La novela perdida de Guadalupe Dueñas

Sin duda la novedad que el Fondo de Cultura Económica entrega a los lectores, con la publicación de las Obras completas de Guadalupe Dueñas, es su novela inédita Memoria de una espera. La compiladora Patricia Rosas Lopátegui, quien recuperó el trabajo de la escritora jalisciense, expresa que estaba bastante olvidada.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Cuentos, poesía y una novela inédita –que critica a la burocracia y el poder en México– conforman el rescate de la producción de la narradora jalisciense Guadalupe Dueñas (1910-2002), a través de sus Obras completas.

Editado por el Fondo de Cultura Económica (FCE) en la colección Letras Mexicanas, el libro de poco más de 800 páginas –ya disponible en librerías del país– es resultado de cinco años de trabajo por parte de Patricia Rosas Lopátegui, profesora de literatura latinoamericana en la Universidad de Nuevo México y especialista, además, en la obra de Elena Garro.

Gracias al contacto con el poeta y Premio Cervantes 2009 José Emilio Pacheco, logró conformar este volumen tras una investigación que la llevó de la Ciudad de México a Dallas, Texas.

A decir de Rosas Lopátegui, reunir la obra de Dueñas parecía un trabajo relativamente fácil al principio, pero resultó ser una “avalancha informativa”: la autora publicó sus primeros textos en la revista Ábside en 1954 y los cuentos Tiene la noche un árbol  en 1958, además de colaboraciones en diarios como El Día, El nacional, Novedades y otras publicaciones como La revista de la Universidad de México y la Revista Mexicana de Literatura, sin contar con sus labores de promotora cultural, ensayista y guionista.

La investigadora explica a Proceso que llegó a Dueñas en la década de los ochentas por una recomendación de Gustavo Sainz:

“Leí Tiene la noche un árbol y me deslumbró, me pareció una autora injustamente olvidada y sentí que llegué tarde a ella, porque cuando estudié Letras (1974 a 1978) nunca leímos a Dueñas a pesar de que el enfoque era literatura hispanoamericana. Sucedió que en ese momento ya estaba en el rescate del trabajo de Elena Garro y dejé al margen a Guadalupe Dueñas. Hasta que la retomé en 2012 me di cuenta de que su obra no estaba recogida.

“Era tal mi desconocimiento que pensé que su obra se reducía a cuatro volúmenes. Mientras recababa el material me di cuenta que escribió también prolíficamente en periódicos y revistas, y al hacer la búsqueda en hemerotecas iba viendo a sus cercanos, sus amigos y uno de ellos resultó ser José Emilio Pacheco. Por él llegué a uno de los sobrinos,  José Luis Pairó Dueñas, y de ahí a María de los Ángeles Dueñas de la Madrid, la hermana menor de Guadalupe.”

A través de ésta y de las sobrinas Luz María Díaz de Dueñas y Teresa Dueñas de Lobo, logró acceder a gran parte del acervo  de Guadalupe:

“Encontré que fue promotora de la cultura y pionera del feminismo, fundadora de la revista Kena, desde el primer número en 1963 hasta 1970. Tuvo una columna donde de manera sutil deconstruyó la historia oficial de personajes femeninos como Salomé, Ana Bolena, Matahari, Lucrecia Borgia, la emperatriz Josefina (esposa de Napoleón Bonaparte)… mini-biografías con enfoque sutil, muy acertada. Y era frecuentemente invitada a lecturas, publicaciones y a eventos culturales. Trabajó como ‘censora’ cinematográfica, y hasta en el IMSS reseñando obras de teatro.”

Pero son dos facetas de Dueñas las que se destacan en el volumen del FCE: la de autora de una novela inédita: Memoria de una espera, así como creadora de poemas.

La primera la realizó entre 1961 y 1962 con la Beca del Centro Mexicano de Escritores, jamás la publicó aludiendo que no se sentía satisfecha, y finalmente fue donada al Fondo Reservado de la UNAM. Rememora Rosas Lopátegui:

“Sabía que la novela existía, pero era difícil saber qué había pasado porque en la UNAM aparecía como ‘Memoria de una espera’, aunque siempre se refería a ella como ‘Máscara como un ídolo’. Yo no sabía si eran una o dos o qué había sucedido, y al recopilar notas de prensa en mi investigación, llegué a la conclusión de que sólo era una, pero le cambió el título.”

–¿Por qué nunca la quiso publicar?

–Pienso que no se sentía satisfecha con el lenguaje que plasmó, que es más coloquial, aunque también tiene momentos sumamente poéticos y líricos, Lupita en sus cuentos tenía un dominio absoluto del símbolo, la metáfora, y quizás con la novela tenía dudas.

“Otra cosa que se manejó es que no quiso publicarla para no incomodar al presidente José López Portillo, porque Dueñas fue muy amiga de su hermana, Margarita López Portillo, pero  no creo en esa hipótesis porque la terminó en 1962 y López portillo llegó hasta  el 76.”

En palabras de Dueñas en una entrevista de 1985, dijo sobre el tema:

“Máscara como un ídolo es mi visión del poder; de las transformaciones que sufren a causa de él; de la enfermedad que es el poder. La novela de lo que yo imaginaba era la esfera del poder; nunca creí que la realidad pudiera rebasar mi imaginación, por eso no la he podido terminar.”

En cuanto al rescate poético, se debió a que los poemas fueron encontrados en cuadernos que nunca se publicaron, “a pesar de que soñó con ser poeta”, según cuenta Rosas, si bien Alfonso Méndez Plancarte, su guía espiritual y literario, le dijo que sepultara sus poemas y se dedicara a la narrativa:

“Pero aun así tiene una obra interesante. En una entrevista, Octavio Novaro  le preguntó por qué no escribió poesía, a lo que ella respondió ‘Claro que sí, en realidad todos mis cuentos nacen del arsenal de poemas que escribí a lo largo de toda mi vida’.”

El volumen Guadalupe Dueñas. Obras completas, se divide en dos partes: la primera, de libros publicados, es decir, Tiene la noche un árbol, No moriré del todo, Imaginaciones y Antes del silencio, así como una hemerografía y una miscelánea; la segunda, la inédita: poesía, textos en desarrollo y la novela Memoria de una espera.

La introducción del volumen corre a cargo de Beatriz Espejo, bajo el título “Guadalupe Dueñas, una fantasía que escribía cuentos basados en la realidad”, donde se hace un recorrido los primeros años, estudios, y aficiones de Dueñas para acercar al lector a una mayor comprensión de sus historias, que van de la imaginación a la realidad, pasando por los amores no correspondidos.

Sobre el diseño de portada, a cargo de Laura Esponda Aguilar, fue recibido con beneplácito por la familia, pues ‘mamá Pita’ como la conocían sus hermanos también era una gran cocinera, de manera que su obra y personalidad se reflejan ahí.

Luego de exponerse el pasado 28 de abril  en el marco de la Feria Municipal del Libro de Guadalajara, en su edición 49 (dedicada a la propia Guadalupe Dueñas), el libro será presentado en la Feria Internacional del Libro (FIL) Guadalajara el jueves 30 de noviembre, y en el Palacio de Bellas Artes el domingo 3 de diciembre.

Este texto se publicó el 20 de agosto en la edición 2129 de la revista Proceso.

Acerca del autor

Licenciada en Ciencias de la Comunicación (2005) con Diplomado en Relaciones Públicas (2014), habla inglés y francés, amante del cine y los idiomas. Se inició como reportera de deportes en su natal Veracruz, y luego en publicaciones de la Editorial Vía Satélite de la Ciudad de México. Forma parte de la Sección de Cultura y Espectáculos de Proceso desde 2007.

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