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“Las peores”: la historia de una espía y una curandera

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Gabriela Ynclán muestra en su obra Las peores, dirigida por Edna Ochoa, a dos mujeres que lucharon durante la Independencia y que fueron encarceladas junto con sesenta más.

En noviembre de 1814 Agustín de Iturbide y su ejército las apresó, junto con sus hijos, en las casas y las calles del pueblo de Pénjamo, Guanajuato, sin juicio ni nada que las respaldara. Algunas fueron ejecutadas y todas llevadas al límite del hambre y la enfermedad. Dormían en el piso y hacían sus necesidades en el mismo lugar. Las liberaron dos años después, y a dos de ellas las dejaron ahí incomunicadas y solas: Francisca y María son las mujeres de la obra de Ynclán.

Las peores está inspirada en el libro Entre hombres te veas, de María José Garrido Asperó, pero en realidad a través de su imaginación construyó a estos dos personajes tan atractivos y de gran riqueza.

La historia no registra a las mujeres insurgentes y menos a las de estratos sociales bajos. Están algunas, como Leona Vicario y Josefa Ortiz de Domínguez, pero son tantas las mujeres sin nombre de las que está hecha nuestra Independencia, que conocer a dos, recreadas por la autora a partir de hechos reales, nos da una gran perspectiva de lo que queda oculto en nuestra historia.

Las peores elige el momento en que Francisca y Maria se han quedado solas en la prisión. Las más aguerridas, las que no se rindieron ni renunciaron a sus ideales, se quedaron sin saber qué hacer. Gabriela Ynclán mezcla la realidad de los personajes con sus pesadillas, su pasado con su presente. El fantasma de Iturbide atormenta a una de ellas, la más frágil, y la autora pone en su boca los discursos que el general lanzó en contra de ellas, con las que se ensañó por mantenerse activas a pesar del asedio; siguieron teniendo contacto con los insurgentes aun en prisión.

Sus delirios se entrelazan con su precaria situación, con recuerdos de cuando fueron torturadas o de otros recuerdos más optimistas, como cuando estaban en la feria del pueblo.

En Las peores sabemos las razones por las que estas mujeres eran perseguidas y cómo es que no se dieron por vencidas. Una de ellas era espía y, como correo, llevaba y traía información entre los insurgentes; la otra era curandera y veía a los heridos del ejército. Ambas se encontraron al ser apresadas y poco a poco se fueron conociendo.

Dos personajes más intervienen en esta obra de teatro: la sombra de Iturbide, interpretado por Jorge Rojo, y el cura de Guanajuato, Antonio Labarrieta, por Álvaro Espinoza. El cura, a pesar de su buena fe, posee una perspectiva muy limitada y cuantimás degradante hacia las mujeres. Quiere salvarlas sólo por ser mujeres, las cree sin opinión política y tontas. Los acuerdos que intenta hacer con ellas para su liberación crean un interesante conflicto que hace relucir el carácter de ambas.

Las actrices Gloria Andrade y Susana Romero realizan una buena interpretación de sus personajes, y la directora Edna Ochoa, con pocos elementos, unos viejos petates y un par de tazas de barro, consigue una ambientación del lugar, del encierro, del hambre y el dolor por el abandono.

Las peores se presenta en el Foro Contigo América los viernes de agosto a las 8 de la noche.

Esta reseña se publicó en la edición 2128 de la revista Proceso del 13 de agosto de 2017.

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