El “dedazo” del PAN en Guanajuato

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Tras un cuarto de siglo de gobernar de manera ininterrumpida Guanajuato, su principal filón legislativo y electoral del país, el PAN se sacude con la pretensión del gobernador, Miguel Márquez, de imponer, mediante las rancias prácticas priistas, a su sucesor, Diego Sinhué Rodríguez Vallejo, exsecretario de Desarrollo Social.

El senador Fernando Torres Graciano, aspirante a la candidatura del PAN a gobernador, afirma que en Guanajuato hay una regresión por el uso de recursos públicos del gobierno del estado y de municipios para promover la imagen de Rodríguez Vallejo, quien tuvo que dejar el cargo, el 31 de junio, exhibido por usar en su beneficio el programa antipobreza Impulso Social.

“Es una mala copia de programas sociales que los llevan a cabo gobiernos del PRI y cuyo objetivo es el control electoral”, afirma Torres Graciano, quien dice no saber por qué Márquez, miembro también del grupo político del exgobernador Juan Manuel Oliva, lo sabotea.

“Jamás he tenido un problema personal ni un agravio con el gobernador Márquez, con quien ha habido una relación afectiva. Quizá ha habido comentarios, sugerencias, en el sentido de que ‘Fernando Torres no es un personaje manipulable’.”

–¿Diego Sinhué sí sería manipulable?

–Pues por lo que él ha señalado, incluso públicamente cuando buscó ser aspirante a la alcaldía de León y cuando fue secretario de Desarrollo Social, hace pensar que así es. Él lo ha dicho: “Seré y haré lo que me diga el gobernador Márquez”. Él lo ha externado, no lo estoy inventando.

Regresión

El pleito en el PAN de Guanajuato gravita en la dinámica de 2018, cuando también se renovará la gubernatura: desde 1991, cuando la cúpula nacional pactó con Carlos Salinas designar como interino a Carlos Medina –arreglo llamado “concertacesión”–, han ganado cuatro elecciones de gobernador, las dos senadurías, es el estado que más diputados federales gana y es granero electoral clave en la elección presidencial, como la de 2006 con Felipe Calderón.

Desde entonces, ninguna de las elecciones para gobernador ha sido impugnada, pero aun antes de iniciar formalmente el proceso electoral de gobernador ya hay quejas y denuncias del PRI, del Partido Verde y de diputados federales por el uso del aparato gubernamental a favor de quien se identifica como el “delfín” de Márquez.

“Si la elección empieza con litigios electorales, va a terminar con litigios electorales. Cuando esto se da así habla de un riesgo de regresión”, advierte Torres Graciano, expresidente estatal del PAN.

–¿Regresión autoritaria?

–Por lo menos regresión desde el punto de vista del estado de derecho, de cumplimiento de las leyes, que son las que dan marco para que las cosas puedan tener un nivel de democracia mínima que fue acordado por todas las fuerzas políticas en su momento.

El 28 de julio, el diario AM de León publicó una movilización de funcionarios del gobierno del estado y de varios municipios en Celaya para promover la imagen del secretario de Desarrollo Social y Humano, un uso de recursos que fue cuestionado por empresarios, líderes de partidos políticos y panistas.

Y tres días después, ante el escándalo, Márquez informó que aceptaba la renuncia del secretario, quien minutos después anunció que buscaría la candidatura del PAN a gobernador, luego de un año y medio de promoverse mediante el programa antipobreza Impulso Social.

Según Torres Graciano, Impulso Social es un fracaso, porque no ha demostrado que haya bajado los índices de pobreza, pero ha sido usado con fines electorales.

También se celebró una reunión en apoyo a Diego Sinhué a la que asistieron 21 de los 26 presidentes municipales del PAN, una cargada al estilo priista que, según Torres Graciano, debe avergonzar al PAN.

“Son de esas imágenes que dicen mucho, pero no para bien, sino para mal. Esa no es la foto que se esperaba del PAN, sino la foto que esperabas del PRI. ¿Qué tipo de cultura política queremos construir? Una copia mala del PRI o la política del PAN que está innovando siempre, de cosas de mayor fondo y trascendencia. Estas imágenes no prestigian al PAN.”

Por ello, exige al presidente nacional del PAN, Ricardo Anaya, que intervenga en el proceso interno de Guanajuato, pese a que es sabido que Márquez lo apoya en su proyecto presidencial.

“Él es el dirigente nacional. La decisión del método, al final del camino, va a recaer en la Comisión Permanente Nacional, que preside Anaya, y él tendrá mucho que ver respecto de cómo y bajo qué reglas se lleva el proceso de Guanajuato. Tiene mucho que ver también a poner un orden, porque ya hay desorden en Guanajuato. Ojalá lo haga pronto para que se recomponga el camino.”

Torres Graciano presidió seis años el PAN estatal, justo cuando el gobernador era Juan Manuel Oliva, su mentor, y el secretario de la Función Pública era Márquez, responsable de evitar la corrupción de la que se acusa al exmandatario, los tres identificados con El Yunque, la organización secreta que se anida en el PAN.

Cuando fue candidato a gobernador, Márquez tomó distancia de la agrupación extremista: “Más PAN, menos Yunque”, proclamó.

Torres Graciano interpreta que Márquez hizo un pronunciamiento mediático para contrarrestar el estigma: “Fue más una respuesta, en su momento mediática, en función de la crítica que había respecto a la intervención del Yunque en los gobiernos de Guanajuato. A la hora de que estás en la campaña y el mote que te cargan del Yunque, lo que el librito electoral dice es: deslígate. Fue eso”.

–¿Y sí se desligó realmente?

–Creo que nunca fue. Yo no creo que Márquez sea un personaje ligado al Yunque ni que vega del Yunque más allá de su formación personal, no participó orgánicamente ahí. Más que desligarse, nunca estuvo ligado.

–¿Y usted?

–Yo también lo he demostrado. Cuando a mí me han etiquetado, he demostrado que tengo independencia, autonomía durante la dirigencia del partido que evidentemente demostré esa autonomía e independencia en la toma de mis decisiones.

Este texto se publicó el 27 de agosto en la edición 2130 de la revista Proceso.

Acerca del autor

Reportero de Proceso desde 1994, Premio Nacional de Periodismo en periodismo de investigación y autor de tres libros.

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