Ciudad indefensa

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La protección civil en la Ciudad de México es una quimera, una aspiración de sus habitantes y una hipocresía política burocrática.

La emergencia de hace dos semanas exhibió que la Ciudad y sus habitantes somos tan vulnerables a los desastres naturales como a la incapacidad de quienes dicen gobernarla.

Hace once años, cuando Marcelo Ebrard asumió el gobierno de la capital del país, creó la secretaria de Protección Civil. Pero desde entonces, la improvisación ha sido la norma. Su primer titular fue el exsenador Miguel Elías Moreno Brizuela. El ahora morenista llegó a aprender. Lo mismo que el designado por Miguel Ángel Mancera, Fausto Lugo García, tan inexistente en la actual crisis.

Más allá de sismos, terremotos y severas inundaciones, la Ciudad de México está sujeta a otras emergencias ambientales, químicas, bacteriológicas y hasta volcánicas y ciberataques. El discurso oficial se ha centrado en los movimientos de tierra porque nada ha hecho respecto de las otras vulnerabilidades.

La secretaría de Protección Civil es tan pequeña como si ésta no fuera el centro político, administrativo y económico del país, ni una de las principales megalópolis del mundo.

La visión gubernamental y de sus legisladores ha sido tan mínima que nadie ha llamado la atención en la pequeñez de la que debería de ser una de las principales áreas del gobierno debido a las características de la ciudad.

Una realidad que indigna es que la secretaría de Protección Civil tiene apenas una docena de especialistas para enfrentar tan graves peligros. Su visión es tan estrecha que solo tiene direcciones generales operativas, una de prevención y otra de emergencias mayores. Y es tan burocrática que el secretario particular y los asesores del secretario están en el organigrama en el mimo nivel que las direcciones generales.

Por eso, en plena crisis, en las calles de la ciudad otra vez la autoridad estuvo ausente. Hace 32 años porque ni siquiera existía la protección civil como parte esencial de la gestión pública. Esta vez, porque no hay un solo plan de prevención y actuación para responder a las emergencias. Y si los hay, simplemente son inoperantes. La sociedad coordinó. La autoridad, no. Respondió expost.

Pasada la emergencia del #19SMX, Protección Civil todavía no atinaba ni atina a medir los daños de la ciudad. No sabemos cuántos, pero son decenas, si no es que centenas, de inmuebles que están sin revisar, dejando en total incertidumbre a sus dueños y/o residentes.

Tan sólo en la delegación Cuauhtémoc, donde se concentran los poderes formales del país, hay 223 edificios con alto riesgo, 14 colapsados y 150 con distintos daños. Pero hay muchos más que no han sido revisados.

Esta información no es de Protección Civil del gobierno de la Ciudad, ni siquiera de esa demarcación, sino de la página del delegado Ricardo Monreal, como si se tratara de una información personal.

Ni la sociedad ni sus habitantes merecemos tal desorden e improvisación criminales. Hagamos que quienes a partir de ahora vivan en nombre de la protección civil y de los recursos públicos a ella destinados, empezando por los responsables políticos, respondan por lo que hagan y dejen de hacer.

@jorgecarrascoa

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