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Chicanada de “promotor” regiomontano a músicos rupestres

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- La cantante Nina Galindo, los cantautores Armando Palomas y Arturo Meza, así como José Cruz Camargo Zurita y su banda Lucy Blues fueron engañados en Monterrey por Martín Magallanes, quien los contrató para el concierto que las cuatro agrupaciones ofrecieron la noche de ayer en el Auditorio Río 70 de la capital regiomontana.
  
La tocada, que abrió una cantante independiente de blues con el pie derecho, se preveía iba a concluir mal al comprobar los fans del rock rupestre que el Auditorio Río 70 apenas se hallaba ocupado en menos de un 10% de su capacidad total, que es de 900 personas.

Los boletos más cercanos al escenario que vendió el “promotor” Magallanes costaban mil pesos; seguían los de 800, después la zona VIP de 500 y los más baratos ascendían a 300 pesos.

Al ver que el auditorio se estaba semivacío, con fans desperdigados en los espacios más distantes del foro central, la vocalista Nina Galindo llamó “a la raza para unirse y acercarse juntos hasta adelante” para cantarles muy de cerca.

La gente siempre mantuvo el buen ánimo y aclamó a la autora de “Llévate lejos tu blues” y los demás artistas.  

Sin embargo, asistentes al toquín, quienes habían viajado desde ciudades como Ciudad Juárez, Chihuahua, o San Juan del Río, Querétaro, para admirar a los rocanroleros, señalaron que la falta de organización era más que evidente: sin elementos de seguridad en el auditorio, ni ayuda humana para que los creadores del rock nacional desplegaran su acto en una noche que debía prolongarse por cuatro horas de buena vibra.

Para entonces, el susodicho Martín Magallanes brillaba por su ausencia y corría el rumor de que no iba a pagar a los músicos sus honorarios ni su hospedaje; tampoco los boletos de avión a la Ciudad de México, como lo había prometido.

“Fue una estafa descarada del tal Magallanes”, declararon los representantes de los músicos.

Nina cantó 45 minutos aproximadamente.

Buena parte de los ochenta fans con boleto pagado habían acudido para ver actuar a su ídolo el michoacano Arturo Meza, quien presentó además sus libros e interpretó algunas rolas de un amplio repertorio a lo largo de tres décadas, aclamado a rabiar por sus seguidores.

Quien se llevó la noche triste fue un simpático Armando Palomas con su banda neorupestre. Palomas fue quien denunció el fraude cometido por Magallanes a los rupestres y pidió al público hacer una “coperacha” para ayudar a José Cruz Camargo, varado en el Hotel I Stay de Monterrey, sin poder acudir al show debido a que el “organizador del evento” no le había cumplido las condiciones óptimas para desarrollar su arte en vivo.

Se juntaron cinco mil pesos en “la vaquita” promovida exitosamente por Armando Palomas.

Como es sabido, José Cruz padece de esclerosis múltiple y diabetes. El grupo Lucy Blues de Cruz cubrió bien la tocada, y como el equipo humano del Auditorio Río 70 había sido alquilado por Magallanes hasta la una de la mañana, “de manera alivianada prorrogaron hasta más allá de la hora acordada” el acuerdo musical previamente prometido al “supuesto promotor”, quien no dio la cara.

Los artistas y sus acompañantes habían logrado pagar de su propio bolsillo el hospedaje y los boletos de avión de regreso a la capital mexicana (a excepción de Armando Palomas, que viajó por carretera a Aguascalientes).

La voz de alerta sobre esta “chicanada” fue dada a conocer a través de las redes sociales por José Cruz, quien escribió este sábado a mediodía:

El hotel I STAY NOS TIENE SECUESTRADOS PORQUE EL SEUDO PROMOTOR MARTÍN MAGALLANES NO PAGÓ, Y MI ESTADO DE SALUD ES, YA, MUY DELICADO        
        
(Con información de Adrián Botello y Felipe Cabello Zúñiga)

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