El fisco español ahuyenta a estrellas futbolísticas

Los casos de los futbolistas acusados de no pagar sus impuestos a la Hacienda del Estado español –Messi, Ronaldo, Casillas, Javier Mascherano y Neymar, entre otros– han causado airadas protestas dentro y fuera de las canchas. Neymar incluso ya se fue a Francia, donde ahora alinea en el París Saint-Germain. José María Gay de Liébana, un experto en economía del futbol, sostiene que la inseguridad jurídica por la que atraviesa el balompié en España provocará una fuga de talentos. Todo, dice, por cambiar las reglas cuando la pelota ya está en juego.

MADRID (Proceso).- Si alineáramos en sus respectivas posiciones en el mismo equipo a las estrellas del futbol Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Neymar, Iker Casillas, Javier Mascherano y el resto de los jugadores que tienen o han tenido litigios con la Hacienda pública española por no pagar sus impuestos por derechos de imagen, se lograría uno de los mejores clubes de la historia.

El entrenador de esta hipotética escuadra de lujo sería el portugués José Mourinho, director técnico del Manchester United y que antaño lo fue del Real Madrid.

Aun cuando éstos enfrentan investigaciones judiciales e incluso juicios –algunos ya condenados por defraudar a la Agencia Tributaria de este país–, esas controversias surgieron a raíz de que el Ministerio de Hacienda les “cambió las reglas del juego tributario a los jugadores, cuando el balón ya estaba rodando en la cancha”, dice el economista José María Gay de Liébana, profesor de economía financiera de la Universidad de Barcelona y uno de los mayores expertos en la economía del futbol.

En opinión del también doctor en derecho, a partir del cambio de criterio en la interpretación de la ley tributaria, las autoridades hacendarias están “criminalizando” este deporte y eso está provocando que “el futbol español viva una inseguridad jurídica tremenda, que va a provocar una fuga de talento futbolístico a otras latitudes en donde el sistema tributario les ofrezca la seguridad jurídica que en España no tenemos”.

Por eso, dice, “vemos que Neymar se va al París Saint-Germain, porque desde que llegó al Barcelona se puso la lupa en su contratación, sujeta a una investigación que llevó a prisión a un expresidente del club (Sandro Rosell) y mantiene la acusación en contra de Neymar y de su padre, como si se tratara de una causa judicial contra un delincuente. Es lógico que diga: ‘Prefiero irme’. Los futbolistas están en un ambiente de preocupación”.

El Futbol Club Barcelona anunció la noche del miércoles 2, en medio de una polémica, que Neymar abandonaba la escuadra azulgrana para irse al París Saint-Germain (PSG), convirtiéndose en el fichaje más caro de la historia –222 millones de euros por el traspaso– tras firmar un contrato por cinco temporadas con el club francés, que pagó al equipo azulgrana la multa por la cláusula de rescisión del contrato del brasileño. El delantero percibirá por este acuerdo unos 30 millones de euros por temporada.

El astro portugués

Otro que amenazó con irse de España este verano fue Cristiano Ronaldo, según el diario portugués A Bola. El delantero del Real Madrid –cuatro veces Bota de Oro y el primer jugador en ganar el premio The Best, de la FIFA– estalló el 13 de junio pasado, cuando supo que un juzgado de Madrid lo citó a comparecer como imputado por presuntos delitos fiscales. Florentino Pérez, el presidente de la escuadra blanca, intervino y lo calmó.

Cristiano acudió a declarar el 31 de julio ante el Juzgado 1 de Instrucción de Pozuelo de Alarcón (Madrid), acusado de defraudar 14.7 millones de euros entre 2011 y 2014, al no declarar esos ingresos en España.

La fiscalía asegura que el portugués creó una estructura societaria en el extranjero para defraudar al fisco de forma “consciente” y “voluntaria”, y le imputa cuatro delitos contra la Hacienda Pública –uno por cada año–, cuyas cuotas defraudadas son de 1.39 millones de euros en 2011; 1.66 millones en 2012; 3.20, en 2013, y 8.5, en 2014.

Asimismo, la acusación de la fiscalía considera que Ronaldo debió declarar el Impuesto de la Renta para las Personas Físicas (IRPF) por casi 43 millones de euros.

Según la acusación, la estrella del Real Madrid simuló ceder sus derechos de imagen a la sociedad Tollin Associated LTD –de la que era socio único– afincada en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas.

Luego, la sociedad de Ronaldo cedió la explotación de sus derechos de imagen a otra sociedad, ésta ubicada en Irlanda, Multisports & Image Management LTD, propiedad del también portugués José Mendes, su polémico representante y el de muchos otros jugadores investigados también por el fisco español.

El auto de la juez Mónica Gómez Ferrer, una especialista en delitos fiscales, cita que la sociedad irlandesa de Mendes era la que “efectivamente se dedicó a la gestión y explotación de la imagen de Cristiano Ronaldo y sin que la sociedad ubicada en las Islas Vírgenes Británicas desarrollara actividad alguna”.

Esta investigación oficial se conoció en diciembre pasado, cuando, a la par, se hicieron públicos los llamados FootballLeaks, la mayor investigación periodística sobre el mundo del futbol, encabezada por el consorcio European Investigative Collaborations, en la que participaron la revista alemana Der Spiegel y el diario español El Mundo.

El consorcio documentó que Cristiano desvió 150 millones de euros correspondientes a sus ganancias publicitarias de 12 años a tres sociedades en las Islas Vírgenes Británicas, desde su paso por el Manchester United.

La publicación se produjo pese al criterio del juez Arturo Zamarriego, que ordenó la no publicación de los FootballLeaks, porque incurrían en “revelación de secretos”, un delito que amerita prisión. El magistrado actuó así al admitir a trámite una denuncia del despacho de abogados Senn Ferrero, uno de los que gestionaba esas operaciones fiscales bajo sospecha.

Para entonces, la investigación de las autoridades españolas sobre el delantero del Real Madrid ya estaba avanzada. Y siete meses después se sentó en el banquillo de los acusados.

En su comparecencia ante la juez Gómez Ferrer, Cristiano refrendó su inocencia y consideró que estaba en el banquillo de los acusados por ser quien es. “Si no me llamara Cristiano Ronaldo no estaría aquí sentado”, según consigna la periodista Carlota Guindal del diario El Español.

El interrogatorio fue muy tenso y duró 90 minutos, según las fuentes judiciales presentes citadas por la periodista. A raíz de este trago amargo, Ronaldo dejó plantados a alrededor de 200 periodistas de distintas nacionalidades que esperaban afuera del juzgado para una declaración suya. Incluso ya se había montado un atril, así como altavoces y focos de iluminación para el astro del futbol.

Cristiano, fuera de juego

Gay de Liébana no duda que, en este caso judicial, “la víctima es Cristiano Ronaldo”. Y añade: “Voy a pronunciarme a favor de Cristiano, pues creo que es objeto de una persecución que me sorprende se produzca hasta ahora y de un acoso improcedente, como el abordaje en su barco en el Mediterráneo por miembros de la Guardia Civil, sin una justificación clara”.

Recuerda que Cristiano Ronaldo fichó por el Real Madrid en junio de 2009, proveniente del Manchester United, donde “tenía una estructura tributaria que venía desde 2004, bajo el criterio del Reino Unido que tiene otra tolerancia fiscal y ese era el modelo que él tenía de sociedades y que luego ha añadido alguna”.

Y añade: “Cuando Cristiano aterriza en España seguía vigente la conocida como Ley Beckham –llamada así porque el futbolista inglés en sus años de madridista fue el primero en acogerse a ella–, que permitía a los ‘impatriados’ tributar aquí sólo los rendimientos que obtuviera en España. Eso quiere decir que el resto de rendimientos obtenidos en el mundo no tenía que tributarlos aquí”.

Fue una situación excepcional que tenía como propósito alentar a que viniera a España más talento. Hasta hace poco los futbolistas en España tributaban de manera normal 85% de sus contratos, que tienen que ver con los llamados rendimientos deportivos; el 15% restante lo reciben por concepto de derechos de imagen o publicidad. “Eso es lo que estaban canalizando a través de sociedades privadas”, según Gay de Liébana.

Esto se permitió en respuesta a la demanda de los futbolistas que durante años pidieron un régimen especial para tributar el Impuesto sobre la Renta, “porque ellos tienen unos años en los que ganan mucho dinero, pero otros donde dejan de estar en la cúspide; por eso pedían esa salvaguarda”.

Y agrega: “Pero la Inspección del Ministerio de Hacienda, siguiendo directrices de la Agencia Tributaria, cambió el criterio de interpretación de la noche a la mañana y entonces dice: ese 15% por derechos de imagen ya no pueden cobrarse a través de sociedades, sino que se les tributará directamente a ellos”.

Es cuando el Ministerio de Hacienda dice: “fuera de juego”, porque eso es “un montaje”.

El especialista discrepa de Hacienda: “No es cierto que se trate de una estratagema de Cristiano o de otros jugadores para no pagar impuestos –salvo algún caso que pudiera estar en ese escenario–, sino que actuaban conforme lo permitía la anterior interpretación de la ley”.

Viejas y nuevas reglas

Gay de Liébana dice que ve una situación “contradictoria y paradójica” que el esquema fiscal de los futbolistas sea legal en Inglaterra y que esté al margen de la ley en España, “lo cual es un contrasentido”.

Ese cambio de criterio provocó el primer “gran lío” con “la protesta en la cancha de los jugadores, porque no puedes cambiar las reglas del juego cuando el partido ha empezado y la pelota está en juego”.

Y se inició una cascada de casos: en 2015 Iker Casillas, quien fuera portero emblema del Real Madrid, hoy en el Oporto, tuvo que pagar a la Agencia Tributaria alrededor de 2 millones de euros debido a las diferencias sobre el modo de aplicar el tratamiento fiscal a determinados ingresos.

Casillas posee una sociedad, Ikerka S. L., encargada de gestionar los derechos de imagen y publicidad del portero, y de la que sus padres tenían los poderes. En enero de 2013 decidió revocar esa situación empresarial acordando conceder a sus padres 40% de los activos de la misma.

Otro es el argentino Javier Mascherano, defensa central y quizá el mejor medio de contención, que en enero de 2016 fue condenado a un año de cárcel por una evasión fiscal de 1.5 millones de euros, que el jugador aceptó como condición para llegar a un pacto con la fiscalía para evitar la prisión, tras devolver la suma defraudada y pagar una multa de casi 22 mil euros.

Caso parecido es el del otro argentino Ángel di María (del PSG y exintegrante del Real Madrid), quien alcanzó un pacto con la fiscalía y la abogacía para cerrar la causa penal por un delito fiscal al defraudar 1 millón 298 mil euros en derecho de imagen en 2012 y 2013, cuando alineaba en el Real Madrid.

La acusación señalaba que en junio de 2010 suscribió un contrato por el que simulaba la cesión de sus derechos de imagen a la sociedad Sunpex Corporation Inc., con domicilio en Panamá, de la que el querellado era titular de 100% del capital social

El mismo día que Sunpex recibía los derechos de imagen del futbolista, los cedió a las sociedades irlandesas Multisport & Image Managment Limited y Polaris, que desde ese momento comenzó a explotar los derechos de imagen de Di María. Como ya se citó antes, son sociedades manejadas por el representante Jorge Mendes.

Esa lista de investigados incluye también al exdefensa central del Real Madrid, Ricardo Carvalho; al delantero colombiano Radamel Falcao se le acusó de defraudar 5.66 millones de euros en 2012 y 2013, cuando jugaba en el Atlético de Madrid, mediante sociedades en paraísos fiscales en las Islas Vírgenes Británicas, Panamá e Irlanda.

Fábio Coentrao, cedido por el Real Madrid al Sporting de Portugal, fue denunciado por defraudar 1.29 millones de euros utilizando la misma estructura societaria de José Mendes y que usó Cristiano Ronaldo.

En 2014 el alemán Mesut Özil estaba en la cima con el Real Madrid, cuando la inspección fiscal lo investigó; en 2016 terminó pagando una multa de casi 3 millones de euros por no tributar sus ganancias por imagen de dos años y exonerado de otra sanción por ocultar durante años esos ingresos.

No fue acusado por la fiscalía, pero el acuerdo al que llegó con las autoridades advierte de una “violación grave” y “ánimo de ocultar” por parte del delantero.

El centrocampista Xabi Alonso (exjugador del Real Madrid y del Bayern Múnich) fue denunciado por no tributar en España sus ingresos; lo hizo por medio de una sociedad de su propiedad constituida en Madeira, Portugal. La autoridad tributaria lo considera una “simulación absoluta”, y por ello se encuentra en un proceso de investigación, que ha pretendido ser archivado.

Gerard Piqué, el polémico defensa del Barcelona, también estuvo en las listas de requeridos en un acta de reclamación de los inspectores de Hacienda por 2.45 millones de euros, que incluía una reclamación simbólica de casi 9 mil euros. Pero Piqué decidió litigar su caso en los tribunales contra el pago que se le reclamaba.

David Villa (ex del Barcelona y del Atlético de Madrid y hoy en las filas del New York City) prefirió seguir los pasos de Iker Casillas y llegó a un pacto con la Hacienda para regularizar las inconsistencias de sus finanzas y responsabilidades fiscales.

El actual entrenador del Manchester United, José Mourinho, fue acusado por evadir el impuesto de 3.3 millones de euros en los ejercicios 2011 y 2012, cuando dirigía la escuadra blanca.

Los Messi

En junio de 2016, Leo Messi y su padre comparecieron ante un juzgado en Barcelona para declarar como imputados por tres delitos fiscales por declarar fuera de España 4.1 millones de euros por la explotación de sus derechos de imagen entre 2007 y 2009.

El 23 de junio pasado Messi fue condenado a 21 meses de prisión (en España sólo se entra a prisión cuando la condena es de 24 meses o más), pero por un acuerdo con la fiscalía se comprometió a pagar una multa de 510 mil euros.

Según la sentencia, Messi y su padre crearon un entramado de sociedades con ramificaciones en Belice, Reino Unido, Uruguay y Suiza, algunos de estos países de opaca fiscalidad, para evadir el pago de impuestos en España.

Gay de Liébana advierte que el popular jugador, residente en España desde los 12 años, canalizó indebidamente esos recursos. “Messi se portó mal, pagó la sanción correspondiente y hace dos años se convirtió en el primer contribuyente de España al aportar casi 50 millones de euros. Por tanto, creo que ya está bien”, dice.

Por ello, el catedrático de la Universidad de Barcelona propone que haya “un marco legal claro donde se sepa cuáles son las reglas del juego y a partir de ahí perseguir lo que haya que perseguir, en eso todos estamos de acuerdo, pero no criminalizando al futbol”.

De lo contrario, advierte Gay de Liébana, se puede provocar una sequía que afecte “a la tercera liga en importancia en el mundo, que es la Liga Española, con ingresos de 2 mil 400 millones de euros (de acuerdo con el informe anual 2015-2016 que elabora el entrevistado).

Este reportaje se publicó en la edición 2127 de la revista Proceso del 6 de agosto de 2017.

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