Fallece el músico y restaurador de arte senegalés Ibrahima Ndiaye

CIUDAD DE MÉXICO (proceso.com.mx).- El músico y restaurador de arte de origen senegalés, Ibrahima Ndiaye, que se integró desde muy joven a la vida cultural mexicana a la que llegó en 1966 gracias a un proyecto oficial que frustró un golpe de Estado en su país, falleció esta tarde luego de una larga enfermedad.

La historia de este artista es fascinante: Cuando arribó a la presidencia de Senegal, el gran poeta Leopoldo Sedar Senghor –todo un acontecimiento tras la liberación colonial francesa–, diseñó un amplio programa que se extendió a México en cooperación cultural y científica durante su visita en mayo de 1975, con la idea de crear por ambos gobiernos un centro formativo para artistas senegaleses.

El entonces presidente Luis Echeverría devolvió la visita a Sendar, siendo la primera vez que un mandatario mexicano fue oficialmente al continente negro. Pero la caída de Sedar frustró el proyecto, y los jóvenes africanos se quedaron varados en nuestro país.

Desde entonces, Ibrahima vivió aquí y jamás regresó a su natal Dakar. Aquí hizo su vida, formó un grupo musical, Kaïrabá (“paz duradera”), integrado por percusionistas senegaleses (Amadou Gueye, Hubert Dhiediou, Soumtou Conté y Jonathan Kano) con las bailarinas brasileñas Maria Aparecida y Nadia Zalazar, y la mexicana Araceli Romero.

El conjunto participó en mayo de 2002 en el IV Encuentro Yoreme en cinco ciudades de Sinaloa.

Entrevistado entonces por Roberto Ponce, en Culiacán, Ibrahima dijo a Proceso:

“Será un gran evento y nos sentimos orgullosos en participar, pues es internacional y hay diferentes talentos como tipos de música. Será una hermosa experiencia compartir porque tendremos una verdadera fusión como en las jam sessions de los jazzistas, por un mundo más justo y mejor para las etnias”.

Asimismo, Ibrahima Ndiaye fue factor decisivo para la gira a México de su compatriota a comienzos de este siglo, el famoso cantante internacional Yossou N’Dour.

Para sobrevivir, el músico, con estudios de artesanías, se integró a las escuelas de restauración nacionales y se convirtió en un profesional en la materia dentro de los institutos de Antropología e Historia y de Bellas Artes.

Uno de sus más logrados trabajos lo constituyó la recuperación completa de la llamada Casa de la Bola, mansión del siglo XIX que, con todo y mobiliario, se recuperó para convertirse en museo abierto al público aledaño al Parque Lira, en la Delegación Miguel Hidalgo de la Ciudad de México.

Aquí también Ibrahima Ndiaye se casó con la destacada pintora Claudia Chapou, descendiente de Antonio Ruiz El Corcito, con quien tuvo un hijo, de nombre Ibrahima también, actualmente estudiante de arquitectura de la UNAM.

Hace poco más de tres meses al artista se le diagnosticó un cáncer cáncer estomacal. Fue despedido la mañana de este domingo 24 en la funeraria J. García López de sucursal Calzada de Tlalpan, en Anillo Periférico Sur 4810.

En la citada entrevista, el percusionista y restaurador nacionalizado mexicano, dijo:
“El mundo tiene que cambiar, no puede soportar todo el racismo y el maltrato al indígena. En música expresamos estos rollos y pensamos que no es con armas, sino con cantos y bailes que hay que sensibilizar la lucha”.

Acerca del autor

Hizo estudios de filosofía en la UNAM donde ha impartido clases. Reportero de las Secciones Culturales de Excélsior (entre 1967 y 1976) y de Proceso de la cual es editor.

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