Sylvia Plath en la visión de Carlos Azar

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Algunos sentimientos son tan complejos que las palabras no alcanzan, ni siquiera las de una gran poetisa como Sylvia Plath.

Lady Lazarus es una obra escrita por Carlos Azar -quien recopila algunos de sus textos y de otros autores, como el también poeta Ted Hughes, su viudo- y los acomoda con acierto para reconstruir la breve y vertiginosa vida de la autora, quien se suicidó a sus 30 años.

“Morir es un arte, como todo. Yo lo hago excepcionalmente bien. Tan bien que parece un infierno. Tan bien que parece de veras”, escribió Plath.

Gina Botello dirige a los cuatro actores -María Fernanda Galván, Abigail Espíndola, Talia Yael y Héctor Sandoval- con agilidad y precisión. Y aunque Espíndola funge como el personaje principal, las otras dos se manifiestan como desdoblamientos de la personalidad de la autora.

Los objetos son manipulados por los intérpretes y dan posibilidad a un juego de fragmentación -coherente con el texto estilo collage-. En escena aparecen cabezas y manos con guantes blancos bailando libres e independientes con movimientos azarosos; peceras con luz verde en las que se sumerge una muñeca y otra a la que se le arrancan las piezas de la cara; un escenario que se convierte en un edificio neoyorkino y en la misma cabeza de la escritora. La obra se ayuda de todo tipo de herramientas: títeres, teatro de sombras, objetos, juguetes, vestidos.

Los juegos nos transportan a un lugar mágico. Dan la posibilidad de viajar por una cabeza tan compleja, creativa, bella y caótica como la de Plath.

Es de lamentar, sin embargo, que en ocasiones la manipulación de los objetos produzca sonidos que interrumpan el viaje en el que la vista había ya logrado introducirnos.

Los hermosos escenarios que suceden a media luz se acompañan de textos potentes y creaciones musicales densas, como Tristán e Isolda de Richard Wagner.

El resultado es un bellísimo y melancólico espectáculo que se cuenta en conjunto con palabras, imágenes, movimiento y sonido. Una experiencia sensorial para adultos que nos transmite una especie de felicidad nostálgica. La vida es bella, dura y breve a la vez.

Caracola producciones es una compañía relativamente nueva formada por jóvenes talentos que crece con cada montaje (El señor de las moscas, Western Lullably, Sharazad, Memorias de abajo). A este ritmo se convertirá, sin duda, en un emblema de teatro-objeto en nuestro país.

Sólo quedan dos funciones de la actual temporada, que se presenta como teatro en miniatura: estos dos últimos jueves del mes, a las 20:00 horas en el Teatro La Capilla (Madrid 13, Del Carmen, Coyoacán).

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