“Happy”: la infeliz felicidad

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La vida está construida por buenos y malos momentos, altibajos constantes que en pequeñas dosis la sazonan. Pero cada persona tiene su estilo de sobrellevarla.

Happy, obra escrita por Robert Caisley y dirigida por Angélica Rogel, se cuestiona las distintas posturas hacia la felicidad reuniendo a cuatro personajes en un departamento. El motivo es una cena en la que Eduardo (Pablo Bracho) pretende presentar a su nueva novia, Eva (María Penella) –una joven y excéntrica artista– a su amigo Alfredo (Pablo Perroni) y a la esposa de éste, Melinda (Yuriria del Valle).

Mientras que la primera pareja tiene muy poco tiempo de conocerse (es juguetona, sexosa y sincera), la otra es estable, muy previsible.

Para Eva la diferencia entre las personas que se dicen –y muestran– felices y las que no, es que aquellas no aceptan sus problemas. Está decidida, pues, a llegar al límite para tirar las máscaras sonrientes y, entonces sí, estar con su ser real.

La construcción de personajes apoya al texto, permitiendo así diferenciarlos con claridad desde su primera aparición en escena.

La escenografía de un departamento realista –diseñada por Mauricio Ascencio– cuenta con varios espacios sugeridos fuera de la vista del público, lo cual permite un rico juego de entradas y salidas.

El texto fue traducido del inglés por Rogel y Perroni, con naturalidad en los diálogos, juegos de palabras y un divertido humor negro, detalles que muchas veces se pierden en el proceso.

La obra comienza fresca y desconcertante, despertando en el espectador el hambre de saber más. El interesante trasfondo construido al principio por detalles, simplifica demasiado el concepto de felicidad a medida que avanza. El panorama de claroscuros del ser humano pierde matices. El final se vuelve didáctico.

Happy se presenta los lunes a las 20:30 horas en el Foro Lucerna del Teatro Milán (Lucerna 64, Col. Juárez).

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