Adiós a Víctor Manuel Cárdenas, poeta y activista feminista

COLIMA, Col. (apro).- En sus últimas horas de conciencia, el poeta Víctor Manuel Cárdenas dedicó parte del tiempo a dos de los temas que marcaron su vida pública: la literatura y el activismo a favor de los derechos de las mujeres.

La tarde del miércoles 2 de agosto conversó telefónicamente por casi 40 minutos con la escritora Guillermina Cuevas, su amiga entrañable, a quien le expresó su entusiasmo por la nueva generación de poetas colimenses cuya publicación de sus obras él estaba impulsando a través de la colección “Parota de sal”, de la que era coordinador.

Durante la mañana del jueves 3 se reunió con las hermanas Carmen y Clementina Nava Pérez, fundadoras del Centro de Apoyo a la Mujer (CAM) que él presidía, con quienes comentó el preocupante aumento de feminicidios en Colima e intercambió puntos de vista sobre estrategias para empujar la aplicación de la Alerta de Violencia de Género (AVG) activada en junio anterior para cinco municipios del estado.

Poco tiempo después, alrededor de las 18:00 horas de ese jueves, el poeta sufrió un derrame cerebral —el segundo en menos de dos años— que terminó por causarle la muerte la mañana del domingo siguiente. Le sobreviven su esposa, Marisol López Llerenas Zamora, su hija y su hijo. Apenas un mes antes, el 5 de julio, había cumplido 65 años de edad.

Autor de una docena de libros publicados entre los años 1980 y 2015, Víctor Manuel Cárdenas recibió a lo largo de su trayectoria diversos premios nacionales e internacionales por su obra. Entre éstos destacan el Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino” (1981), el Nacional de Poesía “Ramón López Velarde” (2007), el Interamericano de Literatura “Carlos Montemayor” (2014) y el Premio Colima al Mérito en Artes (2016).

Sus principales poemarios son A la hora del fuego (1980), Zona de tolerancia (1989), Ahora llegan aviones (1994), Poemas para no dejar el cigarro (1999), Grandeza de los destellos (2003), Micaela (2008), Noticias de la sal (2012) y Bertha mira el infinito (2015). Algunos de ellos han sido traducidos a idiomas como alemán, francés, inglés, italiano, neerlandés o portugués.

A juicio de Guillermina Cuevas, quien mantuvo una amistad de cincuenta años con Cárdenas —desde que ambos ingresaron al Bachillerato 1 (entonces único) de la Universidad de Colima—, el poeta dejó tras su muerte “una obra muy vasta, muy hermosa, que tiene como esencia a Colima en todos los sentidos: en su flora, en su fauna, en las costumbres familiares, en los absurdos, en el poder político, en la injusticia; todas esas emociones, anhelos y sentimientos están en la poesía de Víctor”.

En suma, dice Cuevas, Víctor Manuel Cárdenas “fue honesto y nunca quiso esconder o velar situaciones familiares que podrían ser criticadas, fue directo a lo que es en verdad la vida, y en ese sentido yo creo que es una obra muy importante en la que entregó a Colima con mucho fervor todo lo que escribió; la poesía puede ser tan universal, pero si lo vemos detenidamente podemos reconocernos los colimenses en ese espacio, en ese contexto”.

De acuerdo con el poeta Carlos Ramírez Vuelvas, actual secretario de Cultura del gobierno estatal, con su última obra publicada, Bertha mira el infinito, Cárdenas evocó los momentos postreros de su madre a través de “un volumen tejido con jirones de la infancia y los recuerdos de una mujer convencida en llamar las cosas por su nombre” y sorprendió “uno de los momentos de madurez de su obra poética”.

A su vez, el escritor Avelino Gómez escribió en el diario digital Avanzada que el domingo pasado murió “el mejor poeta mexicano que Colima haya visto nacer, vivir y escribir en los últimos sesenta años”.

Expuso: “Victor Manuel Cárdenas se entregó y cantó a esta tierra con total compromiso con la poesía, pero también con la realidad. Sus poemas están anclados en el sentir de varias generaciones, en los acontecimientos nacionales y en los pequeños milagros cotidianos. Siendo fiel a la tierra, como se declaró Víctor en el título de una antología hecha a su gusto y medida, consiguió tocar y tañer el espíritu colimense que es, también, el de todo mexicano”.

Con estudios de Historia en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Cárdenas fue desde 1982 miembro de consejo de redacción de la revista Tierra Adentro, de la que también fue director en el periodo de 2001 a 2008.

En Colima, fue coordinador de la colección de poesía “Parota de sal”, un proyecto iniciado en 2012 conjuntamente por la Secretaría de Cultura estatal, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la editorial Puertabierta Editores.

Impulsor de poetas

En cinco años se imprimieron doce títulos, la mayoría de poetas jóvenes, y Víctor Manuel Cárdenas dejó revisados y listos para su publicación dieciocho poemarios, que se encuentran en lista de espera.

“Esperamos que este trabajo que le costó mucho esfuerzo se vea concretado pronto; su última etapa fue muy hermosa porque estaba muy preocupado por las siguientes generaciones, creo que ese trabajo va a ser como una extensión de su propia obra”, refiere Guillermina Cuevas.

En entrevista, cuenta que en la última conversación telefónica que sostuvo con el poeta, éste le dijo que estaba cansado y creía que el calor lo estaba afectando, pero aun así se mostró emocionado por el descubrimiento de autores jóvenes colimenses que en su opinión estaban evolucionando de manera muy positiva.

Aunque buena parte de su tiempo lo dedicó a promover a los jóvenes, también contribuyó al rescate de autores colimenses de generaciones anteriores, al promover la reedición de obras de Juan Macedo López, Felipe Sevilla del Río o Rigoberto López Rivera.

Pero no había descuidado su obra propia. “La poesía siempre fue su prioridad, se perdió de muchas fiestas familiares, dedicaba mucho tiempo a la escritura; la última vez que hablamos me platicó que estaba escribiendo un poema muy extenso con una imagen que le provocó un tlacuache una noche cuando iba camino a su casa; supongo que estaba trabajando también en otros libros de poesía”, dice Cuevas.

Uno de los proyectos de Víctor Manuel Cárdenas, añade, era publicar sus obras completas y ya se encontraba en pláticas con una editorial española, pero estaba en proceso de recaptura de sus primeros libros, de los que no existen archivos electrónicos.

“Siempre entre bromas y cuestiones familiares, hablábamos de trabajo, de lo que estaba haciendo, de lo que planeaba hacer; el optimismo fue una de las grandes cualidades de Víctor. Después de la primera crisis de salud que tuvo estaba lastimado, pero se empeñó en seguir trabajando con mucha vehemencia, no quería aceptar que tenía esas limitaciones”.

En diferentes etapas, Cárdenas ocupó puestos públicos en áreas de cultura de Chiapas y Colima, e incluso intentó incursionar en la política cuando en el año 2000 fue candidato ciudadano del Partido de la Revolución Democrática (PRD) a presidente municipal de Colima, pero según Cuevas esta última “fue una experiencia muy terrible para él, vislumbrar la política no fue una forma de vida que le hubiera gustado, sufrió un desencanto y un desgaste”.

Abunda: “Algunos en Colima le adjudicaron un poder político que nunca tuvo, creo que si podríamos hablar de un defecto de él fue su honestidad, expresar su opinión abiertamente muchas veces le costó etapas de desempleo, pero siempre la poesía lo sustentó”.

De la cercanía que existió entre ella y Cárdenas, comenta:

“Muchas veces me hizo prólogos, presentó mis libros o yo presentaba los de él, era una especie de complicidad y apoyo; también tenía la confianza conmigo y me daba un libro para que le revisara y sugiriera algunas precisiones o correcciones; siempre fue una obra muy compartida e intereses comunes, una fraternidad, una manera de compartir incluso también la vida familiar, la crianza de los hijos, reuniones”.

Después de su añeja amistad, Guillermina Cuevas dice que la muerte de Víctor Manuel Cárdenas constituye para ella “un dolor muy intenso todavía, espero que con el tiempo pueda yo aceptar todo esto. Para mí va a ser siempre un amigo, amigo de mi familia, de mis hijas, de mis nietos. A las pocas horas de que nació mi primer nieto, ya estaba Víctor abrazándolo, como ensayando su abuelidad también. Para mí él es tal vez el amigo más cercano en el sentido de que el trabajo nos unió siempre, la amistad, el cariño y los afectos”.

El feminista

Además de su obra poética y su labor como promotor cultural, otra faceta destacable de Víctor Manuel Cárdenas fue su labor como defensor de los derechos de las mujeres.

Clementina Nava Pérez, coordinadora de Comunicación del Centro de Apoyo a la Mujer (CAM) “Griselda Álvarez”, afirma que Cárdenas realizó un trabajo muy importante dentro de la lucha feminista.

“Quizás suene extraño decir que un hombre tenga un lugar en esta parte de la historia de Colima, pero sí me atrevo a decir que, con esa mentalidad de avanzada, esa apertura que tuvo hacia la lucha por los derechos de las mujeres, no hay más que decir que deja una huella sumamente profunda en lo que ha sido el curso del feminismo en el estado”.

Nava Pérez recuerda que el poeta estuvo ligado al CAM desde su fundación en 1983 y siempre se mantuvo presente en los momentos buenos y en los momentos críticos de la institución, sobre todo en la época en que corrió el riesgo de desaparecer debido al retiro del presupuesto y a los ataques desde el gobierno.

Desde 2006 hasta su muerte Cárdenas fue presidente del comité directivo de la asociación, desde donde participó “aportando con sus ideas orientadoras, críticas, con su sensibilidad, con su gran inteligencia y sobre todo con ese don de ser solidario, generoso y entusiasta; al CAM le va a hacer muchísima falta, definitivamente fue un pilar muy importante y una gran fortaleza”, comenta Nava.

En los últimos años, él mismo proponía renovar el comité directivo, consideraba que ya no debería estar al frente, pero de acuerdo con la activista “Víctor ejercía su liderazgo en el CAM de una manera muy respetuosa, ni siquiera se podía pensar que daba algún tipo de lineamiento, era sobre todo un gran acompañante en las decisiones que la asamblea tomaba o en las decisiones de la directora”.

Clementina Nava considera que el hecho de ser poeta y creador le dio a Cárdenas la posibilidad de ser sensible también a la problemática que viven las mujeres en Colima.

“No creo que pudiéramos desligar una cosa de la otra: su sensibilidad de estar y habitar en este mundo conmocionado y en este mundo revuelto le daba un sello particular a esa forma de ser, de crear y de estar tan cercano a los problemas de las mujeres, aunque es un hombre excepcional en ese sentido, porque no todos los creadores tienen ese acercamiento”.

Añade: “Yo digo para que un hombre y un poeta pueda hacer lo que Víctor hizo en toda su trayectoria, tiene que ver también con su historia particular de vida, sus relaciones familiares con su madre, de la cual escribió Bertha mira el infinito, un libro maravilloso; fue un personaje extraordinario y lo vamos a seguir llorando, lo vamos a seguir extrañando durante muchos años y lo vamos a seguir manteniendo en la memoria viva del CAM porque le dio muchísimo”.

El día en que sufrió el derrame cerebral, Cárdenas estuvo en el CAM entre las 10:30 y 12:30 horas, en reunión con la directora, Carmen Nava Pérez, y con Clementina. Esta última describe esos momentos:

“Estuvimos justamente platicando sobre el contexto de Colima, la realidad violenta, lo que se ha generado a partir de la declaratoria de la Alerta de Violencia de Género, viendo distintas estrategias de cómo abordar ese asunto; se veía perfecto, yo traigo un problema de meniscos en mi rodilla y antes de levantarse de su silla volteó y me dijo en tono de broma: ‘ya ves, ya me contagiaste lo de la rodilla, ya me empezó a doler a mí’, fue lo único que comentó y dijo que ya se tenía que ir. Tuvimos la gran fortuna de despedirnos de él de esa manera, de una manera cariñosa, amable y educada como él siempre lo hacía, y tener esa fortuna de haberlo visto”.

Nava considera “una gran pena que Víctor se haya ido tan pronto, pero como los grandes se fue dejando una obra poética de las más importantes de los últimos años en México; sus poemas le van a seguir cantando a la vida, al amor y al dolor, en su obra hay muchos poemas dolorosos, pero otros son luminosos, muy bellos”.

Refiere que además del trabajo en el CAM, se había generado una relación muy estrecha que iba mucho más allá de la lucha por los derechos de las mujeres.

“Fue un extraordinario amigo, muy generoso y cercano que siempre nos compartía sus logros; recientemente a mí me había mandado un poema, no sé si sea el último, pero es un poema filosófico muy grande en el sentido de lo que dice, es un poema doloroso, profundo, pero a la vez bello; próximamente a lo mejor lo podrán editar, no lo sé, pero tuve la fortuna de que me lo mandara pidiéndome que lo leyera y le diera mi opinión; en mi respuesta le comenté: ‘Yo qué te puedo decir, maestro, esto es una fregonería’. Así era la relación de nosotros hacia él y de él hacia nosotros, con un amor de amigos, una amistad muy profunda”.

Anticipa que aún con el duelo, el CAM empezará a planear un homenaje para Víctor Manuel Cárdenas en todas sus facetas, no solamente como defensor de los derechos de las mujeres o como aliado del feminismo, sino también como poeta y como ser humano.

Por lo pronto, este jueves 10 la Secretaría de Cultura estatal llevará a cabo el primer homenaje al poeta, en el Teatro Hidalgo de esta ciudad, en el que participarán con lectura de poemas los autores de la colección “Parota de sal”, así como Guillermina Cuevas. Se tiene prevista la asistencia de los escritores Eduardo Casar y Jesús Morales Bermúdez.

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