Humboldt en México, documental de Ana Cruz

La figura del incansable investigador que visitó el país en los umbrales del siglo XIX es conocida de manera muy general. Si acaso se cita su frase, aplicada a la capital mexicana, “La Ciudad de los Palacios”. Pero hoy se le considera como padre de una concepción integral de la naturaleza. De ahí que la realizadora Ana Cruz, en pleno año Dual México-Alemania, se haya propuesto realizar un documental científico, como lo explica a Proceso. En texto adjunto se entrevista a la biógrafa Andrea Wulf, cuyo libro acaba de editar aquí Random House, quien define a Humboldt como pionero en el cambio climático.

Trailer "Humboldt en México. La mirada del explorador" from Hache TV on Vimeo.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Es el año 1833 en Berlín, Alemania. A cuadro aparece el científico, humanista y explorador prusiano Alexander von Humboldt (interpretado por el actor Alexander Holtmann) cuando posee más de 70 años. Sentado en el escritorio de su biblioteca, se le ve contento y pensativo. Luego, empieza a escribir, en su obra Cosmos, sus recuerdos del viaje por América, el cual le dejó una huella profunda en su vida.

Se trata del nuevo documental Humboldt en México. La mirada del explorador, dirigido y escrito por Ana Cruz, donde se relata el recorrido que Humboldt  efectuó en México de marzo de 1803 a marzo de 1804 para su investigación científica de la minería y la antropología, de la flora y la fauna.

A la realizadora, quien desde hace más de 30 años es además guionista productora de cine, televisión y radio, le parece “un personaje histórico extraordinario”, pero muy poco plasmado en la pantalla grande del país. Entonces toma el reto de crear una cinta:

“Surgió la idea con motivo de la preparación del año dual México y Alemania 2016-2017. Eso sucedió en mayo 2015 y empecé a investigar. Estaba colaborando con el secretario de Cultura Rafael Tovar, cuando me nombraron miembro del grupo de selección de proyectos. También está el antecedente de que soy exalumna del Colegio Alemán Alexander von Humboldt, entonces Humboldt era una figura que estaba en mi entorno, y además mi carrera siempre ha estado vinculada a la divulgación de la ciencia.

“Fui becaria del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) cuando estudié en la BBC de Londres dirección de documental cinematográfico y televisivo, y trabajé con Manuel Buendía en el Conacyt realizando divulgación científica. Así que con este filme retomo un poco ese camino. Pero me atraía y gustaba mucho que Humboldt fuera un artista, hay que ver sus libros donde son fascinantes sus ilustraciones, un humanista, un sociólogo, un arqueólogo y lo que ellos llaman un etnobotánico. ¡Era una persona absolutamente completa!”

En Humboldt en México…, Ana Cruz combina escenas ficticias para ver a Humboldt (el actor maneja fragmentos de sus diarios de viaje) con testimonios de especialistas. De México entrevista a Jaime Labastida, director general de Siglo XXI Editores, quien además fue el asesor histórico de dicho filme; Robert Bye y Edelmira Linares, del Instituto de Biología de la UNAM, también asesores científicos del proyecto; José Sarukhán, coordinador nacional de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio); Omar Escamilla, responsable del Acervo Histórico del Palacio de Minería; Claus Siebe, del departamento de Vulcanología del Instituto de Geofísica de la UNAM; Eduardo Matos Moctezuma, arqueólogo; José N. Iturriaga, historiador y novelista, y Brígida von Mentz, historiadora del Centro de Investigación y Estudios Superiores en Antropología Social.

De otros países intervienen Thomas Janota (igual asesor científico del documental), autor del libro Alexander von Humboldt, un explorador científico en América; Ottmar Ette, director del Proyecto Alexander von Humboldt de la Universidad de Potsdam de la Academia de Ciencias de Alemania; Thomas Borsch, del Jardín Botánico y Museo Botánico de Berlín-Dahlem en Alemania; Ralf T. Schmidt, curador de la Colección Mineralógica del Museo de Historia Natural de Berlín, y Jutta Weber, especialista en los diarios de viaje de Humboldt, ubicados en la Biblioteca Estatal de Berlín.

Pero hay una sorpresa: la aparición de Gabriela von Humboldt, sobrina nieta de la quinta generación.

Labastida dice en la pantalla que el especialista en etnografía, física, zoología, climatología, oceanografía, en fin, no tenía previsto venir a la Nueva España, pero en España encontró apoyo por parte de un ministro ilustrado de Carlos IV, el marqués Mariano Luis de Urquijo. Janota subraya también en la película que “Humboldt era de otra nación, no católico, y los españoles no solían permitir que extranjeros entraran en sus colonias, pero él llegó en el momento justo para obtener una respuesta positiva”.

Enseguida explica:

“El rey Carlos IV no estaba muy interesado en la botánica o en la exploración científica, lo que realmente le interesaba era el hecho de que Humboldt pudiera tener algunas ideas sobre cómo ayudar a la industria minera de las colonias, y esa posibilidad hacía interesante la proposición de Humboldt, quien él mismo se financió el viaje. Lo pagó con su dinero.”

Allí mismo, José N. Iturriga resalta como inusitado que el rey católico Carlos IV les diera amplios pasaportes para la Nueva España a Humboldt, quien era protestante, y a su amigo el francés republicano Aimé Bonpland, donde les ordenaba a los virreyes la apertura, sin límites, de archivos y acceso a todas las colecciones vinculadas a las investigaciones.

La capital de los contrastes

Se le comenta a la también realizadora de los documentales Mujeres de la revolución mexicana y Las sufragistas, cómo Humboldt, según la película, califica a la Ciudad de México como la Ciudad de los Palacios y al mismo tiempo se lamenta de ver el contraste de la pobreza y la riqueza de sus habitantes. Ana Cruz comenta en entrevista:

“Esto de las desigualdades es algo que flagela. Humboldt se da cuenta de esa situación, y ¡qué terrible que lo sigamos viendo! Decía de la capital mexicana: ‘Nunca he visto las riquezas más grandes junto a las miserias más grandes’. Mientras yo sabía más de Humboldt, más me enamoraba de él. Al buscar a Sarukhán me aclaró que su especialidad era Charles Darwin, pero enfatizo: ‘Conozco a Humboldt porque Darwin no podría existir si no hubiera existido Humboldt. Eso me impresionó. Me puse a leer, pero más me impactó el reconocimiento científico que le hace Darwin a Humboldt.”

Ana Cruz describe así al considerado padre de la geografía moderna universal, nacido el 14 de septiembre de 1769 y fallecido el 6 de mayo de 1859:

“Era un nómada a pesar de haber sido un aristócrata de castillo y rico. No le importaba haber abandonado su castillo. Tuvo una madre muy estricta y su hermano Wilhelm se queda en Alemania, fue ministro de Educación y fundó la Universidad de Berlín. Él es allá el famoso. Y Alexander no es tan conocido porque, según Gabriela von Humboldt, cuando regresó de sus viajes, vivió 23 años en París. Le gustaba ser republicano. Napoleón Bonaparte siempre sospecha de Humboldt. Se preguntaba: ¿Cómo un prusiano era uno de los científicos más importantes de Francia? Tenía a su grupo de científicos en el observatorio de París.”

Napoleón no lo apoya, pero eso a él no le importa, gasta toda su fortuna en sus investigaciones. Se acaba el dinero y regresa a Berlín a pedido de su hermano y que le pone casa para que continúe su obra, y es cuando vuelve a escribir en alemán, porque la mayor parte de sus escritos estaban en francés. Sus diarios están en diferentes idiomas (que se me hace padrísimo), hasta con notas en español.”

La cineasta plasma en el filme (financiada por Producciones Arte y Cultura en Movimiento con el apoyo del Conacyt, los gobiernos de Guanajuato y de Guerrero, la Asociación del Colegio Alemán y la Conabio) el impacto que le causaron a Humboldt los esclavos en las minas de México:

“Ve que viven explotados, y eso existe hasta la fecha, por eso el oficio del documentalista es maravilloso, porque ve uno que la historia sigue teniendo sus consecuencias. Además, él tenía admiración por la raza indígena.”

El arqueólogo Eduardo Matos cuenta ante la cámara de Ana Cruz cómo Humboldt estudia los monolitos del calendario azteca y la Cuatlicue.

–Usted incluye en su filme esta acusación de que fue espía en México para favorecer a Estados Unidos. Eso es aún una discusión, ¿verdad?

–Si el documental pone un granito para el debate, sería sanísimo hablar sobre ese tema. A mí me parece absurdo calificarlo de espía porque publicó el conocimiento científico. También se le acusó mucho de que después de los reportes mineros que realizó, vino la invasión de los alemanes a Zacatecas y Pachuca. Quizá si Humboldt no hubiera escrito esos reportes, tal vez los alemanes no hubieran venido a sobreexplotar lo que los españoles ya habían explotado durante tantos años. Humboldt sólo actuó de una manera muy correcta: compartir el conocimiento. Coincido con lo que dice Sarukhán de que Humboldt fue el pionero de la divulgación de la ciencia. Hacen más daño esos personajes que se guardan el conocimiento, ya sea para los gobiernos o para las políticas.

Labastida recuerda en el documental que en México a Humboldt se le regatea porque se cree, “por un nacionalismo estrecho”, que vino y plagió a los ilustrados:

“Es verdad que entró a los archivos, pero es lo que hace un investigador. Durante mucho tiempo Estados Unidos consideró que su frontera natural era el río Misisipi. Thomas Jefferson no sabía qué había en esos territorios (la frontera de Luisiana y la Nueva España) y le pidió información a Humboldt sobre dichos lugares, quien tampoco sabía qué había porque no los había recorrido. Él le dio el mapa de la Nueva España, pero de todos modos Humboldt lo publicó en su Ensayo político de la Nueva España (1811), lo dejó al alcance de todo el mundo, no sólo a Jefferson. ¡La acusación es una tontería! El mapa estaba al alcance de todo el mundo. Que eso le permitió 43 años después a Estados Unidos invadir nuestro territorio, es una verdadera tontería.”

Sarukhán también sale a la defensa:

“Mucha gente lo tilda de espía de Estados Unidos respecto a México, pero lo que él estaba haciendo era transmitir lo que había visto.”

Luego de que Humboldt en México… se estrenara en la 20 edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato, el pasado 29 de julio, Ana Cruz por ahora desea que recorra otros festivales de cine, nacionales e internacionales, y le encantaría mostrarlo en Alemania:

“Es finalmente un documental científico. Mi acuerdo con el doctor Sarukhán es que esté en los 167 museos de ciencia de los que participa la Conabio, pero antes me gusta mucho la idea de exhibirlo en salas cinematográficas. Me encantaría que se estrenara allí, porque traté de que fuera para el público en general, no sólo para los especialistas.”

Este reportaje se publicó el 20 de agosto en la edición 2129 de la revista Proceso.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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