Activistas del movimiento Verificado19S alistan “segunda etapa” de apoyo a damnificados

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Ya transcurrieron ocho días desde que el terremoto de magnitud 7.1 azotó el centro del país, y en el Centro Horizontal algunos integrantes del movimiento Verificado19S, que desarrolló valiosas herramientas tecnológicas para canalizar y potenciar la energía ciudadana nacida del desastre, está pensando ya en la “segunda etapa”.

Daniela Reséndiz y Monserrat Castillo –la primera arquitecta y la segunda activista en Oxfam–, ingresan en bases datos los contactos de enlaces en las entidades afectadas por el sismo. Como parte de la “mesa de estados”, su labor consiste en determinar las necesidades en las comunidades devastadas, con el fin de coordinar el envío de la ayuda adecuada.

Si bien prevalece todavía la prioridad de atender los problemas de abastecimiento urgentes, las jóvenes están viendo cómo transitar a la “segunda etapa”, que consistirá en ampliar la información que generó Verificado19S para que la ciudadanía, las comunidades afectadas y la sociedad civil organizada puedan exigir un buen destino de los fondos para la reconstrucción.

“El reto es cómo hacer que una plataforma que funciona muy bien en la Ciudad de México se aplique en las comunidades, donde la dinámica y las problemáticas son totalmente diferentes”, dice Castillo, en entrevista con Apro.

Enseguida añade que el objetivo consiste en “generar procesos de fortalecimiento ciudadano” que vayan más allá de los efectos del temblor y aborden los problemas estructurales que afectan las comunidades marginadas del país, ya sea el acceso a los servicios públicos, o el combate a la pobreza y la desigualdad.

“Informados sobre una situación más grande, entenderemos cuáles son nuestras responsabilidades como ciudadanos también”, dice.

Las jóvenes están sorprendidas por el “sello de confianza” del que goza Verificado19S en las comunidades afectadas.

“Ni siquiera nos conocen, están en comunidades y están al pendiente de cómo les vamos a ayudar, creen más en nosotros que en el gobierno”, refieren.

Muchos de sus enlaces locales, por lo menos en Puebla, son médicos que realizan pasantías en las comunidades y que gozan de cierta confianza en la población local.

“Cada vez que les hablamos nos explican bien sus necesidades”, destaca Reséndiz.

Todavía en la tarde de este miércoles, alrededor de 30 voluntarios, en su mayoría jóvenes, seguían armando bases de datos en Excel, que les sirven para coordinar el reparto de los víveres y despensas en la Ciudad de México, Puebla, Morelos y Oaxaca, pero también para organizar el despliegue de voluntarios y materiales en las zonas devastadas.

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