Honran en España al mundo indígena gracias a Miguel León-Portilla

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El historiador Miguel León-Portilla, de 91 años, recibe contento y emocionado su Doctorado Honoris Causa número 30, que le otorga la Universidad de Sevilla por su trayectoria e investigación del México antiguo.

En vísperas del acto, que se celebrará este miércoles 2 a las 13 horas en el Teatro Juan Ruiz de Alarcón del Centro Cultural Universitario de la UNAM, el autor de La visión de los vencidos dijo:

“Significa un reconocimiento por una universidad que yo estimo particularmente. Ahí estudió el fraile dominico y cronista Bartolomé de las Casas, a quien yo profundamente admiro. El que promovió este reconocimiento se llama Ramón María Serrera Contreras, profesor de historia y de antropología. Él ha venido varias veces a México y tiene un enorme entusiasmo por todo lo que es mexicano. Él lo presentó, yo creo que desde hace como 10 años, pero hubo modificaciones en los reglamentos, cambios de rectores cuando la cosa de la conmemoración de la Constitución de Cádiz.

“De repente recibo una carta del rector Miguel Ángel Castro Arroyo, quien me dice que el claustro, por unanimidad, me va a otorgar el grado de doctor honoris causa y que también se lo entregarían al profesor Antonio Bonet Correa (España), director de la Academia de Artes de San Fernando, a quien conozco. Ha estado aquí en México, se dedica a la historia del arte.

“Entonces le manifesté a Ramón que tenía miedo de volar, no por el avión, no, por el aire acondicionado. El último viaje fue catastrófico por el aire, me movía de un lugar a otro, porque sentía calor en unos espacios, y en otros, frío. La verdad prefiero no ir. Entonces me dijo: ‘Pues mire, el rector dice que vamos’”.

–¿Qué significa para usted esta distinción?–, se le pregunta al investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, de 1957 a la fecha.

–¡Bueno!, en qué va a consistir la ceremonia. Por un lado, lo que se llama la lectura del laudatio, la alabanza que escribe el que propone, ya me lo mandaron. Me parece excesivamente generosa, comenta cada uno de mis 30 doctorados. Por ejemplo, el que tuve de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, Perú; de la Universidad Bolivariana de Venezuela; la Universidad de La Habana, Cuba; la de Brown University, Providence, Rhode Island, Estados Unidos, de la Universidad Carolina de Praga, República Checa, que es la más antigua de Europa Central.

“También tengo de la Université Toulouse Le Mirail, Toulose Francia; de la Universidad Complutense de Madrid; de la Universidad de Tel Aviv, Israel, y de la de Southern Methodist University, Dallas, Texas, ¡ya no me puedo quejar! ¡Y nunca he promovido yo eso!, ¡yo no quiero promover, de verdad!”.

–¿Qué significa tener tantos doctorados?

–Es un reconocimiento a quien ha trabajado toda su vida por dar la palabra a los indígenas. Yo he luchado en La filosofía náhualt, en La visión de los vencidos para darles la palabra, aquí les doy la palabra. Los indígenas han estado pateados, siguen hoy día despreciados, racistamente despreciados. Usted me va a decir: y ¿los sacrificios humanos? Yo tengo ya la respuesta.

“Los sacrificios humanos sí, nos cuesta trabajo digerir, pero la religión imperante es el cristianismo en el mundo occidental. Y la religión imperante se mantiene en función de un sacrificio humano y divino. San Pablo, que inventó el cristianismo a mi parecer, dice: “Sin sangre no hay redención”, ¿pero por qué? Fíjese, ¡qué mecanismo tan extraño! Dice San Pablo que Dios mandó a su hijo, a sí mismo a que viniera y que con su sangre salvaría a los seres humanos.

“¿Qué decían los mesoamericanos: ‘Sin sangre se va a acabar el sol, la Tierra, para que existan se requiere la sangre’ ¿Por qué esa fascinación por la sangre?  No sé por qué, pero es un hecho”.

“Siempre está con los indios”

–¿Los doctorados le han facilitado su vida profesional?

–Pues los doctorados producen respeto ante la gente. Dicen: “Mira, ese tiene un montón de doctorados”, eso he oído decir de mí. Una vez un colega, me decía: “¡Pero de qué te quejas si tienes un montón!…”, pues sí, vanitas vanitatum. Pero yo creo que es un reconocimiento a lo que hago porque todavía, por ejemplo, en España hay mucha gente que no me quiere porque creen que soy enemigo de España. Don Silvio Zavala decía: “Usted es enemigo de España”.

“¿Pero por qué don Silvio?, ‘porque siempre está con los indios’ fray Bartolomé, una gran figura, Sahagún, los grandes humanistas estaban con los indios, y yo hasta que me muera seguiré con ellos.

“El día que quitemos los obstáculos a los indios para que puedan desarrollarse como ellos piden, ese día van a participar libremente en nuestros países, y los indios nos dan clase de democracia en sus decisiones. ¡Es verdad!, eso lo percibió el doctor Manuel Gamio muy bien, los indios en sus consejos no votan por el mejor, votan por el que satisface de algún modo a todos, y eso es democracia”.

–La cultura antigua de México, que ha estudiado desde siempre, ¿ya interesa más en el extranjero?

–¡Claro!, la prueba es que tengo libros traducidos a 20 lenguas, en coreano, japonés, chino, hebreo, etcétera. Me falta y deseo que se traduzca una obra en la India, ya sea al bengalí o hindi.

–¿Le hablan mucho del extranjero para estudios o traducciones?

–Sí, mucho. A algunos ni les contesto porque me dicen: “A ver, ¿descríbame usted tres juegos indígenas?, yo les respondo: “Averígüelos usted…”

Sobre La visión de los vencidos, Miguel León-Portilla expresa que se difunde ahora en lenguas como el japonés, el coreano y el chino-mandarín:

“Fue traducida por los profesores Sun Jiakun y Li Ni de la Universidad de Beijing y ha sido coeditada con la editorial The Commercial Press, la casa editorial más importante de la República Popular China. Se nos ha informado que está incluida en la serie de Obras Clásicas de la humanidad”. (Ver video en proceso.com.mx)

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