La Presidencia ignoraba la investigación de la OFAC

El expediente criminal contra Raúl Flores Hernández –quien hoy está recluido en el penal del Altiplano y en Estados Unidos es considerado un narcotraficante “significativo”– lo abrieron las autoridades del país vecino hace un año, aseguran a Proceso un funcionario mexicano y otro estadunidense. Y según las mismas fuentes, autoridades del gobierno de México estaban al tanto desde entonces. No así la Presidencia, lo cual explica que Enrique Peña Nieto se haya fotografiado en días previos al escándalo con uno de los personajes implicados en el caso: el cantante Julión Álvarez.

WASHINGTON (Proceso).- Desde mediados de 2016 el gobierno de Estados Unidos compartía con el de México el expediente criminal de Raúl Flores Hernández, presunto narcotraficante y lavador de dinero. Y aunque el documento incluye los nombres del futbolista Rafael Márquez Álvarez y del cantante Julión Álvarez, en Los Pinos presuntamente no estaban enterados del caso.

–¿Sabía la Presidencia del caso criminal de Flores Hernández que involucra a Rafa Márquez y al cantante Julión Alvarez, con quien incluso el presidente Enrique Peña Nieto se tomó fotografías durante su gira por Chiapas? –pregunta el corresponsal a un alto funcionario del gobierno mexicano que pide omitir su nombre y el de la dependencia en la cual labora.

–La Presidencia no; el presidente, no lo sé –responde vía telefónica.

El miércoles 9 la Oficina para el Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, sacudió al mundo deportivo, al de la farándula y a la propia Presidencia de México, al ligar a Márquez y Álvarez a una red de lavado de dinero y prestanombres, presuntamente relacionada con las operaciones del tráfico de drogas de los cárteles de Sinaloa y de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Bajo la ley estadunidense promulgada en 1999 y conocida como la Kingpin Act, la OFAC calificó a Flores Hernández como el narcotraficante “más significativo” y lo ubicó entre las mayores amenazas a la seguridad nacional de Estados Unidos, junto con Joaquín El Chapo Guzmán, Rafael Caro Quintero, Ismael El Mayo Zambada y otros narcotraficantes.

“Además de Flores y su organización… la OFAC también designa a 21 ciudadanos mexicanos y 42 empresas en México por prestar apoyo a las actividades de tráfico de drogas de Raúl Flores Hernández y la organización de narcotráfico Flores y/o por ser propiedad o estar bajo control de ésta, sus miembros y asociados de confianza”, indica el comunicado emitido por el Departamento del Tesoro.

El comunicado lo difundió primero la embajada de Estados Unidos en México, en español; media hora después lo hizo el Departamento del Tesoro en Washington.

Tres días antes de que Washington etiquetara al futbolista y al cantante de música norteña como “frentes y testaferros” de la organización criminal de los Flores, durante una visita a Chiapas, Peña Nieto y el gobernador de esa entidad, Manuel Velasco Coello, se tomaron una foto con el cantante de piezas vernáculas durante un paseo en lancha por el Cañón del Sumidero.

Fragmento del reportaje especial publicado en Proceso 2128, ya en circulación

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