“La vas a pagar”, le dijo… y se llevó a su hija

SAN LUIS POTOSÍ, SLP (apro).- Desde hace un año Elizabeth Quijón no ve a su hija Ingrid Montserrath, casi la mitad de la vida de la niña, quien actualmente cuenta con tres años y 10 meses.

Cuando Elizabeth Quijón pidió el divorcio al padre de Ingrid Montserrath, Alfredo Camacho Gallegos, éste le advirtió: “La vas a pagar”. Y así lo hizo. Después de dos meses de la separación, el hombre acudió a la guardería del colegio “Eva Sámano”, localizada en el centro de Monterrey, Nuevo León, y se llevó a la niña.

Los padres de Ingrid estuvieron juntos cinco años, hasta que Elizabeth supo que su esposo tenía una relación con otra persona y decidió dejarlo. Luego Alfredo desapareció con la niña. Su exesposa lo denunció por la sustracción de la menor.

Por un tiempo, el sujeto anduvo a salto de mata, moviéndose de ciudad en ciudad, hasta que llegó a Nuevo Laredo, Tamaulipas, donde fue localizado por autoridades ministeriales nuevoleonesas, pero logró huir.

En octubre pasado Elizabeth obtuvo ayuda del Centro de Derechos Humanos Samuel Ruiz, que se unió a la búsqueda de Alfredo e Ingrid.

Tras rastrear el teléfono celular de aquel se supo que había viajado a Matehuala, donde se lanzó una campaña en la que se difundió la imagen y datos de Ingrid Montserrath y los detalles de su desaparición.

Alfredo fue denunciado y aprehendido el 1 de septiembre pasado en esa ciudad potosina. Fue trasladado a Nuevo León e ingresado al penal de Topo Chico.

El hombre no devolvió a la niña e incluso negó que estuviera con él. Según su versión, se la devolvió a la madre desde febrero pasado.

Sin rastro

Ingrid Montserrath Camacho Quijón es de piel morena clara, con cabello castaño oscuro, ojos negros y poco menos de un metro de estatura. Una característica singular es la dificultad que tiene para apoyar el pie derecho, que se le nota al caminar. En esa parte del cuerpo tiene un problema de salud por el que estaba recibiendo tratamiento médico, pero quedó sin él desde que el padre se la llevó.

La ficha de Alerta Ámber para reportar su desaparición se emitió un año después de la denuncia que interpuso la madre.

De acuerdo con el abogado Ricardo Sánchez García, del Centro Samuel Ruiz, el Ministerio Público en Nuevo León “consideraba que se trataba de un problema familiar, a pesar de que el padre no tenía un domicilio conocido y había expresado sentimientos de venganza hacia la madre de Ingrid”.

Sólo escuché: “mamá”

El 12 de septiembre, cuando vio que Alfredo no llegaba con la niña, Elizabeth se dirigió a la guardería, donde le confirmaron que a Ingrid la había recogido su papá. Desde entonces no dejó de llamarle y enviarle mensajes.

“Le pedía que me la llevara, que me la pasara, que me dejara hablar con ella. Algunas veces me contestó los mensajes. A los tres días de que se la llevó la puso al teléfono. Nada más escuché que me dijo ‘mamá’ y él colgó”, cuenta Elizabeth Quijón en entrevista telefónica con Apro.

“Me escribió que la niña estaba con él, que ya no me la iba a regresar; en las pocas llamadas que me respondió, me dijo que la iba a regalar a otras personas y le iba a cambiar los apellidos, que nunca más la volvería a ver”.

La denuncia de la desaparición fue recibida en la Fiscalía 5 de Monterrey, a pocas horas de la desaparición de la menor, pero hasta abril de este año (siete meses después) Alfredo fue ubicado en Nuevo Laredo, trabajando en una gasolinera.

Cuando los agentes investigadores y Elizabeth llegaron al sitio, el hombre escapó.

El dueño de la gasolinera señaló a las autoridades que Alfredo había dado un nombre falso y le dijo que era de Veracruz, pero que cuando se dirigía a la frontera lo habían asaltado y por eso andaba vagando por la central de autobuses de Nuevo Laredo. Fue así como obtuvo el trabajo de despachador, donde permaneció alrededor de seis meses.

El propietario del establecimiento aseguró que nunca vio a la niña, ni escuchó a Alfredo hablar de ella. Sólo supo que le enviaba dinero a una supuesta hermana enferma, y lo que ayudó a rastrearlo fue el número de celular que proporcionó, pero que Elizabeth no conocía.

La búsqueda llevó a las autoridades a Matehuala, municipio potosino, y entre Elizabeth y el Centro Samuel Ruiz mandaron a hacer volantes, lonas y avisos en los periódicos locales para difundir los datos de Alfredo Camacho Gallegos y de la niña, y los detalles de su desaparición.

El hombre fue detenido en esa localidad, pero en su declaración negó tener a la niña en su poder, y sostuvo que desde febrero la había devuelto a su mamá.

Según el abogado Ricardo Sánchez, el presunto responsable de la desaparición de la niña “ha caído en contradicciones al tratar de explicar la ubicación de la menor. Su familia (de Camacho Gallegos) también niega tenerla”.

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