El TLCAN, una “apuesta fallida” para México

BOGOTÁ, (apro).- La decisión de emprender el camino de una integración económica profunda con Estados Unidos a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) resultó “fallida” para México, considera el exsecretario ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), José Antonio Ocampo.

“El TLCAN fue visto en América Latina como un adiós de México a la región y como si México nos estuviera dando la espalda para acercarse a Estados Unidos. Creo que ahora México está pagando los costos de esa decisión fallida”, dice a Apro el economista colombiano y exsecretario general adjunto de Naciones Unidas para Asuntos Económicos y Sociales.

Para Ocampo, es claro que la renegociación del TLCAN “tiene a México en un nudo” porque nada garantiza que el vecino país del norte permanecerá en ese tratado.

El pasado martes 22, en Arizona, el presidente estadunidense, Donald Trump, incluso dijo no creer que Estados Unidos, México y Canadá puedan hacer una renegociación exitosa “porque se han aprovechado mucho de Estados Unidos”.

Durante la primera ronda de negociaciones, en Washington, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, estableció como prioridades de su país reducir el déficit comercial con México -que fue de 63 mil 200 millones de dólares el año pasado- y recuperar los empleos que supuestamente ha perdido por ese tratado.

Esto, aseguró, para cumplir las promesas de campaña de Trump.

Ocampo señala que la postura de Trump es contraproducente para Estados Unidos porque las empresas manufactureras de ese país son que las que mayores dividendos han sacado de ese tratado comercial.

“Les permitió aumentar su competitividad frente a Asia y la Unión Europea. Y México, en cambio, no ha tenido los beneficios que esperaban cuando entró en vigor el tratado (el 1 de enero de 1994)”, agrega y recuerda que la economía mexicana ha crecido menos de lo que lo hacía en las décadas previas al Tratado.

Ocampo, quien desde sus años como ministro de Agricultura y de Hacienda en Colombia, en los 90, ha defendido la gradualidad en los procesos de apertura al exterior, recuerda que durante la crisis financiera en Estados Unidos de 2008-2009, ya habían quedado expuestos los riesgos de depender tanto de ese mercado.

En 2009, señala, la economía mexicana registró un desplome de -4.7%, pero luego de esa coyuntura México siguió sin diversificar el destino de sus exportaciones.

Y ahora, con Donald Trump en la Casa Blanca, el gobierno mexicano “queda en una posición muy difícil por el grado de integración y de dependencia al que se ha llegado” con la economía estadunidense.

Puntos de conflicto

Lo que más le preocupa a José Antonio Ocampo de la renegociación del TLCAN es el propósito de Estados Unidos de imponer restricciones de importación a los productos mexicanos a través de cuotas y medidas administrativas como las salvaguardas, que están excluidas del acuerdo negociado en los 90 pero que Trump quiere activar.

Ocampo, doctor en economía y en ciencias políticas en la Universidad de Yale, señala que las cuotas son “la peor forma de tratar de manejar un déficit comercial”.

Pero México, agrega el actual codirector del Banco de la República (central) en Colombia, tiene “instrumentos de presión importantes”.

Uno de ellos es que muchas empresas manufactureras estadunidenses van a estar de su lado en esta negociación porque serían las primeras perjudicadas con la imposición de aranceles o cuotas.

Pero el economista advierte que si Trump asume una postura intransigente e intenta imponer cuotas o aranceles a los productos mexicanos que entran a Estados Unidos, los diálogos comerciales pueden fracasar.

“Esto sería una catástrofe, porque el sector exportador es el motor de la economía mexicana, y aunque este no ha producido un crecimiento fuerte, no es algo que se pueda sustituir de la noche a la mañana”, indica el exsecretario ejecutivo de la Cepal.

Un fracaso en la renegociación del tratado comercial y la eventual salida de Estados Unidos de ese acuerdo “sería una bofetada mayor para México, que ha sido un socio ejemplar, y lo obligaría a repensar a fondo todo su patrón de desarrollo, algo que tenía que haber hecho desde hace años y a buscar alternativas”.

De alguna manera, dice, ese escenario podría representar para México la oportunidad “de mirar de nuevo hacia América Latina y de tratar de construir un nuevo proceso de desarrollo dentro de la región y no a espaldas a la región, como lo hizo con el TLCAN”.

Otra posibilidad es buscar una relación económica y comercial más intensa con Asia, en particular con China, “porque, de todas maneras, México tiene una capacidad exportadora que es muy positiva y a la que puede sacar más rendimiento si le agrega más contenido mexicano a esa capacidad”, concluye.

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