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Papa Francisco viaja a Colombia con mensajes para Venezuela

ROMA (apro).- El próximo miércoles 6 de septiembre, Francisco, el Papa argentino, partirá a las 11 horas en un avión de la aerolínea italiana Alitalia para aterrizar 12 horas y media después en Bogotá, Colombia, según está previsto en su agenda, en un estratégico viaje de cara y cruz que durará hasta el 11 de este mismo mes.

Durante su estadía en Colombia, Francisco visitará los escenarios del más sobresaliente proceso de pacificación socio-política -aun si todavía es imperfecto y se encuentra inacabado- en la región: el acuerdo de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), públicamente y privadamente apoyado por Jorge Mario Bergoglio.

Pero también se acercará al enredado conflicto de Venezuela, sobre el cual la posición papal ha suscitado en los últimos dos años animosos y encontrados debates en todo el continente, sobre todo después de que las piruetas diplomáticas de El Vaticano para fungir como mediador no produjeron los resultados esperados.

La doble sombra

La doble sombra del viaje papal se atisbará en múltiples momentos durante los cinco días del viaje a Colombia, el único país que visitará durante su desplazamiento fuera de la Santa Sede.

El jueves 7, el primer día de su agenda pública, el Papa será recibido con todos los honores en la Casa de Nariño de Bogotá por el presidente Santos, personaje que Francisco ha elogiado reiteradamente, colocándose en una posición opuesta a la de las iglesias evangélicas colombianas y del expresidente Álvaro Uribe, principales opositores visibles al proceso de paz.

En actos públicos y que se anuncian como los momentos claves de su periplo, el pontífice volverá a reafirmar este apoyo en un gran encuentro de oración por la reconciliación nacional en el Parque Las Malocas, en la localidad colombiana de Villavicencio, y a través de una peregrinación hacia la cruz del Parque de los Fundadores de esa misma ciudad. Dos citas que se llevarán a cabo el viernes 8.

El Papa pedirá a los colombianos que se encuentran comprometidos con el proceso de paz que pasen de las palabras a los hechos, señala Néstor Pongutá, vaticanista y autor de Un tinto con el papa Francisco, libro publicado en ocasión de la visita.

De acuerdo con el portavoz de El Vaticano, Greg Burke, Francisco tiene previstos encuentros con exguerrilleros, víctimas de la violencia y familiares.

“El Papa es consciente que el proceso de paz está en una fase en la que aún debe implementarse y que es necesario que se ponga fin a la polarización que hay en Colombia. Eso es lo que ha hablado en sus encuentros previos con Santos y Uribe”, dice Pongutá a Apro.

“Por ejemplo, está pendiente de que se devuelvan los niños reclutados y que el cese al fuego de Ejército de Liberación Nacional (que el grupo guerrillero prometió mantener durante el viaje papal), se mantenga de manera definitiva”, añade.

Esta postura es considerada un factor imprescindible para lograr uno de los objetivos fundamentales de esta visita en la que el Papa pronunciará al menos 12 discursos, entre ellos, enfrentar a Colombia a sus otros mayores problemas: la siempre pujante violencia, el tráfico de drogas que crece, los homicidios de activistas y la arraigada desigualdad social que impera en ese país y todo el continente.

“Se hablará también de buscar justicia social, respeto para los derechos humanos y destruir la desigualdad que divide Colombia, y eso se verá en Cartagena, en la que en un solo lugar se reúne la gran miseria y la gran opulencia”, añade Pongutá, en referencia a esa ciudad a la que el Papa se desplazará el 10 de septiembre.

En Cartagena se prevé, en efecto, que el Papa haga un gesto ante un grupo de 300 de la comunidad afro. “Así mismo, tocará la cuestión del narcotráfico, pues ese tema preocupa a Bergoglio, también por el aumento de ese comercio ilícito en su país nativo, Argentina”, reflexiona Pongutá.

Colombia se ha encaminado hacia una pacificación con las FARC después de 50 años de conflicto. Sin embargo, el país todavía está lejos de resolver otro de los males ligados con el conflicto armado: el tráfico de drogas. Más bien lo contrario.

Según el más reciente informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), los cultivos de coca crecieron en 2016 un 52% y regresaron a niveles similares a los de 2001. Algo que se suma a que, en pleno proceso de paz, se han incrementado los asesinatos de activistas, en particular en zonas previamente controladas por las FARC, según ha denunciado Naciones Unidas y ONG como Amnistía Internacional.

Además de ello, Colombia es uno de los países más desiguales en el mundo. En 2016 pasó del puesto 11 al ocho en la lista de los países, cuya población sufre un más alto grado de inequidad socioeconómica, de acuerdo con datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud).

Otros economistas como el reconocido Thomas Piketty, profesor de la Escuela de Economía de París, han subrayado que 20% del ingreso de Colombia está en manos de 1% de la población.

De ahí que, durante su estancia en Colombia, también estará presente el tema indígena y del mestizaje en América Latina, adelantó a Apro el nuevo embajador de México ante la Santa Sede, Jaime del Arenal Fenochio, quien este viernes 1 presentó cartas credenciales ante Francisco.

“El Papa me dijo que va a llevar a Colombia un discurso sobre la Virgen de Guadalupe en América, porque él considera que México es la cabeza y el símbolo de la figura del mestizaje y que eso lo iba a transmitir en Colombia”, afirmó Del Arenal Fenochio.

Venezuela, un rompecabezas

En este tablero de retos, el Papa también sumará en Colombia un gesto hacia los obispos venezolanos. Se trata de una cita no oficial, cuya fecha exacta todavía es incierta, aunque se apunta a que se llevará al margen del encuentro con los obispos del Consejo Episcopal para América Latina y el Caribe (Celam), el día 8. La reunión fue anunciada el pasado 24 de agosto por el obispo colombiano Rigoberto Corredor.

“Ellos ya se han reunido con el Santo Padre en Roma hace unos meses y, ahora, es importante este encuentro para revisar la situación del pueblo de Dios en Venezuela y el pueblo venezolano”, dijo Corredor durante una entrevista con la emisora colombiana Radio Cadena Nacional.

En todo caso, el encuentro -en el que participarán representantes de la cúpula de la Conferencia Episcopal de Venezuela-, se llevará a cabo después de la fallida propuesta de diálogo entre oposición y gobierno y la petición de elecciones en el país expresada por la Secretaria de Estado de El Vaticano en diciembre pasado.

La reunión también ocurrirá tras el encuentro entre Francisco y Maduro en El Vaticano en octubre del año pasado. Ambos ya habían sostenido dos encuentros anteriores, en 2014 y 2015.

El enredo está en que, como el propio Papa reconoció -de regreso el 29 de abril de su viaje a Egipto-, la mediación vaticana en Venezuela no ha funcionado hasta la fecha.

“Hubo una intervención de la Santa Sede bajo el fuerte pedido de los cuatro presidentes que estaban trabajando como facilitadores, pero la cosa no resultó”, dijo entonces Francisco, en referencia a la mediación convocada por la Unasur y de la que participaron el secretario general del organismo regional, Ernesto Samper, y los expresidentes de España, José Luis Rodríguez Zapatero; de Panamá, Martín Torrijos; y de República Dominicana, Leonel Fernández.

De hecho, desde que el año pasado el Papa anunció su intención de contribuir a la solución del conflicto venezolano, se han manifestado dentro de la Iglesia distintas posturas sobre qué hacer con Venezuela.

En su intervención en abril pasado, por ejemplo, criticó a los opositores de Maduro. “Sé que ahora están insistiendo, no sé bien de donde, creo que, de los cuatro expresidentes, para relanzar esta facilitación y están buscando el lugar”, indicó.

“Parte de la oposición no quiere esto y es curioso, porque parte de esa oposición está dividida y los conflictos parece que se agudizan cada vez más”, precisó Jorge Bergoglio.

Pocas horas después, el 30 de abril, insistió en su posición. “Envío un cordial llamado al gobierno y a todos los componentes de la sociedad venezolana para que eviten nuevas formas de violencia”, dijo.

Con todo, el Papa recibió nuevamente en junio en El Vaticano a representantes de la Conferencia Episcopal Venezolana, de línea predominantemente más crítica con Maduro, y el 2 de julio retomó el asunto en un acto público desde su ventana del Palacio Apostólico de la Santa Sede, donde reiteró su llamado al cese de las violencias, aunque sin indicar culpables explícitos del conflicto en el país caribeño.

“Hago un llamado para que se ponga fin a la violencia”, afirmó.

Un giro inesperado se produjo, sin embargo, el 4 de agosto. Ese día, la Secretaría de Estado liderada por el cardenal Pietro Parolin emitió un comunicado, a través de la oficina de prensa de la Santa Sede, con una postura más dura con Nicolás Maduro. En ese documento, no solo se pidió evitar o suspender la asunción de la Asamblea Nacional Constituyente, órgano promovida por el oficialismo venezolano, también por primera vez instó a las Fuerzas de Seguridad a abstenerse del uso excesivo de la fuerza.

“La Santa Sede pide (…) se eviten o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente que, más que favorecer la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro”, puntualizó la nota vaticana.

“La Santa Sede dirige, finalmente, un apremiante llamado a toda la sociedad para evitar toda forma de violencia, invitando, en particular, a las Fuerzas de Seguridad a abstenerse del uso excesivo y desproporcionado de la fuerza”, añadió.

El revuelo dentro y fuera de la Iglesia se volvió pura dinamita en pocas horas y en los días siguientes. Fuentes cercanas a Francisco explicaron que la decisión implicaba una especie de ultimátum al presidente Maduro, considerado el responsable último de las más de 100 muertes ocurridas con el recrudecimiento del conflicto de los últimos meses.

“El giro se debe a una razón precisa. Desde el punto de vista del Papa, si en un país hay gente que muere, eso es responsabilidad primera del Estado y sus representantes”, indicó a Apro una fuente argentina conocedora de los entresijos vaticanos.

Otros analistas, intelectuales adversos al oficialismo venezolano -entre ellos, el escritor argentino Martín Caparrós- y parte de la oposición venezolana tildaron la reacción del Papa de tardía. Incluso el vaticanista italiano Antonio Socci, uno de los más duros detractores del pontífice y cercano a ambientes de la derecha católica, consideraron la nota como señal de la victoria de la línea más crítica del episcopado venezolano, también supuestamente apoyada por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, antiguo nuncio apostólico (embajador) en Venezuela entre 2009 y 2013.

Parolin acompañará al Papa durante su visita, así como otros dos latinoamericanos que forman parte de la jerarquía vaticana: el secretario del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, Octavio Ruiz Arenas, y el vicepresidente de la Pontificia Comisión para América Latina (CAL), Guzmán Carriquiry.

En respuesta, sacerdotes cercanos al Papa, como el argentino Juan Carlos Molina, enviaron mensajes ambiguos sobre los futuros pasos del jerarca máximo de la Iglesia católica. “Estamos esperando que el Papa vuelva a decir alguna palabra al respecto y entender si esto (la opinión expresada en el comunicado hecho público) es una cuestión de la Secretaria de Estado o directamente de Su Santidad”, dijo Molina, también una de las voces de la emisora Radio Rebelde de Argentina.

En anteriores ocasiones “el Papa tiró palos tanto a la oposición como al gobierno; en eso fue ecuánime”, añadió.

“La política de la Santa Sede sobre Maduro ha sido llevada adelante en concierto entre la Secretaría de Estado y el Santo Padre, sin ningún tipo de contraposición”, respondió por su parte, Angelo Becciu, el número dos de la Secretaria de Estado, en una carta remitida al periodista Socci.

El pasado 22 de agosto, Maduro intervino de manera pública al solicitar a El Vaticano su ayuda ante un eventual ataque militar de Estados Unidos contra Venezuela.

“Que el Papa nos ayude a impedir que Trump lance sus tropas e invada Venezuela. Le pido al Papa ayuda contra la amenaza militar de los Estados Unidos. Que no me abandone, que no nos abandone”, declaró el presidente venezolano desde el Palacio de Miraflores, durante una conferencia de prensa. De igual modo, Maduro pidió sostén para enfrentarse a los mandatarios de Argentina y Brasil, Mauricio Macri y Michel Temer, quienes lo han criticado reiteradamente.

Acto seguido, Maduro criticó al episcopado venezolano y a la Secretaria de Estado de El Vaticano. “Clamo por el espíritu verdadero cristiano del Papa y creo en él. Otra cosa es El Vaticano y la Secretaría de Estado del Vaticano. Sobre ellos no voy a hablar. Otra cosa es la Conferencia Episcopal (venezolana), sobre ellos no voy a hablar. A ellos que los juzguen los pueblos, los católicos”, afirmó Maduro.

No obstante, a más de ocho mil 600 kilómetros de distancia, cruzando el Atlántico, la respuesta del Papa no ha llegado… Aún.

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