“Mother!”: ¿Un bluff o una obra maestra?

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La crítica está polarizada: para algunos la nueva cinta de Darren Aronofsky es una obra maestra, para otros es una verdadera porquería. Los números en taquilla no hablan bien de la popularidad de la cinta. En el sitio Rottentomatoes.com tiene un 67% en el tomatómetro (críticos) y un 47% en la calificación de la audiencia. En el papel, por decirlo de alguna manera… Mother! (EU-2017), de Darren Aronofsky, lleva todas las de perder.

Igualmente uno se siente dividido, pero más inclinado a una cinta fallida: la primera parte resulta fabulosa –llena de intriga y misterio–, y la segunda cargada de culpa, una alegoría simplona de las atrocidades del ser humano con respecto a todo aquello que es sacro.

La historia gira en torno a dos personajes, una mujer (Jennifer Lawrence) que juega el papel de ama de casa con respecto a su pareja, un poeta (Javier Bardem) que al inicio de la cinta se encuentra bloqueado en su proceso creativo.

Ella se la pasa dando mantenimiento a la casa de él, generando las condiciones necesarias para que continúe con ese proceso creativo. Por lo que se sabe después, la casa fue reconstruida luego de un incendio.

En este contexto, la pareja interpretada por Ed Harris y Michelle Pfeifer irrumpe de una manera irresponsable y perturba la paz que a ella le ha costado trabajo construir. Pero a él no parece importarle, al contrario, está dispuesto a abrirle la puerta a todo el que lo necesite.

Con el paso del tiempo los intrusos complican las cosas, pero desaparecen al final del primer acto. Luego, vendrán otros, muchos más intrusivos y violentos.

Hasta aquí, de acuerdo a lo que se puede revelar de la trama, parece mucho, pero en realidad no es nada. Y es que la historia posee una concatenación de eventos inesperados e inverosímiles que sorprenden a la audiencia a cada momento, ya sea en negativo o en positivo.

El clímax está construido con base en una concatenación de eventos, para lo cual hay que esperar casi dos horas porque durante todo este tiempo reina el misterio.

La primera parte es una historia de suspenso poderosa, con tintes surrealistas, para dar paso a una serie vertiginosa de eventos caóticos, absurdos y violentos. ¿Lo malo? En todo este tiempo los personajes no cambian, van perdiendo sentido y con ello nuestra empatía, y sus destinos dejan de ser relevantes.

El poeta nos deja de importar porque es un artista que sólo desea ser adorado y está al servicio de la gente; ella, una mujer desesperada e impotente ante los sucesos a su alrededor y ante malévolos seres humanos… Ah, porque se entiende que ella es la madre naturaleza y él es Dios padre. Todo un cliché, una visión culpígena de la naturaleza, reduccionista sobre el creador. (Por otro lado, estamos también frente a una alegoría del proceso creativo, y de la fama y el éxito).

Sí, es verdad que la cinta posee emplazamientos de cámara geniales; sí, y grandes actuaciones, así como una buena fotografía y edición… pero el mensaje final de la historia (con todo y que tiene algunos simbolismos interesantes), es bastante pobre y oscila entre el narcisismo y la superioridad moral.

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