Hospital de la Niñez Oaxaqueña cumple 26 días de paro por desabasto de medicina y equipo

OAXACA, Oax. (apro).- El Hospital de la Niñez Oaxaqueña “Guillermo Zárate Mijangos” cumplió 26 días de paro de labores, mientras que el gobernador Alejandro Murat Hinojosa y su gabinete disfrutaban del mes de la Guelaguetza, se tomaban fotografías selfies, bailaban y hacían turismo en la entidad.

No muy lejos, a unos 15 kilómetros al sur de la capital, el principal hospital de alta especialidad pediátrica vive la peor crisis en sus casi 19 años de existencia por el desabasto de medicamentos, materiales de curación y equipamiento, así como por la falta de arrendamiento del tomógrafo y del equipo de ultrasonografía.

Dicha situación ha provocado baja productividad y aumento de la mortalidad por falta de insumos.

Personal del hospital, que prefirió el anonimato para evitar represalias, confirmó la muerte de por lo menos tres menores de edad durante el periodo del paro. Aclaró que los decesos no fueron culpa del personal médico, sino de la irresponsabilidad del gobierno del estado, particularmente de los servicios de salud que únicamente les enviaron “gasas, jabones antibacteriales y jeringas”.

La cifra de muertes podría ser mayor, previeron los informantes, porque el sistema de referencia se paró y “ya no se aceptaron niños graves que los traían de hospitales del sector salud. Entonces, ¿qué está pasando? Pues que se quedan en su localidad y que Dios los ayude, esa es la triste realidad de los niños más pobres de Oaxaca”.

Tal situación ya también provoca crisis en los niños con cáncer y leucemia porque cada vez más escasean los medicamentos necesarios para la atención. De acuerdo con los testimonios, las autoridades tomaron dinero de gastos catastróficos para hacer el pago de nómina, razón por la que ahora no hay dinero para adquirir medicamentos.

Peor aún, dijeron que los proveedores ya no quieren entregar material porque les adeudan 100 millones de pesos.

“El área de oncología no debería ser afectada, pero se tomó el dinero de los niños con cáncer, que es dinero que viene de México y debería ser sagrado. Pero tomaron ese dinero -55 millones de pesos- que vienen de la federación para atender niños con cáncer, leucemia, hemofilia, enfermedades del siglo XXI. Y eso es no tener madre”, puntualizaron.

Indolencia gubernamental

La esperanza que con Alejandro Murat todo iba a cambiar en materia de salud porque “su amigo”, el presidente Enrique Peña Nieto, se comprometió el 11 de abril de 2012 en Oaxaca a consolidar la operación de la Red Hospitalaria del Estado, se esfumó.

Y es que, ninguno de los dos ha cumplido su palabra, pues el Hospital de la Niñez se encuentra en la peor crisis en sus casi 19 años de existencia.

Con un endeudamiento de 100 millones de pesos que dejó el exgobernador Gabino Cué Monteagudo, un presupuesto autorizado para el ejercicio 2017 de apenas 17 millones de pesos cuando su operación requiere 160 millones, la situación se volvió insostenible.

Ante esta situación, el personal médico decidió irse al paro de labores. Los entrevistados justificaron tal decisión “al no tener elementos con qué trabajar y con qué dar servicios de calidad porque corren el riesgo de ser sancionados porque incurrirían en irresponsabilidades en caso de que puedan fallecer algunos pacientes por falta de insumos y los médicos tendrían que enfrentar demandas”.

Los médicos prefirieron realizar el paro de labores a exponerse a demandas que pondrían en riesgo su ejercicio profesional al señalarlo de omisiones, mientras que los servicios de salud siguen con los negocios de los medicamentos.

Para acallar voces, el gobernador Alejandro Murat entregó, el pasado 13 de julio, 50 ambulancias equipadas con la más alta tecnología a 38 municipios de la entidad, que requirieron una inversión de 56.5 millones de pesos, aunque no hubo una licitación de por medio o, al menos, no la dieron a conocer.

Entonces, dijo: “estamos trabajando de la mano para fortalecer el sector salud. Estas 50 ambulancias significan más vidas, porque muchas veces los minutos hacen la diferencia”.

Agregó que esa era la primera entrega de un lote de 73 ambulancias con las que se beneficiará a nueve hospitales, el Centro Estatal de Oncología, un Centro de Salud de Servicios Ampliados y 61 centros de salud de las ocho regiones de Oaxaca.

Murat Hinojosa agregó que se han invertido más de 600 millones de pesos para contar con nosocomios equipados que permitan brindar una rápida y amplia capacidad de respuesta ante cualquier emergencia.

Lo cierto es que, el pasado 28 de junio, 85 clínicas y el hospital de la jurisdicción sanitaria número 06 realizaron un paro de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) por el desabasto de medicamentos que atiende a 100 mil indígenas zapotecos.

Además, el pasado 20 de julio, personal médico y de diferentes áreas administrativas del Hospital General de Putla Villa de Guerrero inició un paro indefinido de labores al referir que no cuentan con materiales ni medicamentos para atender a los pacientes.

Salud infantil, entre disputas políticas

Pese a que Oaxaca cuenta con el nivel de salud más bajo en todo el país, junto con Guerrero y Chiapas; y ocupa el segundo lugar en mortalidad materna y neonatal, el Hospital de la Niñez Oaxaqueña es el único de alta especialidad pediátrica en el estado.

En los últimos seis años, la dependencia atendió a 267 mil 366 menores, dio 210 mil 309 consultas, brindó 32 mil 19 casos de urgencia, realizó 16 mil 347 cirugías y efectuó 31 mil 490 quimioterapias.

Sin embargo, la operatividad del hospital ha estado a los caprichos de los gobernantes por sus disputas políticas, sin importar la vida de menores de edad que viven en situaciones de pobreza extrema.

El proyecto nació para servir a los niños más pobres de Oaxaca a iniciativa de Diódoro Carrasco Palacios y su esposa Alma, padres del entonces gobernador Diódoro Carrasco Altamirano.

Con la participación del doctor Guillermo Zárate Mijangos y la regulación de un patronato, el Hospital de la Niñez entró en operación en el último año del sexenio de Carrasco Altamirano.

Sin embargo, fue relevado por su enemigo político, José Murat Casab, quien realizó modificaciones y emitió dos decretos para quitarle el control al patronato y, en consecuencia, a la familia de Diódoro Carrasco. Incluso, los obligaron a entregar bienes e inmuebles al gobierno del estado.

En el periodo de Murat, el hospital cayó en su peor crisis hasta ese momento, al grado de que estuvo a punto de desaparecer porque no tuvo el apoyo gubernamental.

El gobernador Ulises Ruiz Ortiz dio los primeros pasos para rescatar al hospital: compró un autobús y pugnó para que le adjudicaran 26 plazas federales, las de los primeros 26 médicos con un empleo estable en la dependencia.

Durante el segundo año de su administración, el entonces gobernador dio la orden de apoyar al hospital.

Entonces, empezó a recibir ayuda para el pago de servicios como lavandería, limpieza, automatización del laboratorio clínico, mantenimiento al sistema de gases medicinales y la construcción de su barda perimetral.

Además, le dieron recursos para medicamentos e instrumental y se hizo la primera licitación por 14.5 millones de pesos. Incluso, ordenó construir la Unidad de Oncología, aunque no le dio tiempo de arrancar porque faltaba recurso humano. En el 2014, la unidad de oncología fue inaugurada para dar atención a los niños con cáncer y leucemia.

Para la administración de Gabino Cué, el hospital tuvo tres directores: Ernesto Garzón Sánchez, Armando Altamirano Jiménez y Dinora Díaz Rojas quienes, al no tener recursos asignados y contar con poco apoyo del Seguro Popular y los Servicios de Salud, comenzaron a sobrevivir, aunque endeudando a la dependencia con un monto de 100 millones de pesos.

En este sexenio el Hospital ya hizo crisis porque los proveedores empezaron a exigir su pago y el hospital está en la insolvencia total para pagar la deuda.

A su llegada a la gubernatura, Murat Hinojosa sólo asignó un presupuesto de apenas 17 millones de pesos. Entonces, la crisis llegó y con ella, el paro indefinido de actividades.

Y pese a tal situación, la respuesta de las autoridades ha sido nula, sólo existe el compromiso de entregar los medicamentos faltantes, pero no hay una fecha precisa.

En lo que va de 2017, el Hospital de la Niñez redujo su nivel de cartera de servicios, dejó de hacer intervenciones quirúrgicas de alta especialidad como cirugía de corazón, se cancelaron cirugías programadas y ya no se aceptaron referencias de niños graves provenientes de hospitales del Sector Salud.

Actualmente, cuenta con alrededor de 550 trabajadores, entre médicos, enfermeras y administrativos. No obstante, hay un exceso de 100 administrativos.

En el 2016, el Hospital también estuvo en paro dos meses y medio. El entonces titular de los Servicios de Salud, Germán Tenorio Vasconcelos, actualmente está detenido por “abuso de autoridad”, al tener varios procesos penales abiertos por presunto desvío de recursos.

Médicos consultados pusieron como muestra de la situación del Hospital un reporte del diario Tiempo: “un bebé recién nacido, originario de Santo Domingo Teojomulco, que requería de atención urgente por presentar dificultades para respirar, falleció ayer luego de que no lo recibieran en el Hospital de la Niñez Oaxaqueña Dr. Guillermo Zárate Mijangos”.

El texto añadió que la directora del hospital, ubicado en San Bartolo Coyotepec, Rocío Arias Cruz, informó que en una semana rechazaron a cuatro recién nacidos, incluido un menor que falleció, con el argumento de que requerían atención especial y el nosocomio no tenía medicamentos ni personal médico para atenderlos.

De acuerdo con la funcionaria, los bebés necesitaban atención urgente por nacimiento prematuro, atresia intestinal, sepsis neonata y síndrome de dificultad respiratoria.

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