“La fórmula Rius”, dibujo, collage y humor: Ariel Rosales

Visiblemente abatido, a unos pasos del féretro de su amigo Rius quien lo llevó a Editorial Grijalbo donde es editor, Ariel Rosales habla sobre el trabajo y la confianza que los unieron desde las épocas en que el rebelde monero zamorano “prácticamente fundó Editorial Posada”. Anuncia Rosales que Grijalbo prepara el relanzamiento de un volumen del best-seller, quien fuera bautizado en 1934 Eduardo Humberto del Río García, Los presidentes dan pena, número uno de la serie inicial de 10 “El querido Rius”, coeditado con Proceso, junto al cual se obsequiará la historieta inédita Tepoztlán para principiantes.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El editor Ariel Rosales condensa la significación de Rius para la cultura nacional a lo largo de seis décadas como caricaturista:

“Si me preguntan qué ha perdido México con su muerte, respondo: todo. No hay otro mexicano como él, ni artista ni escritor que haya conectado tan bien y con tanta información a muchísima gente como lo hizo Rius; podrá haber grandes creadores, pero nadie como él para comunicarse con el pueblo.”

Según Rosales, el cartonista fundador en 1976 del semanario Proceso posee “la fórmula exacta para alcanzar al mayor número de personas”. De ahí se derivan “esas ventas enormes que poseen sus 72 títulos de los más de 100 en el catálogo total de Grijalbo”, editorial perteneciente a Penguin Random House Grupo Editorial. Añade sobre el dibujante quien desde su filón humorístico fuera un crítico acérrimo del sistema político:

“Y está además su postura con los indígenas y su conciencia política de izquierda a favor de los pobres. Yo recomiendo a los jóvenes que lean Mis confusiones en Grijalbo, ahí en ese título que parodia a las memorias de Rousseau, hallamos al Rius sencillo y genial en su propia tinta, tal cual.”

–¿Cómo explicar el éxito editorial de Rius en Grijalbo?

–Lo puedo poner en perspectiva. Después de ser durante 30 años su editor ahí, son 30 años de grandes ventas en Grijalbo, más un año antes en Editorial Posada, él representa prácticamente una completa línea editorial en un grupo como el nuestro.

“El querido Rius”

La entrevista de Ariel Rosales con Proceso transcurrió en voz baja el pasado martes 8 de agosto al atardecer, junto a la silenciosa capilla ardiente de Gayosso Sullivan; unos pasos cerca del autorretrato al óleo que trazara el propio Rius a todo color, cuadro reposado sobre el ataúd del creador de las historietas Los supermachos y Los agachados, así como de un centenar de volúmenes en Editorial Grijalbo:

La panza es primero; Marx para principiantes; La trukulenta historia del kapitalismo; Hitler para masoquistas; Horóscopos, tarot y otras tomadas de pelo; Los judíos; De aborto, sexo y otros pecados; El católico preguntón; Marihuana, cocaína y otros viajes; 2010, ni independencia ni revolución; Filatelia para cuerdos; Toros sí, toreros no; Guía incompleta del jazz; Un siglo de caricatura en México; Los PANuchos, Osama Tío Sam, etc.

–¿Cuál edición de Rius publicará conjuntamente Grijalbo y Proceso?

–Los presidentes dan pena. Es una historia de los presidentes desde Guadalupe Victoria hasta Peña Nieto, donde demuestra Rius cómo todos los presidentes de México tienen las uñas largas (quizá la excepción fue Lázaro Cárdenas), y podrían volver millonarias a las mujeres manicuristas.

“Es un libro muy original, una especie de las antiguas monografías escolares que se compraban en las papelerías, como estampitas con la figura de Pascual Ortiz Rubio o Guadalupe Victoria, esa es la idea gráfica, y su biografía, ¡pero mostrando las tropelías cometidas por cada presidente!”

Saldrá próximamente, dando inicio a una colección con el centenar de volúmenes de Rius “que venderán los puestos de periódicos en coedición con Proceso, pues nos reunimos el director general de tu revista, Rafael Rodríguez Castañeda, Andrés Ramírez (director literario de Random House) y yo, para sugerirle a Rius: ‘Oye, ¿por qué a partir del asunto de la Casa Blanca no haces algo en general sobre las mansiones presidenciales?’, explica Rosales:

“Rius siempre fue muy individualista… Luego, el resultado de nuestra sugerencia fue este libro Los presidentes dan pena; no sólo se mete con las casas de los mandatarios mexicanos, sino que aborda cuestiones históricas. El volumen se dio en abril porque deseábamos que todavía alcanzara a verlo Rius y ahora lo coeditaremos con los libros de Proceso, será el número uno.”

En aquella plática hace un par de semanas, Rodríguez Castañeda, Ramírez y Rosales le preguntaron qué nombre le gustaría dar a la colección Grijalbo/Proceso que inicia con Los presidentes dan pena, “y Rius, quien siempre tuvo ocurrencias bastante chispa con los títulos, dijo que la serie podría llamarse El querido Rius y dijimos: ‘¡Formidable, así sea!’, y esperamos que desde ultratumba él nos guíe para difundir bien a bien esta nueva edición mutua, con su buena vibra”.

La aparición de Los presidentes dan pena irá acompañada “de un pequeño inédito de regalo”, conmemorando el comienzo de dichas publicaciones a la venta en puestos de diarios y revistas:

Se trata de un libro de 30 páginas que él hizo para la gente de Radio Tepoztlán, Morelos, donde Rius vivió (Proceso 1323) “y que se nos permitió publicar, llamado Tepoztlán para principiantes”. Abre así:

Si don Quetzalcóatl se diera una vueltecita por Tepoztlán en este tiempo, encontraría un pueblo lleno de botes de cerveza, latas y plásticos, envolturas de alimentos chatarra y mil basuras más por todas las calles y barrancas…

Más adelante Rius, bautizado Eduardo del Río García (Zamora, Michoacán, junio 20 de 1934, si bien renegaba de su origen zamorano), arremete contra uno de sus blancos consentidos:

Tepoztlán, como tantos otros pueblos de nuestro país, sufrió los abusos que trajo consigo la Conquista de México. Forzados a renegar de sus dioses y su cultura, obligados a ceder a los españoles sus tierras, los antiguos habitantes de este maravilloso valle pasaron a ser esclavos del nuevo sistema y se “convirtieron” al catolicismo. No entendieron porqué los frailes predicaban una religión de amor al prójimo, mientras al mismo tiempo los golpeaban y violaban a las mujeres, obligándolos a trabajar como esclavos para construir los templos de la nueva religión.  

El libro-obsequio culmina con discurso ecológico, proverbial del autor.

Tepoztlán es un pueblo tranquilo, excepto los fines de semana, cuando cientos de visitantes se dejan caer entre nosotros… sin preocuparse demasiado de cómo dejan nuestros lugares. Tampoco les importa si no tenemos agua. Por eso les pedimos a los visitantes que nos ayuden a conservar limpio Tepoztlán…

Certificado de origen 

Nacido el 25 de enero de 1946, Ariel Rosales creció en una casa de la Avenida Sonora esquina con Parque España, colonia Condesa, en la Ciudad de México. Estudió en “la hache Facultad de Filosofía y Letras” de 1966 a 1968, evoca:

“Haciendo memoria, yo llegué a la Editorial Posada en 1974. Ahí tuve el privilegio de conocerlo. Yo era editor de Editorial Posada y hacíamos Los agachados, al mismo tiempo comenzó a darle libros a Grijalbo con La revolución femenina de las mujeres primero, porque lo buscó don Juan Grijalbo, y hacia 1976 viví su evolución hacia Grijalbo; continué trabajando con él haciendo libros hasta 1988, cuando me llevó a Grijalbo. Yo estoy de editor en Grijalbo por llamado de Rius. Tenemos tantas anécdotas juntos…”

Cuenta el desarrollo de “la fórmula Rius”, invento parecido a un certificado de origen o sello de garantía y calidad editorial:

“Esos libros se hicieron para la colección semanal Duda, como Jesucristo de carne y hueso. La evolución de Rius se da a partir de la historieta Los supermachos, súper exitosa. Desafortunadamente, la aventura dio al traste por la avaricia de un editor, el licenciado (Octavio) Colmenares, quien se quedó con sus personajes y le hizo la transa a Rius; entonces éste le propuso a Guillermo Mendizábal crear Los agachados y con esta nueva historieta prácticamente funda la Editorial Posada. Mendizábal le pidió ser socio pero él prefería ser asalariado. De hecho, el logo de Editorial Posada fue de Rius, la famosa Catrina, que en aquel tiempo era casi desconocida.”

Los agachados también pegó con tubo.

“Rius se empieza a dar cuenta de su necesidad ahí de informar más allá de la pura historieta y a través del personaje del profesor Gumaro Asecas de Los agachados empieza a dar explicaciones de cuestiones históricas de México, en fin. Es una veta que se le da fácilmente a él y ahí comienza ese cambio que va a cristalizar unos años después en los libros con amplia variedad de temas.

“En Posada empieza a hacer, por ejemplo, el tema de La revolucioncita mexicana. Para explicar lo que es la Revolución Mexicana ya no la cuenta como lo venía publicando en historietas, comienza a desarrollar una didáctica. Se apoya en dibujos e inicia la inclusión de pequeños grabados, imágenes y así nace su fórmula mágica en el formato que después desarrollará al máximo, volviéndose un maestro de esta ‘fórmula Rius’.”

Consiente en que tal vez resulte demasiado esquemático calificarla de “una fórmula”; pero aclara que “es una nueva manera de comunicar un crisol de temáticas por medio de fusionar dibujo, collage y humor, todo ello junto conlleva a la concreción de una novedosa forma de hacer libros”, es decir:

“La gente encuentra en Rius este tipo de cosas, porque hay una manera estupenda de informar a esos lectores a través del humor, de la imagen y del diseño, algo que se olvida cuando lo leemos. Está tan acabada y tan completa cada página, que nos preguntamos cómo llegó a esa integración casi perfecta. Es un estilo de comunicar de una manera divertida lo que hace que la gente lo compre y lea. Los maestros lo han recomendado a sus alumnos por generaciones. De ahí su prestigio tremendo como best-seller mundial.”

Visiblemente abatido por el deceso del caricaturista y escritor con quien “echaba mucho relajo, incluso ya él enfermo”, el editor de Grijalbo rememora que Rius se mudó a Cuernavaca “traumado, luego del 68, secuestrado por unos agentes de Gobernación”, como describe su “escalofriante relato” en Mis confusiones. Memorias desmemoriadas publicado por Grijalbo al cumplir 80 años de edad en recapitulación de su vida (“complementada por la que había sido su autobiografía profesional, Rius para principiantes”).

–¿Cuál ha sido el momento de mayores ventas de Rius en Grijalbo?

–El mercado editorial en general se ha contraído; pero en términos de ventas, podríamos hablar que los libros más vendidos de Rius se acercan a más del millón de ejemplares de ventas. Hoy oí a muchos que lo recuerdan como el gran caricaturista o el gran monero; pero Rius creó una nueva fórmula de comunicación que hizo leer a las personas. Una novedad suya vende mínimo 30 mil ejemplares.

Todo Rius está en Grijalbo, remata Ariel Rosales, simulando sonreír, cuando se le menciona que sus libros pirateados cuestan 10 pesos en el Metro:

“A Rius hay que leerlo. Aquí cerca de nosotros, encima de su féretro, vemos su autorretrato al óleo, a colores, ¡híjole, es bellísimo, Rius es un gran dibujante y un gran pintor! Yo afortunadamente tengo un Rius colgado en un lugar preferente de mi casa, ¡pero no me lo regaló, mi esposa y yo lo compramos en una exposición suya! Sus marinas son increíbles…

“Una de las cosas que debería hacer algún promotor cultural es una exposición de obras pictóricas de Rius. ¡Yo gustoso prestaría nuestro cuadro donde él pintó una iglesia barroca increíble!”

Rechaza contar alguna anécdota. El sol apagó su luz mas el calor sigue. La voz se quiebra y Ariel Rosales sale a tomar aire, ofreciendo una disculpa:

“No hay nadie como él en México, insisto. Ahora necesito respirar…”

Esta entrevista se publicó en la edición 2128 de la revista Proceso del 13 de agosto de 2017.

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