“Algunos encuentran a Jesús, yo encontré a Frankestein”, dice Guillermo del Toro

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “Algunas personas encuentran a Jesús, yo encontré a Frankestein”, afirmó el director Guillermo del Toro, quien aseguró estar vivo, articulado y semisano gracias a los monstruos.

“Se que lo que vi siendo niño, tenía poderes redentores”, anotó el afamado cineasta mexicano, quien añadió que lo ésto “no es una afectación, es completa y espiritualmente real para mí. Y no voy a cambiar”, advirtió en una entrevista con Los Angeles Times.

Del Toro consideró que su más reciente producción cinematográfica La forma del agua que se estrena a finales de año, pero que recién se presentó en el Festival de Cine de Telluride, es su película más personal y es la que más le gusta.

“A esta le sigue El espinazo del diablo, luego El laberinto del fauno y luego La cumbre escarlata, y así sucesivamente, enumeró.

Esta película tiene un auténtico espíritu de inocencia y romance anticuado, pero al mismo tiempo, hay aspectos que son muy adultos y a veces chocantes. La primera vez que se ve al personaje de Sally Hawkins, por ejemplo, se está masturbando.

“Bueno, para mí, no hay perversión en el sexo si no eres perverso. Puedes hacer lo que quieras y siempre y cuando lo hagas de la manera más hermosa, no importa. Una mujer masturbándose deja claro que no es tu princesa normal de Disney”, indicó.

A lo largo de su carrera, Del Toro ha rebotado entre películas de estudio a gran escala como Pacific Rim y Hellboy y más pequeños, más idiosincrásicos como El laberinto del fauno y El espinazo del diablo.

La forma del agua es la historia de una conserje muda (Sally Hawkins) que se enamora de una criatura humanoide acuática que permanece cautiva en un laboratorio secreto del gobierno durante la Guerra Fría.

En esta cinta “hay más de mí. La mayoría de las veces, en El laberinto de Pan o en El espinazo del diablo, estoy hablando de mi infancia. Aquí, estoy hablando de mí con preocupaciones de adulto.

–Obviamente el mundo ha cambiado dramáticamente desde que estabas rodando esta película. ¿Cómo podrías anticipar la forma en que esos temas resonarían?, le cuestionaron.

“La razón es porque soy mexicano. He pasado por migración toda mi vida, y he sido detenido por motivos de tránsito por los policías y se ponen mucho más ‘curiosos’ conmigo que con el tipo regular. En cuanto escuchan mi acento, las cosas se ponen un poco más profundas”, aseveró.

“Ojalá que una de las cosas que la película muestre es que desde 1962 hasta ahora, hemos dado pequeños pasos y no todo el mundo los ha dado. Lo que es inherente al control social es el miedo.

“La forma en que controlan a una población es apuntando a alguien más – ya sea gay, mexicano, judío, negro – y diciendo: ‘Son diferentes a ti. Ellos son la razón por la que estás en la forma en que estás. No eres responsable’. Y cuando te exoneran por vilipendiar y demonizar a alguien más, te controlan”, aseguró.

“Creo que la película dice que hay muchas más razones para amar que para odiar. Sé que suenas mucho más inteligente cuando eres escéptico y cínico, pero no me importa”, enfatizó.

Sobre cómo se inició la historia de la película, compartió que ha tenido la idea en su cabeza desde que tenía seis años, “no como una historia, sino como una idea”.

“Cuando vi a la criatura nadando bajo Julie Adams (en El monstruo de la Laguna Negra, de 1954)”, pensé en tres cosas: ‘Hubba-hubba’; ‘Esta es la cosa más poética que jamás veré’, (estaba abrumado por la belleza); y la tercera cosa que pensé es ‘espero que terminen juntos’”.

Sobre la producción, que tuvo un costo de casi 20 millones de dólares, comentó que “meter una película de 60 millones de dólares en un presupuesto de 19.5 millones de dólares valió la pena porque se consigue la libertad. Creo que el dinero quita la libertad. Más dinero, menos libertad”, finalizó.

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