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Los 25 años de la revista latinoamericana “Archipiélago”

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Doctor en Estudios Latinoamericanos, maestro en Historia del Arte y arquitecto por la UNAM, Carlos Véjar Pérez-Rubio, celebra la salida del número 97 de Archipiélago, publicada trimestralmente desde hace un cuarto de siglo.

“A diferencia de otras, Archipiélago no se fundó para un grupúsculo ideológico particular ni generacional; quisimos fuera un proyecto bastante amplio, multicultural e incluyente, conformado por una red de colaboradores y variados lectores latinoamericanos”, expresa Véjar Pérez-Rubio, director general de Archipiélago y nacido en la Ciudad de México hacia 1943.

Con su compañera, la también arquitecta Silvia Morales, fundó la “Revista cultural de nuestra América”.

–¿Qué sueño se propusieron 25 años atrás?

–La integración de América Latina y el Caribe, siguiendo a nuestros próceres Simón Bolívar y José Martí. Vamos de la utopía a la eutopía…

“Pero como era el año de 1991 y veíamos muy duro venir la globalización, promovimos la integración de la cultura. Nos dolía mucho platicar con amigos médicos, quienes leían sólo revistas de medicina, y algunos críticos de arte que no tocaban textos científicos o ni una novela de García Márquez, por ejemplo. Nos dimos cuenta de que la cultura se hallaba fragmentada, dispersa.”

Así, se remitieron a “un bello concepto” expresado por José Martí (1853-1895): “La cultura es el alma de los pueblos”. Para Véjar Pérez-Rubio y Morales aquella “frase magistral” del Poeta Nacional de Cuba fue punto de partida en la discusión que sostuvieron con un embajador español, cuenta:

“Yo le decía: ‘Para ustedes españoles la identidad nacional es la lengua y la religión’ y no va sólo por ahí… A él no le gustaba que habláramos ‘de América Latina y el Caribe, porque en el Caribe se nos meten los ingleses con Jamaica’, y yo le contesté: ‘¿Dónde escribió Bolívar la Carta de Jamaica? ¡Pues en Jamaica! ¿Y quién le dio el dinerito para liberar a América del Sur? ¡Pues el mariscal Alexandre Petión, de Haití, quien le otorgó hasta una imprenta para sus documentos libertarios! En Archipiélago no podían quedar fuera Jamaica ni Haití, por ejemplo. Nosotros los latinoamericanos no nada más somos las palabras y un Dios, nuestra identidad es mucho más vasta y tenemos culturas originarias’. Recuerdo que le dije: ‘Mira, a nosotros nunca se nos va a olvidar lo que hizo Cortés con Cuauhtémoc. ¡Nunca!’. Teníamos que unir nuestras islas y no aislarnos…”

Este embajador español, “quien a la fecha es un amigo colaborador de Archipiélago, socialista”, se llama José Luis Dicenta. Después de mucha discusión, aceptó: “Bueno, ¿podríamos hablar de Iberoamérica y el Caribe?”

Véjar Pérez-Rubio y Morales sueltan la carcajada. En el número 96 de Archipiélago, el diplomático Dicenta (secretario de Estado para la Cooperación Internacional del gobierno de España en las Cumbres Iberoamericanas de los 500 años del llamado Encuentro de Dos Mundos) redacta uno de los textos que abren la edición (páginas 4 a 6, de un total de 80), “El mundo al revés”, donde el peninsular expresa:

“El neoliberalismo se concibió para legitimar una desigualdad social extrema.”

Otro de los apartados brinda “Homenaje a Juan Rulfo”, con cuadros y un poema de la pintora Aliria Morales Barcázar, realizados para su exposición Poética de la Tierra en la Galería de Televisión Educativa de la Ciudad de México, acompañada de “La poética terrestre de Aliria Morales”, a cargo de la escritora y periodista Susana Cato, colaboradora de Proceso, texto integrado al catálogo. Desde el 7 de septiembre pasado la muestra se exhibe en el  Centro Cultural del México Contemporáneo, en Leandro Valle 20, Centro Histórico, donde Véjar recibió de Morales un pastel de cumpleaños para la revista.

El reciente número 97 de Archipiélago por sus 25 años abre con un saludo de Véjar (acompañado en el editorial por Minerva Salado y Saúl Ibargoyen):

Coeditada por el Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la Universidad Nacional Autónoma de México, la revista ha recogido en sus 97 ediciones publicadas hasta la fecha una muestra significativa del pensamiento, la memoria y la creación científica, artística y literaria de la región, lo cual ha sido posible gracias al concurso de todos aquellos que han conocido y se han solidarizado con el proyecto –individuos e instituciones de todos los rincones de la Patria Grande–, colaborando desinteresadamente en su desarrollo, a quienes expresamos nuestro más cálido reconocimiento. La red cultural de Nuestra América. “Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”, decía José Martí. Debemos construirlas. En esas estamos.

Escriben también Edmundo Aray, de Venezuela; Nils Castro, de Panamá; Fari Rosario, de República Dominicana (sección Pensamiento). Galo Galarza, de Ecuador; Alfonso Gamucio Dagron, de Bolivia (Memoria). Enrique Vázquez Gehrels, de Costa Rica (Ciencia y tecnología). Eduardo E. Parrilla, de Puerto Rico; Nancy Morejón, de Cuba (Letras). Rubén López Rodrigué, de Colombia (Audiovisualidad). Silvina M. Romano, de Argentina (Latinoamérica) y, entre otros mexicanos: Vicente Quirarte, Bertha María Díaz Olmos, Arely Domínguez, Manuel Rosado Sarmiento, Felipe Garrido, Eduardo Langagne, Gustavo Viniegra González y Eduardo Mosches (de origen argentino).

Cada edición de Archipiélago se distribuye con un tiraje de dos mil ejemplares en el mundo entero.

Este texto se publicó el 10 de septiembre de 2017 en la edición 2132 de la revista Proceso.

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