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Agualeguas, la otra capital de México para los Salinas

MONTERREY, NL (apro).- En los tiempos del esplendor salinista, Claudia Ruiz Massieu se paseaba entusiasmada por las calles de Agualeguas y se daba gusto adquiriendo artesanías entre los puestos donde ofrecían sus mercancías los comerciantes locales.

“Claudia, la que es secretaria general del PRI, era la mejor clienta para las botas vaqueras, porque iba para el rancho. Era número 3 o 4”, dice el alcalde José Luis García Montemayor, al referirse a quien, en aquel tiempo, era una muchacha reconocida, principalmente, por ser la sobrina del presidente Carlos Salinas de Gortari.

En aquel sexenio, entre 1988 y 1994, el mandatario y su familia entera viajaban a su rancho El Guajolote y durante la Semana Santa, trasladaban virtualmente la capital de México a este municipio rural ubicado 130 kilómetros al norte de Monterrey, considera el edil panista.

Por este municipio pasa la carretera que conecta, 40 kilómetros más adelante, con el municipio de Miguel Alemán, Tamaulipas, que se conecta con Roma, Texas a través de un puente internacional. Este es el punto más cercano de la zona limítrofe nacional con la Ciudad de México.

Agualeguas siempre ha sido un municipio mencionado a nivel nacional, señala García, quien dice que desde hace siglos la suerte de los Salinas está atada al poblado, pues la familia, llena de funcionarios y figuras públicas, les han llevado progreso de manera permanente, con el paso de los sexenios.

Presencia permanente

El mandatario priista, cuyo padre Raúl Salinas Lozano nació en Monterrey, hizo construir un aeropuerto a un par de kilómetros del casco municipal, para poder aterrizar, aquí, el avión presidencial.

En aquellos días de jolgorio local, desde semanas antes de su arribo, el pueblo era tomado por elementos del Estado Mayor Presidencial, que preparaban la llegada del clan al enorme rancho de 100 hectáreas que comparten los municipios de Agualeguas y el de General Treviño, comenta el edil, entrevistado en el Palacio Municipal.

Los serios hombres de seguridad también habilitaban la casona marcada con el número 13 de la calle Zaragoza, ubicada a una cuadra de la Plaza principal y exactamente enfrente del Cine México, que actualmente se encuentra abandonado.

Toda la familia se la pasaba entre este punto y la hacienda.

Fueron célebres, en su tiempo, las carreras de 10 kilómetros que, con motivo de la temporada, organizaba el municipio entre Agualeguas y Treviño.

Pero la expectativa por verlos llegar, se renueva varias veces al año, dice el alcalde. El lugar de cinco mil habitantes y con vocación ganadera, se anima cada vez que vienen los famosos visitantes. Su presencia activa la economía, que también se sostiene con el cultivo de sorgo.

“Cuando Salinas era presidente, en Semana Santa esto estaba llenísimo de gente de los de aquí, de los que venían de otras partes, de periodistas. Había casas particulares que se rentaban para los reporteros de cualquier país. Yo digo que Agualeguas era la capital de México por esos días”, sostiene.

El lienzo charro de la entrada del municipio, donde organizaba tardeadas la familia presidencial, fue construido a finales de los 50 con una estructura de madera. A la década siguiente ahí competía Adriana Margarita Salinas procedente del Distrito Federal y ahí competía.

Con el paso del tiempo el lugar fue reconstruido y rebautizado como Lienzo Charro Adriana Margarita, en honor a la hermana del presidente, esposa del fallecido José Francisco Ruiz Massieu y madre de Claudia, explica el edil, quien tiene, de cabecera, la fotografía de Carlos Salinas, el más ilustre de los avecindados.

Aquel esplendor campirano que el país conoció de Agualeguas no era extraño para los lugareños que, desde décadas atrás, han recibido beneficios graciosos de encumbrados funcionarios estatales y federales arraigados en el municipio y emparentados con la genealogía Salinas.

“Cuando han estado ahí los Salinas siempre nos ha ido bien. Cuando don Raúl Salinas Lozano, papá de Carlos, era secretario de Comercio, hizo mucho por Agualeguas. Por ejemplo hizo la carretera Treviño –Agualeguas. En el 61 llegó el agua potable y fue de los primeros municipios en el estado con ese servicio. En el 54 aquí fue de los primeros en tener luz”, recuerda el alcalde, quien tiene 30 años viviendo en este lugar.

La presencia del apellido Salinas en los alrededores se remonta a la época de repartos de tierras, llamada “las mercedes”, para incentivar la colonización, cuando recibió la familia El Guajolote, hace unos 200 años.

En el exterior de la presidencia municipal hay una significativa placa de bronce, en el que se le agradece al presidente Miguel de la Madrid Hurtado una serie de “obras fundamentales de beneficio social” que fueron realizadas entre 1983 y 1985.

Se especifica que los trabajos fueron promovidos por el gobernador del Estado y el Secretario de Programación y Presupuesto que, aunque no se dice, se sabe que era el futuro sucesor del entonces mandatario mexicano.

La lista incluye unos 40 trabajos de construcción de infraestructura y de obra social diversa.

De aquel tiempo, también se instaló aquí una maquiladora de componentes electrónicos, que le dio empleó a unos 400 empleados. Actualmente el lugar ocupa unas 80 personas, pero empresarios norteamericanos anunciaron que le inyectarán capital para regresar otra vez a la cifra inicial de plazas.

Con la crisis de inseguridad, que cimbró Nuevo León en el 2010, los Salinas dejaron de aparecer tan seguido. El único que se mantiene visible de manera permanente es Raúl, el conocido como el hermano incómodo, quien es visto por la casa de la Calle Zaragoza.

“También andan, ya más para acá, Sergio y Adriana Margarita, ni qué decir. Nomás se ve en el pueblo camionetas desconocidas y se dice que los Salinas andan por aquí. Los dos hermanos van a la tienda a comprar y tienen muchas amistades por acá. El que es más reservado es Carlos, por ser expresidente”, considera García Montemayor.

Enumera a los ilustres hijos de Agualeguas: Carlos Salinas Lozano, hermano de don Raúl, fue tesorero estatal con Eduardo Livas. Los carnales nacieron en Monterrey, en tiempos revolucionarios, pero su querencia siempre estuvo en el municipio, dice el alcalde. El padre de los dos, Carlos Salinas Reyna, es nacido aquí.

Víctor Gómez, otro hijo ilustre nacido del municipio, fue tesorero estatal durante 18 años, con los gobernadores Eduardo Elizondo, Luis M. Farías, Alfonso Martínez Domínguez y Jorge Treviño.

A la gente le gusta que vengan los Salinas a pasear, dice el alcalde, porque van a las tiendas y hacen sus compras. Él tenía un negocio de botas y le tocó atenderlos.

“Siempre venían y se llevaban artículos. Don Raúl nos decía que se lo anotáramos todo a la cuenta. Y entonces cuando ya se iban las visitas, alguien venía y saldaba a nombre del señor, muy generosamente, lo que se habían llevado. Eran un montón de nietos”, recuerda animado.

Los pobladores esperan un resurgimiento, luego de que el terror criminal hubo pasado. No hay policía municipal y las labores preventivas las hace la corporación estatal Fuerza Civil.

A falta de cine, el gobernador Jaime Rodríguez le comunicó a García Montemayor su plan de construir salas en todos los municipios rurales, para llevar el entretenimiento a todos los rincones de Nuevo León. Agualeguas ya tiene su propio espacio para edificarlo, en un estacionamiento que servirá para el propósito.

Hubo un plan para reactivar el Aeropuerto de Agualeguas, pero falló la concesión y el terreno fue donado al Gobierno federal por el anterior alcalde priista Joasé Israel González. Ahora hay ahí una base de la Fuerza Aérea Mexicana

El 1 de mayo pasado, fue develado en la plaza principal un busto de bronce de don Raúl Salinas Lozano, fallecido en el 2004, con motivo del centenario de su natalicio. A la presentación de la imagen acudieron Sergio y Adriana Margarita. Se reportó que Carlos no pudo acudir por motivos de agenda.

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