El teatro y el temblor

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- El temblor del pasado 19 de septiembre cimbró nuevamente nuestros corazones. El mismo día de hace 32 años la tierra gritó y se movió para dejarnos a todos consternados y con daños materiales e inmateriales al por mayor.

No solamente tenemos damnificados, muertos y muchos ya sin hogares, sino que la estructura de diversos edificios se vieron afectados y la perspectiva de la reconstrucción se ve muy lejana. Los intereses políticos se apoderan de las verdaderas necesidades en nuestra nación, y la población se levanta y se organiza e interviene sin pedirle permiso a nadie. Qué país tenemos donde todos salimos a las calles a ver en qué se puede ayudar, cómo poner el granito de arena que hace falta frente a esta catástrofe.

Dentro de los edificios tenemos al Foro del Círculo Teatral, que se ha declarado con severas afectaciones por el terremoto. El primer peritaje señaló su derribo, y un segundo abrió la perspectiva de poder salvar una buena parte. Lo cierto es que para la reconstrucción se necesitarán de muchas manos y, sobre todo, de una inversión económica mayúscula. Apenas están sacando, para llevarlo a buen resguardo, el equipo, las escenografías  y los materiales que peligran, y posteriormente ver los caminos que se seguirán para que nuestra ciudad no se quede con un espacio teatral menos, que tanta falta hace.

El Círculo Teatral ha sido, y tiene que seguir siendo un espacio significativo desde hace 13 años, no solamente por ser un espacio para que el teatro tenga vida escénica, sino también como un centro de formación y difusión teatral. Es una fuente de empleo y un lugar cultural importante para muchos.

Frente a los acontecimientos pasados, la comunidad teatral se ha organizado de manera espontánea y en crecimiento geométrico. Se han establecido centros de acopio en diversos teatros, como El Foro Shakespeare, La Teatrería y El Teatro el Vicio. Se han suspendido las funciones de los teatros institucionales: los del Sistema de Teatros de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, el Centro Cultural del Bosque del INBA, el Centro Universitario de la UNAM y el Teatro Helénico de la Secretaría de Cultura federal, así como foros independientes: el Teatro la Capilla, El Milagro y el Foro Shakespeare, entre otros. Los recintos privados también cancelaron funciones, como son los Teatros de Ocesa, el Teatro Royal Pedregal y Teatro en Corto. Unos por solidaridad frente al luto nacional que estamos viviendo y otros por razones prácticas y económicas.

Así como nos sorprende nuestra sociedad movilizándose, también la comunidad teatral no se ha quedado quieta. La Casa del Teatro se pone en acción, así como otras escuelas teatrales, y se conforman brigadas de teatreros para ir en busca de los lugares que requieren víveres, medicamentos, apoyo material y moral. Hacen teatro, cuentan cuentos, son payasos o improvisadores en albergues que poco a poco van llegando a su límite.

Esta misma comunidad, así como actores y activistas de diversa índole, estamos promoviendo la firma de una petición, a través de Change.org, para que gran parte del presupuesto que se proyecta usar en el 2018 para las campañas electorales sean destinadas en la reconstrucción del país. Por los terremotos que han afectado a Oaxaca, Chiapas, y ahora a la Ciudad de México, Morelos y Puebla, se requiere de gran cantidad de dinero para construir casas, calles, edificios y en particular recintos teatrales y culturales que han quedado dañados. Frente a la cantidad estratosférica de 25 mil 45 millones de pesos que el INE solicita, no queda más que protestar ante lo que los mexicanos despojados están viviendo.

Este texto se publicó el 24 de septiembre de 2017 en la edición 2134 de la revista Proceso.

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