La escuadra del futbol offshore

MADRID (apro).— Si pusiéramos en la cancha a todas las estrellas del futbol que tienen o han tenido recientemente problemas con la hacienda y la justicia española, podríamos crear una poderosa escuadra planetaria.

Obviamente que Leonel Messi (Barca) y Cristiano Ronaldo (Real Madrid) serían los delanteros de lujo. Y ahí también podría estar Neymar, quien según la prensa especializada está por abandonar el Barca para mudarse al Paris Saint Germain.

Los méritos del portugués le han permitido ganar cuatro veces la Bota de Oro y es el primer jugador en ganar el premio The Best de FIFA, y como tal lo trata su club y sus seguidores, quienes le permiten todo tipo de altanerías y desplantes.

Pero todo indica que no es así con sus temas fiscales, porque el lunes 31 de agosto, cuando tuvo que comparecer ante el Juzgado 1 de Instrucción de Pozuelo de Alarcón (Madrid), por cuatro delitos fiscales, no les sentó muy bien a la juez, al fiscal y al abogado del Estado, que el astro del fútbol dijera, “si no me llamara Cristiano Ronaldo no estaría aquí sentado”, como si de una trama en su contra se tratara, según consigna la periodista Carlota Guindal (El Español).

El interrogatorio fue duro y se alargó por hora y media. Tras el trago amargo que el jugador pasó realmente mal, se canceló una comparecencia posterior ante la prensa.

La prensa especializada sostiene que desde el Real Madrid se dio la orden que se suspendiera la declaración de Ronaldo –que seguían 200 periodistas, extranjeros algunos de ellos de 30 países—, porque estaba desencajado.

Ya antes, cuando se conoció el auto del juzgado que lo obligaba a esta comparecencia, el jugador hizo un monumental berrinche, amenazando con abandonar España, según la prensa, pero Florentino Pérez, el constructor de ACS y presidente del Real Madrid, calmó las aguas.

Por más que el portugués considere que se urde una trama contra él, las investigaciones documentaron que presuntamente defraudó 14.7 millones de euros, entre 2011 y 2014.

Las cuotas defraudadas son de 1.39 millones en 2011; 1.66 en 2012; 3.20 en 2013 y 8.5 millones en 2014.

De acuerdo con la fiscalía, Ronaldo debió declarar el Impuesto de la Renta para las Personas Físicas (IRPF) por casi 43 millones de euros.

La acusación asegura que el portugués creó una estructura societaria para defraudar al fisco de forma “consciente” y “voluntaria” y le imputa cuatro delitos contra Hacienda Pública.

La estrella del Real Madrid simuló ceder sus derechos de imagen a la sociedad Tollin Associated LTD, afincada en las Islas Vírgenes Británicas, de la que era socio único.

En ese paraíso fiscal, la sociedad de Ronaldo cedió la explotación de sus derechos de imagen a otra sociedad ubicada en Irlanda, de nombre Multisports & Image Management LTD, propiedad del polémico José Mendes, su representante y el de muchos de los hoy investigados por el fisco español.

La acusación de la fiscalía, del 13 de junio pasado, señala que la sociedad irlandesa era la que “efectivamente se dedicó a la gestión y explotación de la imagen de Cristiano Ronaldo y sin que la sociedad ubicada en las Islas Vírgenes Británicas desarrollara actividad alguna”.

Esta estructura, además de ser documentada por las autoridades fiscales españolas, fue publicado por un consorcio de medios encabezados por la revista alemana Der Spiegel –el diario El Mundo, participó por España—, que provocó una denuncia contra el medio español.

Ronaldo defiende su inocencia y culpa de todo el problema a sus asesores fiscales –quienes podrían ser citados, de acuerdo con la nueva directiva del Tribunal Supremo, aplicada en el caso de Messi—. En este caso no está todo dicho.

En el caso de Messi y su padre fueron condenados a 21 meses de prisión por tres delitos fiscales tras declarar fuera de España 4.1 millones de euros por la explotación de sus derechos de imagen y publicidad entre 2007 y 2009. Alrededor de las millonarias ganancias por derechos de imagen de “la pulga”, se creó un entramado de sociedades con ramificaciones en Belice, Reino Unido, Uruguay y Suiza.

Neymar lo tiene más complejo, porque el juez de la Audiencia Nacional, magistrado José de la Mata lo envió a juicio oral junto con sus padres, el presidente del Barcelona FC Josep María Bartomeu y su predecesor Sandro Rosell –ahora en prisión— por “estafa y corrupción” durante el fichaje del jugador brasileño.

El argentino Javier Mascherano fue condenado en enero de 2016 a un año de cárcel por una evasión fiscal de 1.5 millones de euros, que el jugador aceptó como condición para llegar a un pacto con la Fiscalía para evitar la prisión, tras devolver la suma defraudada y pagar una multa de casi 22 mil euros.

Caso parecido es el del otro argentino Ángel di María (del PSG y exReal Madrid) quien alcanzó un pacto con la fiscalía y la Abogacía para cerrar la causa penal por un delito fiscal al defraudar un millón 298 mil euros en derecho de imagen de los años 2012 y 2013, cuando jugaba en el Real Madrid.

En junio de 2010 suscribió un contrato por el que simulaba la cesión de sus derechos de imagen a la sociedad Sunpex Corporation Inc, con domicilio en Panamá, de la que el querellado era titular del 100% del capital social

El mismo día que Sunpex recibía los derechos de imagen del futbolista los cedió a las sociedades irlandesas Multisport & Image Managment Limited (MIM) y Polaris, que desde ese momento comenzó a explotar los derechos de imagen de Di María. Ambas sociedades son manejadas por el portugués Jorge Mendes.

La fiscalía de Madrid acusó a Di María, pero también Ricardo Carvalho, Radamel Falcao y Fabio Coentrao por manejar estructuras parecidas para evitar el pago de impuestos.

El centrocampista Xabi Alonso (exReal Madrid y Bayern Münich) fue denunciado por la Agencia Tributaria por no tributar en España sus derechos de imagen, cedidos a una sociedad de su propiedad constituida en Madeira, Portugal. La autoridad tributaria lo considera una “simulación absoluta”, y por ello se encuentra en un proceso de investigación, que ha pretendido ser archivado.

El que fuera portero emblema de Real Madrid, Iker Casillas (hoy en el Oporto) tuvo problemas con la Agencia Tributaria en 2015, por lo que tuvo que pagar cerca de dos millones de euros debido a las diferencias sobre el modo de aplicar el tratamiento fiscal a determinados ingresos.

Casillas posee una sociedad Ikerka S.L., que se encarga de gestionar los derechos de imagen y publicidad del portero, y de la que sus padres tenían los poderes. En enero de 2013, Iker decidió revocar esa situación empresarial acordando conceder a sus padres el 40% de los activos de la misma.

La diferencia entre el caso de Iker y de Messi, por ejemplo, es que el primero no tenía intención de eludir sus obligaciones fiscales, por tanto su expediente no se tramitó como un delito, y en el de Messi hubo una intencionalidad de eludir el pago de impuestos.

El polémico defensa del Barca, Gerard Piqué también estuvo en las listas de requeridos en un acta de reclamación de los inspectores de Hacienda por un total de 2.45 millones de euros, que incluía una reclamación simbólica de casi nueve mil euros.

Pero Piqué decidió litigar su caso en los tribunales contra el pago que se le reclamaba.

En el caso de David Villa (exBarca, exAtlético de Madrid y hoy en las filas del New York City) prefirió seguir los pasos de Iker Casillas y llegó a un pacto con la Hacienda pública para regularizar las inconsistencias de sus finanzas y responsabilidades fiscales.

La escuadra que se ha conformado en esta columna, para no abundar en más casos de jugadores, podría contar con su entrenador, en este caso sería José Mourinho (exReal Madrid), quien es acusado por defraudar 3.3 millones de euros en derechos de imagen.

Coincidentemente, el representante del hoy entrenador del Manchester United también es el portugués José Mendes, el polémico representante de Ronaldo.

Todos estos casos hacen pensar que los futbolistas no quieren pagar impuestos, a pesar de las multimillonarias cifras que sus contratos y su imagen les reporta, creando empresas en paraísos fiscales desde donde gestionan sus ganancias.

Es indudable que tienen méritos en la cancha de juego, pero eso no los hace distintos a cualquier ciudadano con responsabilidades ante Hacienda.

Los clubes a los que representan buscan siempre un manejo de medios que beneficie la buena la imagen de estos deportistas, pero hay un hecho claro: que las respectivas investigaciones tributarias no les deja una imagen impecable, y los únicos responsables son los jugadores.

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