempo de “Amor mestizo”, el primer dueto con una bien armada canción mexicana entre el bravo insurgente Emeterio González (Óscar Ugalde) y la joven maja vizcaína Pilar Miníndez (Ginette Zavala).

Nuestros hijos serán de piel morena, comerán tortillas…

Después, lo inevitable: un explosivo arranque patriotero con las arengas de “México”, con ritornelos roqueros de “Morirán” (como vals) y “Yo los vi”, al repiqueteo de un campanazo. La conspiración ha sido descubierta y la lucha por independizarse de España ha comenzado…

¡Viva América libre, asesinos! ¡Muera la Santa Inquisición!
La Nueva España no seremos más, nos llamaremos ¡Mé-xii-cooo!

Lágrimas y risas

El acto segundo arranca con “No era necesaria tanta barbarie”, en boca de Allende, Hidalgo, Pilar y Emeterio.

Obviando tintes melodramáticos tipo telenovela Televisa, los arreglos de Robledo jamás deslucen en el momento de otro dueto, ahora trágico: el fusilamiento de Hidalgo y Allende, “Libertad”, con notas de rock que salvan la cursilería.

Por contraste, la escena siguiente, “¿Qué podría salir mal?”, resulta un truco del libretista José Dolores y el maestro Riccardo, pese a su excelente tonalidad bufa. Esto merece explicarse. Bailada con afectación por el sonetista poblano que en la obra lleva el rol del casi adolescente “Señorito Beristáin” (Manuel Corta), y el virrey Calleja (Sergio Morel), este número jocoso provoca al público la máxima hilaridad en Josefa. El musical de México.

No obstante, se trata de una burla gratuita a la homosexualidad, toda vez que sólo sirve para sorrajar abierta mofa a los gachupines (quienes de por sí ya habían sido comparados con otros en “Criollos vs gachupines”); en este divertimento están genéricamente pintados no como machos sino como maricones con todo y abanico, faltando a la verdad histórica (el tal teólogo Mariano Beristáin y Martín de Souza, cura cincuentón y acérrimo enemigo de los independentistas, igual creó la Biblioteca Hispano-Americana Septentrional). El gusano en la manzana, pues.

“No importa el tiempo” apunta de vuelta hacia lo sublime, gracias al resplandor vocal de Jimena Parés, cuando La Corregidora no se raja en su patriotismo al ser encarcelada y humillada por el poderío español:

Esta es mi patria, pronto nación.
Algún día por fin seremos libres.
Pueden encerrarme, pero a mis sueños no.
Si triunfamos, habrá valido la pena vivir.

Los números finales son: “Traidores”, por Calleja y el Inquisidor (tras la Constitución de Cádiz, con pifias prosódicas en terminal aguda: Cadíz, Cadíz), más los estribillos sonoros de “Libertad” (que nos remite acaso a la liberada Lupita D’Alessio de “Hoy voy a cambiar”), y el gran final en glorioso tutti contenti “Gracias, Josefa”, con la afortunada melodía entonada por la niña actriz Camila Martínez (Emeterio González niño):

Juntos una nueva nación parieron…
Somos producto de ese amor…
Siento en mi panza muchas hormiguitas…
¡Gracias, Josefa!

Un loable trabajo del joven pero experimentado director Edgar Cañas y compañía para este musical memorable, donde cantan además en el bien temperado ensamble actoril de sangre nueva fogueada ya por otros musicales: Hermes Ángeles (Guadalupe Victoria), José Antonio Saldaña (Morelos, Vicente Guerrero), José Andrés Mojica (Gabriel Yermo), Jabnia Saraí (Josefinita), Alejandra Desimone (Ana María Guadalupe), Sharon Ayon (Manuela Osores) y Lucía Madariaga. Productor general: Juan Torres.

El recinto teatral del IMSS se ubica atrás del Palacio de Bellas Artes, en el Centro Histórico de la ciudad a la que ya se le identifica como CDMX.

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