U2 puso el “cielito” y los fans mexicanos lo “lindo” (Video)

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- “Cantemos: Ay, ay, ay, ay… canto y no llores. Ay, ay, ay, ay… (sic)”, y al unísono de Bono, cerca de 70 mil almas prosiguieron: “Canta y no llores, porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones”.

Fue la última estrofa de Bad -la tercera rola de la noche-, cuando el Foro Sol vivió su primer momento cumbre del concierto: semblantes entre quebrados, incluso algunos fans llegando al llanto, entonaron a todo pulmón la clásica canción mexicana.

Con banderas mexicanas ondeando, acompañado de encendedores y luces de celulares grabando el momento, el recinto quedó en manos y voz del público, ahora teniendo como espectadores a Bono (Paul Hewson), The Edge (Dave Howell Evans), Adam Clayton y Larry Mullen Jr.

Bono aprovechó el momento para expresar su solidaridad por el sismo del 19 de septiembre: “tienen que regresar a la vida. Este es un país que siempre se ha levantado”. Y siguió: Nunca se rompan México, ¡Viva México!”.

Previo a Bad, cerca de las 21:20 horas, la batería de Mullen Jr. desprendió los bombos inconfundibles de la ya clásica Sunday Bloody Sunday, que hicieron reventar la ovación de los nuevos y veteranos fans que daban cuenta del The Joshua Tree Tour 2017, gira que comenzó el 12 de mayo, en Canadá, y terminará el 22 de octubre, en Brasil.

“Gracias por recibirnos otra vez”, fueron las primeras palabras de Bono, quien junto a los demás integrantes comenzaron su recital en una “rama” de su escenario, el cual los acercaba a los fans justo al centro del foro.

El inicio fue brutal. Siguió New Year´s Day, y, de igual manera, con el distinguido piano de The Edge, en seguida fue identificado por los asistentes, que no dejaban de grabar y tomar imágenes.

La antesala para el climax del concierto fue Pride (in the name of love), otra de las favoritas que fue igualmente cantada incluso por los vendedores, que no paraban de circular cerveza y mezcal. El ambiente se prendía cada vez más.

La clásica del álbum The Unforgettable fire dio paso a uno de los momentos más esperados de la noche: la apertura del quizá más célebre álbum de los irlandeses: The Joshua Tree, lanzado en 1987.

La inmensa pantalla, que asemejaba un gran cartón café, prendió en rojo, con las primeras tonadas de Where the streets have no name. Otro momento cumbre e inolvidable para los miles de fans, ataviados también con sus playeras, gorras, cintas y demás artículos conmemorativos de la gira.

En orden cronológico, la banda irlandesa respetó las canciones de su obra: I still haven´t found what I´m looking for, With or without you, Bullet the blue sky, Running to stand still.

Una tras otra fueron desprendiendo sentimientos de los presentes, con reiteradas intervenciones de Bono para conectar: unos desgarrados, otros perplejos, unos más extasiados.

El repertorio no daba tregua: Red hill mining down, In god´s country, Trip through the wires, One tree hill, Exit, Mothers of the disappeard. Todas acompañadas por imágenes de la megapantalla, tanto pregrabadas como con enlaces en vivo de la actuación.

El ambiente estaba a tope. Mejor imposible el final del álbum para dar paso al primer encore de la noche.

Unos 5 minutos después, la banda vino con tres explosiones: Beautiful day, Elevation y Vertigo. Otro momento cumbre. Las tres, con riffs movidos y desenfrenados que hicieron saltar hasta al más veterano de la velada. De nuevo hubo otro respiro. Segundo encore.

El regreso: You´re the best thing about me, la nueva rola de los irlandeses que no prendió en el público, pero sirvió para relajarse y preparar el último suspiro de la noche.

Llegó Ultra Violet (light my way), el éxito del álbum Achtung baby, y que fue de las más coreadas tanto por ser un clásico como por las imágenes de mujeres que acompañaban a la canción.

Al final, las fotografías de la periodista Carmen Aristegui, la actriz Salma Hayek, la diva María Félix, y Sonia Sotomayor, provocaron otra erupción en el foro. “La casa descansa en los hombros de una mujer”, soltó Bono ante la ovación desmedida.

Le siguió la emblemática One, de las más populares e identificadas con el público, que de nuevo se entregó a toda voz y, más aún, cuando en la megapantalla apareció la bandera nacional. Era el final de la canción: “hermanas, hermanos… una vida”.

Para rematar Spanish Eyes, un track B del The Joshua Tree, casi nunca tocado por el grupo, el cual prendió a un sector de fans que daban sus últimos suspiros de la noche.

La gira, es la quinta de U2 en México (ZooTV Tour 1992; PopMart Tour 1997; Vértigo Tour 2006; 360 Tour 2011).

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