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Adiós a Ultiminio Ramos, una leyenda boxística

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- El medio boxístico perdió a una de sus celebridades: Ultiminio Ramos, quien nació en Matanzas, Cuba, el 2 de diciembre de 1941.

El pugilista cubano, que más tarde se nacionalizó mexicano, se estrenó en el boxeo aficionado a los 14 años y, más tarde, en octubre de 1957, debutó en el boxeo profesional para, tres años después, proclamarse campeón nacional en la división Pluma de la isla caribeña.

Luego del triunfo de la Revolución Cubana, en enero de 1959, Ultiminio Ramos abandonó el país con destino a la Ciudad de México, donde forjaría su leyenda.

Junto a él también emprendieron la travesía los peleadores José Ángel Mantequilla Nápoles y Juan Manuel Rodríguez, quien decidió continuar su carrera en España; el manager Refugio Cuco Conde, así como el entrenador Alfredo Kid Rapidez Chávez.

En los años triunfales de su carrera, Ultiminio Ramos vivió el drama de cerca: sus puños causaron el deceso en pleno ring de José El Tigre Blanco en La Habana, en 1958.

“Tenía 15 años, era un chamaco y donde quiera me parecía que veía al Tigre. Desde ese día empecé a dormir con alguien y hasta la fecha no puedo acostarme solo. Eso me pasó hace mucho tiempo, pero como me decía mi papá: ‘Todo va pasando, tú no tienes culpa, si en vez de él hubieras sido tú… así es el deporte’. No es como que tú agarres a uno y le des un tiro. Además, pienso en aquel dicho. Antes que yo, que sea él”, refirió Ultiminio al periódico La Jornada en noviembre de 2008.

Cinco años después, en septiembre de 1963, Sugar Ramos conquistó el título mundial pluma del Consejo Mundial de Boxeo ante el afroestadunidense Davey Moore, en el estadio de beisbol Chávez Ravine de Los Ángeles, California.

Cosa del destino, un golpe duro y certero de Ramos envió a la lona a Moore. Ya no se levantó más…

José Luis Espetia, especialista del boxeo y extitular de la Comisión de Box y Lucha Libre Profesionales del Estado de México, recuerda: “Es algo que no ha pasado nunca, que dos pugilistas se le murieran al oponente en el cuadrilátero”.

Espetia refiere que Ultiminio “tiraba bombazos”, y rememora que, al igual que la mayoría de los cubanos de aquellos tiempos, solía hospedarse en el hotel Virreyes, en Salto del Agua.

“Fue toda una época… Ultiminio y su bonhomía: los estudiantes de aquella época podíamos encontrarlo y te daba para que comieras una buena torta o un consomé con alas en Caldos de Pollo Zenón”.

Ultiminio Ramos cerró su ciclo en el boxeo profesional con marca de 55 peleas ganadas (40 de ellas por nocaut), ocho derrotas y tres empates.

Los restos del excampeón del mundo de peso pluma y miembro del Salón Internacional de la Fama del Boxeo, Ultiminio Ramos –quien falleció ayer domingo a los 75 años– son velados en la Ciudad de México.

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