Pesas: las medallas de Acosta y Aguirre exhiben a directivo

Damaris Aguirre y Luz Mercedes Acosta tienen historias paralelas: quedaron en sexto lugar de sus categorías en Beijing 2008 y Londres 2012, y a principios de este año fueron reconocidas por la federación internacional como medallistas de bronce al ser descalificadas por dopaje las competidoras que subieron al podio en aquellas competencias. En sendas entrevistas, las pesistas relatan su lucha contra los caprichos del presidente de la Federación Mexicana de Levantamiento de Pesas, Rosalío Alvarado, quien pugnó por negarles el boleto olímpico.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Las pesistas Damaris Aguirre y Luz Mercedes Acosta ocuparon el sexto casillero de sus categorías en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y Londres 2012, pero a principios de 2017 el Comité Olímpico Internacional (COI) despojó de sus medallas a un grupo de atletas que violentaron las reglas antidopaje, según la lista revelada por la federación internacional de esta disciplina en agosto del año pasado.

En consecuencia, las mexicanas se convirtieron automáticamente en medallistas. La representación nacional no había ganado nada en esa disciplina desde que Soraya Jiménez se consagró en Sidney 2000 con la medalla de oro.

El 29 de agosto la Federación Internacional de Levantamiento de Pesas hizo pública, en su sitio oficial, la reubicación de los lugares de Aguirre y Acosta, respectivamente en las categorías de menos de 75 y menos de 63 kilogramos, como nuevas medallistas olímpicas, aunque todavía está pendiente el pronunciamiento del COI.

Para que se confirme el hecho, ese organismo debe enviar las medallas y los certificados correspondientes al Comité Olímpico Mexicano (COM), que los entregará a las pesistas beneficiadas.

El titular del COM, Carlos Padilla, plantea que es probable que esto suceda entre noviembre y diciembre próximos. Comenta que tratará el asunto con el titular del COI, Thomas Bach, en la 130 Sesión del organismo que se llevará a cabo en Lima el miércoles 13.

Si el reacomodo procede, México ostentará 68 medallas en el registro histórico de los Juegos Olímpicos. Hasta el momento, antes de agregar las dos preseas de bronce de Acosta y Aguirre, la representación nacional tiene oficialmente 13 de oro, 24 de plata y 29 de bronce.

Las nuevas medallistas olímpicas mexicanas tienen varias cosas en común: padecieron las controvertidas decisiones de la Federación Mexicana de Levantamiento de Pesas (FMLP), específicamente de su titular, Rosalío Alvarado, a quien Aguirre y Acosta responsabilizan de desacreditarlas y obstaculizar su desarrollo deportivo hasta el extremo de poner en riesgo la participación de Acosta en Londres 2012.

Ambas atletas señalan al directivo como el causante de su retiro de la actividad deportiva.

El peso de la burocracia

El origen de la disputa de Acosta con el presidente de la FMLP fue el polémico proceso selectivo para Londres 2012. La competidora argumentó que no se cumplió la política establecida por escrito de que la plaza disponible sería para la mejor clasificada en el ranking mundial.

No obstante, la FMLP ordenó realizar un nuevo control selectivo para “asegurar” el único boleto olímpico disponible. Esta resolución fue pactada verbalmente con los atletas.

En mayo de 2012, durante el Campeonato Panamericano de Levantamiento de Pesas en Guatemala, el equipo mexicano disputó una plaza olímpica por cada rama. En la femenina participaron Carolina Valencia, Quisia Guicho y Aremi Fuentes, además de Acosta.

Ganó esta última, pero fue acusada por la FMLP de “desacato e indisciplina” porque supuestamente no respetó las recomendaciones del equipo de entrenadores: competir por debajo de sus posibilidades a fin de sólo levantar el peso necesario y sumar los puntos suficientes para garantizar el boleto olímpico.

La Federación se rehusaba a acreditar a Acosta en la delegación mexicana para Londres, pero la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD) sólo le impuso a la atleta, entonces de 31 años, una suspensión temporal del selectivo.

Acosta fue inscrita de última hora como integrante de la reducida representación de pesistas nacionales, junto a Lino Montes. Alvarado, responsable de la FMLP, se vio obligado a acatar una resolución de la entonces llamada Comisión Tripartita, conformada por el COM, la Conade y la Confederación Deportiva Mexicana, aunque él prefería que ese lugar fuera ocupado por Carolina Valencia.

“No deseo que le vaya mal (a Acosta) y ojalá represente dignamente a México. Sin embargo, este deporte no es de milagros, sino de levantar pesas, y usted no puede levantar en un mes lo que nunca ha levantado en toda su vida. En realidad, Acosta no cuenta con la preparación adecuada y por ello no podemos aspirar a una posición importante en los Juegos Olímpicos. Ella no puede hacer nada. Desde ahora se lo digo sinceramente: no va a lograr nada”, sentenció Alvarado en julio de 2012 (Proceso 1861).

Añadió: “Existe un peligro latente de que Acosta arroje positivo en un control antidopaje, lo que no sólo dejaría al país sin plaza olímpica, sino que la halterofilia nacional sería objeto de una fuerte sanción por parte de la Federación Internacional de Levantamiento de Pesas”.

Desde Houston, Texas, donde reside, Acosta aclara vía telefónica que no tiene comunicación con ningún miembro de la FMLP y afirma que la medalla olímpica que por ahora le reconoce la federación internacional pudo no obtenerse: “Si no participo, ahí quedaba”.

Recuerda que la incertidumbre sobre su participación en la competencia olímpica la desgastó mucho: “Faltaban horas para que se cerrara la inscripción a los Juegos Olímpicos y no sé cómo fue que anotaron mi nombre, porque Rosalío (Alvarado) me mandó a avisar que prefería que no fuera nadie antes que registrar el mío. Reiteraba que yo no merecía ir a los juegos porque daría positivo; que ya estaba vieja y que necesitaría un bastón”.

Relata: “Ya estaba lista para tomar mi vuelo de regreso a Sonora, al igual que Carolina Valencia, y de repente Mónica del Real –competidora de taekwondo– me avisó: ‘Luz, aquí está tu inscripción a Londres 2012’. Al final, Carolina regresó a su hogar.

“Nunca cedí el lugar que me correspondía… Nunca pensé lograrlo. Acudí a la CAAD y hablé con los titulares del COM (Felipe Muñoz), la Conade (Bernardo de la Garza) y la Codeme (Alonso Pérez), los tres dioses que existían en ese momento.”

Un trato similar experimentó en el proceso selectivo para Sidney 2000. “De no haber vivido esa experiencia tan horrible, tan amarga, no hubiera tenido el colmillo retorcido para defender mi derecho en 2012. Después usé la misma carta que me jugaron. Es muy duro, pero así se juega… Al año, Carolina dio positivo, cuando Alvarado aseguraba que yo saldría dopada. Es decir, todo lo que me deseaba le pasó a su atleta; se le revirtió”.

–¿Esperas una disculpa del presidente de tu Federación?

–No hay contacto en lo más mínimo. Lo volví a ver hace un año en San Luis Potosí y nos saludamos muy bien. Se supone que fumamos la pipa de la paz y ya lo pasado, pasado; pero luego no me quiso hablar… y menos después que se dio a conocer la asignación de la medalla olímpica.

El 1 de agosto de 2012 Luz Mercedes Acosta terminó en el sexto lugar en la categoría de menos de 63 kilos, con un total de 224 kilogramos levantados, detrás de Maiya Maneza, de Kazajstán; Svetlana Tsarukaeva, de Rusia, y la canadiense Christine Girard, ganadoras de las preseas de oro, plata y bronce. Pero el pasado enero el COI las despojó de las medallas y en mayo siguiente la federación internacional designó a la mexicana como ganadora del tercer lugar.

Luego de 16 años en competencia, Acosta –quien asistió a los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 como suplente– anunció su retiro en enero de 2015, a los 34 años. Ahora está casada y reside en Houston, donde imparte clases de su disciplina a jóvenes estadunidenses.

Alvarado, “mi principal traba”

Desde Chihuahua, Damaris Aguirre también toma distancia de la FMLP y lamenta que “por esas trampas en el deporte” –de sus competidoras en Beijing 2008– ella dejó de percibir la beca mensual vitalicia a la que tienen derecho los medallistas olímpicos mexicanos. Sin embargo, reflexiona:

“Pierdes una parte de todo eso, pero ganas mucha experiencia y fortaleza, porque mis últimos años en la halterofilia fueron muy complicados: no competí en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 por todo ese proceso difícil y fastidioso de recurrir a la CAAD, pelear la plaza con una persona a la que la federación defendía y al final de cuentas salió dopada en los Juegos Panamericanos de Toronto. Por todas esas cosas mi vida deportiva resultó más desgastante afuera de la tarima que en los entrenamientos.

“Recordar ese pasaje aún me produce cierto enojo y molestia. Competí en el Nacional de Primera Fuerza, clasificatorio para Juegos Olímpicos, y me pusieron de suplente. Alegué ese lugar y se acordó hacer un chequeo técnico en el que ni siquiera permitieron el ingreso a mi entrenador. Además, iba saliendo de una cirugía en el codo, por lo cual tenía una limitación en la extensión. Los jueces marcaron nulos todos mis levantamientos.

“Me defendí: en el reglamento de la federación internacional está permitido, siempre y cuando presentes el codo antes de hacer un levantamiento. No les importó. No pude clasificar; mi principal traba fue el doctor Rosalío Alvarado y los jueces orquestados por él.”

Considera que su trayectoria deportiva fue una constante lucha contra las decisiones del titular de la FMLP, quien precipitó su retiro de la disciplina.

En cambio, dice, el pilar de sus éxitos fueron sus padres. “Por eso, este logro va dedicado ciento por ciento a mi familia, que me hizo fuerte en los momentos de flaqueza. Sin ellos no hubiera obtenido nada, ni siquiera el campeonato nacional”.

Ahora Aguirre espera que su nombre aparezca en el Muro de los Medallistas Olímpicos del COM: “Es lo que más anhelo”. Aunque cerró su etapa deportiva de alto rendimiento en 2012, admite: “Mi retiro no me dejó satisfecha. No lo dije en su momento, pero no tenía caso seguir peleando con una persona así”.

Ahora es madre de una niña de 10 meses y medio, espera a su segundo hijo y practica CrossFit de embarazo. Es la encargada del área de Deporte Adaptado en el Instituto Chihuahuense del Deporte e imparte clases de halterofilia en la Facultad de Ciencias de la Cultura Física de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

El 15 de agosto de 2008 Aguirre finalizó su participación en Beijing con un sexto sitio en la categoría de menos de 75 kilos. La ganadora fue la china Cao Lei, descalificada en agosto pasado por dopaje junto con las medallistas de plata y bronce. El nombre de la competidora mexicana apareció el 29 de agosto en la página de la Federación Internacional de Levantamiento de Pesas como medallista de bronce.

Comenta: “La competencia me dejó satisfecha: mejoré mi marca personal e impuse nuevo récord mexicano (245 kilogramos en total de sus seis levantamientos), que aún está vigente. Ahora que se me da la medalla olímpica, experimento una gran emoción. Despierto y me vuelvo a poner muy contenta. Me arrebataron el momento de subir al podio; eso hubiera sido diferente: ver que ondeara mi bandera y recibir los estímulos económicos”.

Alvarado: “Si no firmo, no van”

Consultado sobre los señalamientos de Acosta y Aguirre, Rosalío Alvarado dice:

“Es que no me quieren. No sé por qué, dado que siempre las apoyé en su carrera: fueron a los Juegos Olímpicos y salieron seleccionadas nacionales. Se les apoyó en todo mientras estuvieron vigentes. Sé que no me quieren, pero ni hablar. No voy a ponerme a llorar.”

El titular de la FMLP sostiene que en el selectivo para Londres 2012 Carolina Valencia estaba mejor ubicada en el ranking mundial, pero acepta que inscribió a Luz Mercedes Acosta por orden de la Comisión Tripartita, “que me citó para darme a conocer que ellos estaban nominando a Luz Mercedes para los Juegos Olímpicos. No estuve de acuerdo, pero me dijeron que era su decisión y que estaban basándose en la Ley General de Cultura Física y Deporte. Me tuve que disciplinar y accedí bajo protesta para no meterme en más problemas”.

–¿El mérito de la presea olímpica corresponde a la Comisión Tripartita?

–Bueno, fue la que designó a la atleta. Sin menoscabo de lo que haya levantado, su medalla es muy merecida. Eso no lo discuto, pero si no firmo la propuesta, Luz Mercedes Acosta no hubiera asistido a los Juegos Olímpicos porque la federación internacional, que toma en cuenta que la inscripción lleve el visto bueno del Comité Olímpico nacional y de la federación nacional, hubiera respetado mis razones.

Al final, dice, terminó como el cohetero: “Si le prende, pues porque le prende, y si no lo prende, porque se le pasó”.

El presidente de la Asociación de Medallistas Olímpicos Mexicanos (AMOM), Daniel Aceves, precisa que Damaris Aguirre y Luz Mercedes Acosta serán reconocidas formalmente medallistas olímpicas cuando el Comité Olímpico Mexicano haya recibido la notificación del COI y físicamente les haya entregado las preseas.

Agrega que, una vez que se realice la notificación oficial, la AMOM gestionará el reconocimiento económico vitalicio estipulado en la legislación deportiva, si bien aclara que las becas no serán retroactivas. Con recursos de la Conade, la asociación otorga 13 mil pesos mensuales por la presea de oro, 11 mil 500 por la de plata y 10 mil por la de bronce.

Este reportaje se publicó el 3 de septiembre de 2017 en la edición 2131 de la revista Proceso.

Acerca del autor

Reportero con 30 años de experiencia en temas deportivos, egresado de la Escuela de Periodismo Carlos Septién García. Ha cubierto Copas del Mundo de Futbol, Gran Premio de Fórmula Uno, peleas de boxeo de título mundial, mundiales de ciclismo, Juegos Panamericanos y Juegos Centroamericanos.

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