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“Annabelle 2”: Cuando el morbo le gana a la historia

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La película Annabelle 2. La creación (Annabelle: Creation, EU-2017), parte del exitoso universo sobrenatural desatado por El conjuro, ha recaudado cerca de 64 millones de dólares en Estados Unidos y 160 millones a nivel global en tan sólo 10 días.

Es decir, lleva buen paso hasta ahora, lo que implica que la saga de los Warren seguirá algunos años más dando frutos. Hay que recordar que en el 2018 llegará a salas cinematográficas The Nun, basada en los hechos de El conjuro 2.

Annabelle 2… es la precuela de la precuela Annabelle (2014), y gira en torno al fabricante de muñecas, el señor Mullins (Anthony Laplaglia), que creó al juguete maldito, y a la esposa del primero (Miranda Otto).

Resulta que los Mullins tenían una adorable hija que murió de una manera trágica, y que por alguna razón que desconocemos al principio, se encuentra rondando la casa y tiene una especial conexión con la muñeca que todos conocemos como Annabelle.

En este contexto y 12 años después, una monja (Stephanie Sigman) y un grupo de niñas huérfanas llegan a la casa de los Mullins para vivir junto con la pareja, ya que se habían quedado sin su antiguo hospicio. La curiosidad de las niñas las llevará a explorar la casa y liberar sin querer un terrible mal, mismo que todos los fans de la saga conocen.

La cinta irá develando poco a poco los secretos que dieron origen a Annabelle y a El conjuro, aunque ya hay algo de información que podíamos intuir debido a las películas anteriores. Al final, la que se nos proporciona complementa la mitología del universo planteado en la ficción por Ed y Lorraine Warren.

Sin embargo, Annabelle 2 posee fallas graves a nivel de guion: no es consistente con las reglas de su mundo, la línea argumental se sacrifica en aras del susto que nos hace brincar del asiento, y sí, el objetivo de la historia es asustarnos, pero no a costa de su lógica interna.

Cabe mencionar que muchas de las cintas de terror suelen usar el recurso de romper sus propias convenciones con tal de sacarnos un susto, pero en Annabelle 2, es demasiado, de tal manera que su propio universo sobrenatural resulta inverosímil.

La entidad maligna que vemos en pantalla es todopoderosa cuando le conviene, por ejemplo, si los espacios físicos la limitan, y si no está de humor es capaz de estar en cualquier lado, en cualquier momento y de matar de maneras horribles. Cuando quiere, los rezos y las cruces la detienen; si no, parece inmune a la palabra de Dios. Todo en función de crear, como se dice en inglés, un “momento bu” (un momento de susto) y claro, el morbo por una muerte horrorosa.

El desarrollo no permite sentir empatía por los personajes: o se mueren muy rápido o su historia personal es inexistente, sin mencionar que la mayoría de ellos cometen una equivocación tras otra.

Si nos olvidamos de la trama, Annabelle 2 consigue darnos varios sustos, pues el director David F. Sandberg consigue generar una atmósfera interesante y macabra. Pero lejos está de la calidad de El conjuro.

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