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“Una Cultura de la Paz”, en el Claustro de Sor Juana

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con la finalidad de reflexionar para la construcción de la paz y no quedarse una vez más en el diagnóstico de la violencia, el dolor y el horror, la Universidad del Claustro de Sor Juana (UCSJ), la Universidad de Milán Bicocca y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) organizan el Encuentro Internacional para una Cultura de la Paz.

La sede es en la Universidad del Claustro de Sor Juana (Izazaga 92, Centro Histórico de la Ciudad de México), los días miércoles 6, jueves 7 y viernes 8 de septiembre. La rectora de esta casa de estudios, Carmen López-Portillo, moderará la mesa magistral de apertura el 6 con las intervenciones del padre Alejandro Solalinde y Álvarez Icaza, de las 9 a las 11 horas. En este encuentro también participará Javier Sicilia, Claudia Pecorella y Nuria Sanz.

En entrevista, López-Portillo rememora que la UCSJ firmó hace casi dos años con la Universidad de Milán Bicocca un convenio “justamente para pensar en la paz”, pero el encuentro “dejó de ser interinstitucional entre las dos universidades, creció, e invitamos a la UNESCO”.

Destaca que la UCSJ cuenta con la licenciatura en Derechos Humanos y Gestión de Paz, “y nos parece importante que pensemos distintas estrategias de paz desde las humanidades”.

Explica en su oficina del Claustro:

“Para nosotros las humanidades no son un conjunto de saberes, sino la manera de entender la vida desde el respeto irrestricto de la dignidad de las personas. Vivimos en un momento de globalización, pero se nos está distorsionando la comprensión del Estado-Nación. La idea de las identidades nacionales empieza a desconformarse. Es importante que pensemos qué es la persona, qué es el ser humano, desde dónde podemos construir distintas estrategias de comprensión para que la paz sea posible.

“Que pensemos en la paz no sólo como la ausencia de la guerra. La mitología griega tiene su gran sabiduría, por ejemplo, el término paz esta significado por la diosa Irene, quien es hija de Temis. Las hermanas de Irene son Dice y Eunomia, y Temis es la justicia última. Entonces pensar que la paz es la hija de la justicia última, hermana de la justicia comunitaria y del buen gobierno, como que las cosas empiezan a tomar una explicación. En ese sentido queremos pensar la paz, no únicamente como la ausencia de violencia, ni como la paz estructural en el sentido de que todos los individuos y las personas tengan acceso a la salud y la educación, sino desde el punto de vista cultural”.

La historiadora y abogada manifiesta que “es importante que pensemos en respetar lo que los otros son y la manera como entienden al mundo, donde de pronto pareciera que eso es lo que se nos ha desestructurado, la comprensión del otro desde la otredad, la comprensión del otro desde los referentes culturales que le dan sentido”.

Igual detalla que “las mesas abordarán la paz referida a lo que pasa con el cuerpo, porque el cuerpo es el lugar en donde pasa la violencia en última instancia, a los derechos humanos, al arte y a la palabra”.

Luego rememora al español Juan Carlos Monedero, quien en su libro El gobierno de las palabras “plantea que nos han arrebatado las palabras para disfrazar una realidad”. Sigue:

“Por ejemplo, alivio fiscal es realidad, es perdonarle los impuestos a las grandes empresas o los daños colaterales cuando han asesinado a una población entera o encharcamientos en lugar de inundaciones, en fin”.

Cuenta que en el Claustro se lleva a cabo un programa piloto, el cuan se lo están proponiendo a la Universidad de Yale:

“Se trata se la relación de la neurociencia, la psicología, la violencia y los derechos. ¿Qué pasa en el cerebro cuando tú has sido objeto de violencia?, ¿qué pasa en una sociedad en la que una parte muy importante de la población es objeto de violencia?, ¿de qué forma cae el telón de la empatía cuando eres objeto de violencia?, ¿en qué momento empiezas a desentenderte de la realidad y a no ser sensible a lo que al otro le pasa cuando ha sido objeto de violencia?, ¿es posible que podamos construir a partir del perdón, a partir de la benevolencia, a partir de la generosidad nuevos discursos de paz?, ¿es posible que entendiendo qué es lo que nos pasa en nuestro cerebro, en la estructura y la química del cerebro, podamos entender cómo construir un ámbito de mediación y de comprensión del otro?…”

Redondea:

“Sabemos que vivimos el horror en México y en el mundo, sabemos que cada vez hay más agresiones que obedecen a intereses políticos supranacionales, sabemos que empieza a haber una contradicción estructural entre globalización y modernidad, y la idea es que en este encuentro podamos hacer un análisis, pero por supuesto también presentar posibilidades de construcción de paz a través de la palabra, el arte, la psicología, la comprensión del cuerpo, y de los derechos humanos como ese ámbito supracultural”

–Es decir que la paz no solamente se logra con estrategias militares o policiacas, ¿verdad?

–Así es. Lo que nos pasa no se va a resolver con represión, eso es algo que tenemos que entender, es un problema muy complejo que obedece a injusticias, a contradicciones estructurales en nuestras sociedades. Es el momento de repensar lo que somos y repensar la realidad.

–Cuando habla de que las identidades nacionales se han empezado romper, ahora hablamos de la narco-cultura, porque el narco ya está en nuestra literatura, música y cine, en fin, y eso ha transformado a la gente, ¿qué opina al respecto?

–Si tú tienes una sociedad donde los miembros no cuentan con los mismos derechos, ni las mismas oportunidades, cuando hay personas que no tienen nada que perder, porque finalmente hay una realidad que les es adversa, cuando los niveles de educación en nuestro país son tremendos, sigue habiendo 4 millones de analfabetas y ni siquiera el 11% de la población llega a los estudios superiores, en fin, pareciera que es la violencia lo que permite acceder a ciertos bienes.

“Sobre todo cuando hemos compuesto un sistema de valores, que a mí en lo personal me parece muy absurdo, que tu ser en el mundo se explica por las leyes del mercado, por tus niveles de consumo, por la forma en que eres capaz de subyugar o de imponerte al otro, los niveles de triunfo, de reconocimiento social, en fin. Estos no son valores. Me parece que nuestra sociedad y el sistema educativo han caído en eso. Hablamos de cuestiones como liderazgo, no de la comunidad, tú eres el líder, tú eres el que guía y me parece que es ahí donde nos hemos equivocado”.

Arguye:

“Un ámbito de reflexión sería ese, ¿qué es lo que nuestras sociedades están valorando como valioso? El materialismo, el consumismo, la fuerza, el sometimiento. En sociedades donde lo que se propicia es la competencia, hay más violencia, y estas sociedades son donde hay desigualdades, donde hay contrastes brutales entre ricos y pobres, porque entonces de pronto tú dices: ‘¡Yo quiero vivir mi vida como la de él!, ¿por qué él sí y yo no?’ Entonces empieza a haber competencia, pugna, porque lo que tú valoras es el consumo, el sometimiento, el poder, de yo soy un fregón”.

Se refiere a los políticos:

“¿Hace cuántos años no escuchamos en el discurso de un político la palabra el bien común?, ¿qué es la libertad?, bueno, parece que la libertad es arrasar con el otro, de: ‘Yo puedo desaparecerte de la escena. Yo puedo hacer que tú me construyas un muro y tú lo pagues’.

“¿Qué pasa en el momento en que una comunidad se siente absolutamente distanciada del que te representa? Y eso es lo que está pasando en este país y en todos los demás. Yo no me siento representada. Entonces, hemos perdido el sentido de las palabras, desde cuando no oyes la palabra el bien común o el término de la justicia, pero no está justicia que es una mascarada, retórica”.

Las mesas son las siguientes:

En la uno titulada El cuerpo como locus de la violencia (11-13 horas) intervendrán Rafael Estrada Michel, Claudia Pecorella, Nuria Sanz (representante y directora de UNESCO México) y Fernando Tenorio Tagle, modera Jennifer Álvarez Campi.

Integran la mesa dos El papel de las artes frente a la violencia (13:30-15:30): Juan Carlos Pereda, Rocío García Ruíz, Lorena Wolffer, Alejandra Frausto y Ana Francis Mor, con la moderación de Lina Pulido.

Al siguiente día, jueves 7 septiembre, se efectuará la mesa tres El lenguaje de la violencia y la migración (9-11horas), con la participación de Eduardo Antonio Parra, Rodrigo Parrini, Diego Enrique Osorno, Tania Ramírez Hernández y Alejandro Solalinde, modera María Teresa Atrián.

En la mesa cuatro, titulada Los alcances del lenguaje participarán Gabriela Warkentin, Teresa González Luna, Mardonio Carballo y Paolo Pagliai, modera Fernando Montoya Vargas. (11-13).

Narrativas de injusticia será la mesa cinco (13:30-15:30), con las intervenciones de Ana María Martínez de la Escalera, Ileana Diéguez, Ricardo Raphael y Alejandra Latapí, modera Carlos Gutiérrez Vidal.

El último día, viernes 8 septiembre, se llevará a cabo la mesa seis Laberintos estancos de la modernidad (8-10), con Luciana Ramos Lira, Hans Oleg Olvera, Roberto Mercadillo y Heber Misael Ramos Arango, modera Patricia González Rodríguez. De 10 a 11, Javier Sicilia dictará una conferencia magistral, modera Ana María González Luna de la Universitá degli Studi di Milano-Bicocca. La conferencia de clausura estará a cargo del doctor José Narro Robles, secretario de Salud federal, con la moderación de López-Portillo Romano, de las 11-12. La clausura es con el concierto del flautista Horacio Franco.

Acerca del autor

Nació en la Ciudad de México. Estudió ciencias de la comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Desde 1991 inició en el periodismo. Ha trabajado en los diarios mexicanos El Universal y La Jornada, entre otros, y el periódico español El País. En 1999 ingresó a Proceso, donde labora hasta la fecha.

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