Rusia, la red Tor y el caso Bogatov

Bruselas (apro).- El pasado 29 de marzo, unas cámaras de vigilancia captaron al joven profesor de matemáticas y programador Dimitry Bogatov saliendo a pie de un supermercado de Moscú en compañía de su esposa Tatiana.

Cuatro minutos después, en el portal de foros de discusión sysadmins.ru apareció el mensaje de un tal “Ayrat Bashirov”, en el que exhortaba a la gente a protestar el 2 de abril en la Plaza Roja de la capital contra el gobierno de Vladimir Putin, armada con “botellas, gasolina, telas, aguarrás y espuma plástica”, es decir cocteles molotov.

Acababa de ser arrestado, junto con otros cientos de personas, el líder opositor Alexei Navalny, durante una manifestación multitudinaria el 27 de marzo a la que él mismo había convocado.

El régimen ruso no tuvo ninguna consideración y cortó el acceso a varias páginas de Internet que promovían la protesta del 2 de abril, la que declaró “ilegal”.

Ese día la policía detuvo en las inmediaciones del Kremlin a una treintena de líderes opositores que participaron en la manifestación, incluyendo a un conocido activista y blogger, Leonid Volkov, mientras hacía una transmisión en vivo. Volkov fue retenido 10 días, lo que le impidió presentarse en Rightcon, una conferencia internacional sobre derechos humanos en la era digital que tuvo lugar esos días en Bruselas, y en donde él hablaría de la situación en su país.

En ese ambiente de tensión, cuatro días más tarde, Bogatov corrió con la misma suerte: la policía lo acusó de ser el verdadero autor de aquel mensaje escrito bajo el seudónimo de “Ayrat Bashirov” y lo arrestó en su departamento, imputándole cargos criminales por “organización de disturbios masivos”, “preparación y tentativa de delito” e “incitar públicamente a actividades terroristas o justificar el terrorismo a través de Internet”.
A los investigadores rusos no les importó hacer el hazmerreír cuando insistieron ante un juez que el profesor de 25 años debía permanecer en custodia policiaca porque también había compartido el video de la canción No church in the wild, de Jay Z y Kanye West, en el que actores –filmados por el polémico director franco-griego Romain Gavras, hijo del famoso realizador Costa Gavras — dramatizan violentos choques entre manifestantes encapuchados y granaderos.

Más allá de que la acusación parece desmesurada, incluso si Bogatov fuera ciertamente responsable, él clama que no envió nada. Sus abogados ofrecen como prueba de sus dichos los registros de las cámaras de vigilancia del supermercado, ubicado a 17 minutos de distancia del domicilio del programador y no a menos de cuatro para poder enviar el mensaje; o el hecho de que “Ayrat Bashirov” se ha seguido comunicando con medios rusos, lo cual en sí no es tan convincente porque varias personas podrían compartir una misma cuenta.

Todo parece indicar que el proceso contra Bogatov forma parte de la ofensiva del régimen de Putin contra los hacktivistas rusos que trabajan para ofrecer a los internautas herramientas tecnológicas para esquivar el rígido control oficial de Internet.

Y es que Bogatov, además de profesor de matemáticas en la Universidad de Finanzas y Derecho de Moscú, es colaborador del proyecto de software libre Debian y usuario de un “nodo de salida” de la red protectora del anonimato Tor, así nombrado por las siglas en inglés de The Onion Router y que en español significa algo así como “Direccionador de cebolla”, ya que alude a su funcionamiento, en el que la comunicación no transita directamente sino en múltiples rutas elegidas al azar.

El sistema Tor está construido a partir de servidores localizados en todo el mundo, y sirve para ocultar la identidad de los usuarios y guardar en secreto la información que es enviada, por lo que éste opera en el espacio de Internet llamado “red profunda” u “oscura”, que puede escapar a la vigilancia de los gobiernos.

Bogatov ha reconocido que el video y el mensaje subversivo en cuestión podrían provenir del servidor que él utiliza en su casa. La policía identificó esa dirección IP, que es el código de identidad de una conexión.

Sin embargo, él y las organizaciones internacionales de defensa de los derechos digitales también han explicado que por una conexión de Tor pasa tráfico de todo el mundo. En realidad, afirman, “Ayrat Bashirov” accedió y divulgó el material desde 104 direcciones IP diferentes, ubicadas en varios países, incluyendo la de Bogatov.

La Electronic Frontier Foundation y Access Now “condenaron” la detención del joven programador, y advirtieron que “usar un nodo de salida de Tor no es un crimen”, y sus operadores “no deben ser tratados como criminales”.

ONG y amigos se movilizaron y lanzaron la campaña mundial #FreeBogatov, mientras que el Centro Ruso de Derechos Humanos Memorial lo declaró “preso político”. En mayo, ese centro señaló en un comunicado: “Creemos que fue encarcelado por razones políticas, puesto que no había cometido ningún delito. Además, es evidente que la investigación fue intencional e ilegalmente cargada para mantener la custodia de Bogatov”.

Lo que sucedió fue que el día después de su detención, el juez Evgeny Naidenov había declarado la libertad del acusado al considerar que los cargos iniciales de “preparar disturbios” y “tentativa de delito” no eran lo suficientemente graves; éstos alcanzan una pena de dos años de prisión.

De inmediato el comité federal de investigaciones añadió las acusaciones de “incitación al terrorismo” y “justificación de actos terroristas vía Internet”, que se castigan con 19 años de cárcel. El mismo juez prorrogó la custodia del detenido 72 horas más y luego, ya formalmente preso, corrió esa fecha hasta el día que comenzara su juicio el 8 de junio.

La parte acusadora planteó igualmente que Bogatov podría huir del país, pues ya tenía planeado viajar a Italia para asistir el 12 de abril al Festival Juvenil Internacional de Esperanto.

Bogatov no pudo salir libre y el 18 de julio la justicia rusa decidió alargar una vez más su custodia hasta el 31 de agosto.

Finalmente Bogatov permaneció en detención hasta este lunes 24 de julio, cuando el juez Naidenov le permitió enfrentar su proceso en arresto domiciliario.

Bogatov envió a este columnista un mensaje escrito con pluma azul sobre una hoja cuadriculada, la cual fotografió para poderla enviar por el correo electrónico de una tercera persona:

“Legalmente –relata– no puedo salir de mi departamento, usar teléfono o internet. Según la sentencia, no tengo prohibido usar notebook sin internet, pero prefiero no arriesgarme. Después de todo, cada archivo de mis dispositivos fue extraído el día mismo de mi detención.

“Estar en casa de regreso –continúa–significa poder estar con mi esposa ya dos días enteros; cuando estaba en custodia sólo podía verla máximo 40 minutos durante el tiempo de visita…y sólo dos veces al mes”.

Su esposa Tatiana comentó en un correo electrónico que ella está “feliz” de que Dimitry esté de regreso con ella, pero que “desafortunadamente la guerra por su libertad prosigue”.

Promete que lucharán “hasta el final”.

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