Coneval advierte que denunciará a quien manipule cifras del Inegi

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Al modificar su metodología en el levantamiento del ingreso de los mexicanos, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) generó un enredo que abrió la puerta a la manipulación política de las cifras de la pobreza, a tres semanas de arrancar el proceso electoral que definirá al próximo presidente de la República.

El Consejo Nacional de Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social (Coneval) advirtió hoy a la ciudadanía que ningún funcionario federal o gobernador podrá presumir como un logro de su administración las cifras del ingreso de los hogares que presentará el Inegi el próximo lunes.

Es más: Gonzalo Hernández Licona, titular del Coneval, estimó que sería una “total locura” si el presidente Enrique Peña Nieto incluyera estos datos en su informe anual -que presentará el próximo 1 de septiembre- para vanagloriarse de avances en materia de pobreza.

“Yo sería el primero en salir (a denunciarlo) en este caso”, prometió.

Este lunes 28, el Inegi presentará dos series estadísticas que arrojarán datos distintos sobre el ingreso de los hogares mexicanos: la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2016 y un “módulo estadístico de compatibilidad”. En la primera, el ingreso será mucho mayor que en el segundo.

El miércoles 30, dos días después de la publicación de la ENIGH, el Coneval publicará su informe bianual sobre la medición de la pobreza en los estados. Este informe se basará en los datos del módulo estadístico de compatibilidad y determinará si la pobreza aumentó o decreció en el país entre 2014 y 2016.

Pero durante esos dos días, existe el riesgo de que funcionarios federales y gobernadores retomen los datos de la ENIGH para presumir milagros en el combate a la pobreza y en materia económica.

“Puede ser muy tentador usar los datos, pero sería irresponsable”, se alarmó Hernández Licona.

Al levantar la ENIGH, el Inegi utilizó una nueva metodología con la que reportó un mayor ingreso de los mexicanos en comparación con años anteriores. Los datos arrojados por esta encuesta no serán comparables con cifras de años anteriores y no demostrarán ninguna “mejora” real en el ingreso, dijo el especialista.

En paralelo, el “modulo estadístico de compatibilidad” consiste en una base de datos del ingreso equiparable con series estadísticas de años anteriores. Sólo estos datos indicarán la variación del ingreso desde el año 2014.

Previo la presentación de sus informes sobre pobreza, el Coneval suele invitar a la prensa para explicar los detalles metodológicos sobre la medición del fenómeno en el país.

A diferencia de años anteriores, esta mañana Hernández Licona dedicó prácticamente la totalidad de las dos horas del “taller” a reiterar su “mensaje más importante”: hay que esperar el informe del Coneval para analizar la evolución de la pobreza en el país entre 2014 y 2016.

Tampoco hay que creer, dijo, en quienes usarán la ENIGH para jactarse de mejoras inexistentes.

Reparar los daños

Esta situación absurda se originó en julio del año pasado, cuando el Inegi cambió su metodología de levantamiento de la encuesta Módulo de Condiciones Socioeconómicas (MCS) de manera brusca y sin avisar al Coneval.

El instituto instruyó a sus encuestadores a convencer a los mexicanos más humildes para que reportaran ingresos mayores a los habituales. Gracias a esta maniobra, los ingresos de los hogares mexicanos más humildes crecieron en un 37.2%, comparado con los datos del año anterior.

En términos políticos, este incremento “drástico” de los ingresos le hacía un gran favor al gobierno federal: con ello, millones de mexicanos “saldrían” de la pobreza en las estadísticas oficiales.

Sin embargo, al percatarse del cambio de metodología, el Coneval se negó a elaborar su informe sobre medición de la pobreza en los municipios, aludiendo que, en materia estadística, no se puede comparar datos levantados con metodologías distintas.

Esta negativa provocó un choque inédito entre el Coneval y el Inegi, y durante el año siguiente, expertos de ambas instituciones, junto con académicos y especialistas de la sociedad civil buscaron una forma de resolver el enredo.

Los expertos en estadística optaron finalmente por la opción de publicar de manera simultánea la ENIGH -con datos levantados por la nueva metodología- y el módulo estadístico de compatibilidad: la ENIGH serviría de base para las encuestas de los próximos años y el módulo se utilizaría para comparar las cifras de 2016 con años anteriores.

Sospechas

El año pasado, la forma de actuar del Inegi -un instituto que gozaba entonces de una reputación confiable- despertó sospechas.

Se acusó al organismo de maquillar las cifras con fines políticos: no sólo actuó con opacidad, sino violó un acuerdo del 2009, el cual planteaba que no cambiaría la metodología de levantamiento del ingreso durante los siguientes 10 años, es decir, hasta 2019.

Para la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), el tema del ingreso es un problema mayor. La reducción de 3.5% en ese rubro durante los primeros dos años de la administración de Enrique Peña Nieto fue un detonante para que dos millones de mexicanos más cayeran en pobreza, hasta alcanzar los 55.3 millones en 2014.

Estos resultados desastrosos provocaron la sustitución de Rosario Robles Berlanga al frente de la Sedesol en agosto de 2015. Pese a las protestas de la funcionaria, quien aseveraba que la Sedesol no podía influir sobre el ingreso, se le echó la responsabilidad del fracaso en el combate a la pobreza.

Cuando José Antonio Meade Kuribreña tomó el lugar de Robles Berlanga en la Sedesol, insistió en varias ocasiones en la necesidad de “mejorar” los métodos de levantamiento del ingreso, pues los individuos tienden a subestimar sus retribuciones ante un encuestador.

Al frente de la Sedesol, Meade nombró a Paloma Merodio Gómez como directora general de Evaluación y Monitoreo de los Programas Sociales. Ahí, la funcionaria puso en marcha la entrega de la “Cartilla Social” a 9.5 millones de hogares beneficiarios de programas sociales en el país.

En este documento, las familias deben indicar a qué programa social están afiliadas, con el objetivo anunciado de “mejorar” su funcionamiento.

Organizaciones de la sociedad civil reunidas en la Acción Ciudadana Frente a la Pobreza plantearon ayer que detrás de estas cartillas se esconde una finalidad mucho menos noble: la de inducir las respuestas en las encuestas socioeconómicas y, de nuevo, jalar por arriba los ingresos de los hogares más pobres.

No existen evidencias de lo anterior. Sin embargo, a principios de año, la oficina de Enrique Peña Nieto pidió al Senado de la República que aprobara el nombramiento de Merodio Gómez -la instigadora de la cartilla social- a una vicepresidencia del Inegi, pese que la funcionaria no cumplía con el perfil requerido para obtener el puesto.

Cuestionado al respecto, Hernández Licona aseveró que, aunque la Sedesol hubiese incidido en las cifras del ingreso de la ENIGH a través de la Cartilla social, el esfuerzo resultó vano, pues el Coneval no usará estos datos en su informe.

“Al menos por el momento el impacto real (de la Cartilla Social) es cero”, dijo.

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