“Atómica”: Seducción, violencia e intriga

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Dirigida por David Letich, Atómica (Atomic Blonde, EU-2017) es una cinta de espías de gran suspenso y acción –muy al estilo de las películas de Guy Ritchie, con todo y sus personajes absurdos y a veces un poco estúpidos–, desarrollada en Berlín en 1989, poco antes de la caída del muro.

La cinta es sumamente entretenida, no tanto por la profundidad de sus personajes o historia sino precisamente por las excitantes escenas de acción, así como por las íntimas de Charlize Theron con la actriz Sofia Boutella, la edición vertiginosa y su estupendo soundtrack –que incluye música de David Bowie, George Michael, NENA, Re-Flex, Siouxie & The Banshees, Kaleida, Nena y Taylor Bates, entre otros.

Por supuesto que hay un misterio que resolver y Letich nos lleva de la mano con una pizca de suspenso, de principio a fin, pero lo demás funciona como un perfecto aderezo.

Como una historia de género negro, todo comienza con el asesinato de un agente del servicio secreto británico llamado James Gascoigne (Sam Hargrave), quien es ejecutado por un agente soviético. Aquél tenía una lista de nombres de espías soviéticos (algo muy popular en las cintas de este tipo), y por eso fue asesinado.

Acto seguido conocemos a la agente Lorraine Broughton (Theron), saliendo de la tina y con un ojo morado, alistándose para una reunión donde deberá responder a sus superiores.

Una vez en su junta, nos enteramos que ella participó en una misión para recuperar lo que Gascoine había perdido y que las cosas salieron mal (¿por eso su ojo amoratado?). Y por supuesto, en un aire que nos recuerda a historias de espías de John Le Carré, hay un traidor dentro del servicio secreto que fue quien traicionó a Gascoine. En fin, que el asunto es más enredado de lo que parece.

Atómica, basada en la novela gráfica The Coldest City, de Antony Johnston and Sam Hart, es una de esas cintas en las que uno debe relajarse y disfrutar el viaje narrativo con su seducción y su violencia, con su pizca de intriga y peligro, y con personajes que por su percha lucen interesantes y pintorescos: desde los jefes de Broughton llamados Emmet Kurzfeld (John Goodman), de la CIA, y Eric Gray (Toby Jones), del servicio secreto británico, pasando por la sensual agente francesa Delphine Lasalle (Boutella) y el ambiguo agente David Percival (James McAvoy), entre otros.

Atómica vale la pena verse en la pantalla grande.

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