Las luces en el cielo del sismo de 8.2 grados

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La noche del pasado 7 de septiembre, durante el sismo de 8.2 grados de magnitud con epicentro en Chiapas, ciertas “luces en el cielo” llamaron la atención entre quienes las vieron en esta ciudad.

Conocidas como “luces de terremoto”, se tiene registro de este fenómeno desde el siglo pasado y sucede antes o durante movimientos sísmicos.

Luces en tonos azules y cobrizos fueron captadas en videos y fotos por mexicanos al presenciar el sismo en diversos puntos de esta capital. Muchos pensaron que eran resultado de una posible tormenta o de cortocircuitos en transformadores de luz.

En el cielo de la la Ciudad de México se registraron a las 23:49 horas del jueves 7 durante el sismo de 8.2 de magnitud, con epicentro a 133 kilómetros al suroeste e Pijijiapan, Chiapas.

Estas luces han sido analizadas desde el siglo XIX. El primero en hacerlo fue el ingeniero irlandés Robert Mallet, considerado “el padre de la sismología”, quien registró el fenómeno en publicaciones escritas entre los años 1851 y 1855.

Sin embargo, un estudio publicado en 2014 se remontó hasta el año 1600 para consignar 65 observaciones -incluyendo registros del terremoto de 1906 de San Francisco (E.U.), Perú en 2007, Italia en 2009 y Nueva Zelanda el año pasado-, con lo cual se constató que en un 97% existieron fallas en placas continentales.

A través de ese estudio, el cristalógrafo Friedemann Freund, de la NASA, y algunos colegas participantes se preguntaron si las luces eran el resultado de una carga eléctrica producida en las capas tectónicas.

Según explicó para National Geographic: “Las cargas pueden combinarse y formar una especie de estado similar al plasma, que puede viajar a velocidades muy altas y estallar en la superficie para producir descargas eléctricas en el aire”.

Para comprobarlo, el físico Troy Shinbrot llenó varios recipientes con harina y los agitó hasta que aparecieron grietas, y observó que su experimento generaba cientos de voltios de tensión eléctrica, para concluir que incluso los pequeños deslizamientos del suelo pueden cargar la tierra. Lo mismo que un rayo, pero con la carga acumulándose en el suelo en lugar de las nubes.

Shinbrot aludió a un fenómeno luminoso conocido como triboluminiscencia, observable, por ejemplo, cuando se aplasta un caramelo en la oscuridad con un martillo y aparece un pequeño rayo de color azul.

El fenómeno no es algo que los científicos entiendan del todo, pero ocurre con materiales cuya estructura cristalina hace que los electrones sean arrancados de sus átomos. Ese estudio fue presentado por Shrinbot durante una reunión de la Sociedad Americana de Física en 2014.

Si bien ha habido mil 67 réplicas al sismo del jueves 7, -la de mayor intensidad de magnitud 6.1 el día de hoy a las seis de la mañana-, de acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional, no se han vuelto a ver las luces en el cielo mexicano.

La agencia científica estadunidense estima que cada año se detectan unos 500 mil movimientos telúricos, de los cuales se sienten 100 mil, pero sólo 100 causan algún daño.

Acerca del autor

Licenciada en Ciencias de la Comunicación (2005) con Diplomado en Relaciones Públicas (2014), habla inglés y francés, amante del cine y los idiomas. Se inició como reportera de deportes en su natal Veracruz, y luego en publicaciones de la Editorial Vía Satélite de la Ciudad de México. Forma parte de la Sección de Cultura y Espectáculos de Proceso desde 2007.

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