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Incluyen a cuatro mexicanos en Memorial de Reporteros en Francia, entre ellos a Javier Valdez

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Los periodistas mexicanos Javier Valdez Cárdenas, Cecilio Pineda, Miroslava Breach y Maximino Rodríguez fueron incluidos en el Memorial de Reporteros, inaugurado en Francia, dentro de las actividades de los Premios Bayeux-Calvados para Corresponsales de Guerra.

Junto a ellos aparecen los nombres de Stephan Villeneuve, Bakhtiyar Haddad y Véronique Robert, fallecidos durante coberturas de guerra.

“Este año otra vez el costo pagado por la profesión es pesado. Stephan Villeneuve y Bakhtiyar Haddad fueron asesinados el 19 de junio en una explosión durante un informe sobre la Batalla de Mosul. Su colega, Véronique Robert, murió unos días después. Javier Valdez Cárdenas fue baleado y asesinado un mes antes en Culiacán, México”, destaca la información difundida durante el evento.

El Premio Bayeux-Calvados para Corresponsales de Guerra, patrocinado por el Consejo General de Calvados y la localidad francesa de Bayeux, reconocen la excelencia profesional en la cobertura de situaciones de conflicto o de hechos vinculados a la lucha por la libertad y la democracia desde 1994, y este año se realizó del 2 al 8 de octubre.

Durante la inauguración del muro en la ciudad de Bayeux que honra a periodistas desaparecidos en 2016 y 2017, Griselda Triana, viuda de Javier Valdez Cárdenas, quien fue asesinado el 15 de mayo pasado en Culiacán, cuestionó la falta de actuación de las autoridades para resolver el crimen y castigar a los responsables.

“No tenemos la menor duda de que a Javier lo mataron por su trabajo, como tampoco tenemos duda (ahora lo tengo que aceptar) de que al gobierno mexicano no le interesa ni está haciendo lo suficiente para que su crimen sea resuelto”, expresó.

“A Javier lo asesinaron en un país donde hay presidente pero no hay gobierno. En un país donde el narcotráfico todo lo corrompe y la clase política se vuelve cómplice. Javier, a través de sus trabajos periodísticos y en cada libro que escribió, desnudó una realidad que quienes tienen en sus manos las riendas del país no quieren mirar ni resolver porque quienes mandan son otros”.

Añadió que su esposo no fue “un periodista del silencio y eso le costó la vida”.

“El derecho a la libertad de expresión, decía él, no es un asunto solo de periodistas, sino de toda la ciudadanía y para defenderlo hay que ejercerlo. A Javier solo podrían silenciarlo si lo mataban y lo lograron”.

Mencionó que en las líneas finales de su último texto publicado en la antología Periodismo escrito con sangre, Javier escribió que “el derecho a la libertad de expresión es un derecho ciudadano, un derecho humano, y vale la pena, en tiempos tan sombríos y convulsionados, levantar la palabra escrita y hablada, que muchos nos quieren arrebatar para imponernos el silencio. Para mí, dejar de escribir es morir, es dejar de caminar, de sentir, de experimentar la vida. El silencio es una forma de complicidad y de muerte. Y yo ni soy cómplice ni estoy muerto”.

“Sí, Javier está muerto. Lo asesinaron. Por eso es muy importante para nuestra familia el saber que aún hay lugares en este planeta donde sí les preocupa lo que les pasa a los periodistas. Qué este homenaje sirva para honrar su memoria y el legado que deja a todas las personas y a periodistas de todo el mundo, a quienes alentaba siempre a escribir y no callar”, agregó la esposa del periodista.

“Que también sirva para recordarle al presidente Enrique Peña Nieto que hizo el compromiso de aclarar el crimen de Javier, lo cual no ha cumplido. Exijo justicia, exijo castigo, y deseo que ninguna familia de ningún periodista más tenga que vivir la tragedia y el horror que nosotros estamos pasando. Yo no me conformo con esperar la justicia divina, yo quiero y exijo la justicia terrenal, que las instancias responsables de las investigaciones dejen de simular y ofrezcan resultados y se detenga y castigue a quienes asesinaron a Javier”.

La mayoría de las actividades del Premio se integran de conferencias y exposiciones de fotografías premiadas por el jurado, que en 2017 presidió Jeremy Bowen, corresponsal de guerra de la BBC, durante más de 30 años.

Las exposiciones muestran las luchas que se están llevando a cabo en todo el mundo y sus repercusiones sobre las poblaciones, entre ellos la guerra contra las drogas en Filipinas, que fue “presentada por un grupo de periodistas filipinos que documentan noche tras noche la represión sangrienta llevada a cabo por Rodrigo Duterte, que cuenta en un año de presidencia, más de 9 mil muertos”.

El 2 de marzo pasado, dos sujetos a bordo de una motoneta ejecutaron en Ciudad Altamirano, Guerrero, al periodista Cecilio Pineda Birto, director del diario La Voz de la Tierra Caliente y colaborador del periódico El Universal.

Varios meses antes de que se perpetrara el crimen, el comunicador, quien cubría la fuente policiaca, denunció públicamente que recibía constantes amenazas de muerte de grupos de la delincuencia organizada que operan en esa franja guerrerense.

Miroslava Breach Velducea, corresponsal de La Jornada en Chihuahua y colaboradora de Norte, de Ciudad Juárez, fue asesinada el 23 de marzo. Cuando la periodista salía de su domicilio a bordo de una camioneta, un hombre se acercó caminando hasta donde ella estaba y le disparó en ocho ocasiones.

Menos de un mes después, el 14 de abril, Maximiliano Rodríguez, de 72 años, recibió varios impactos de bala cuando descendía de su camioneta.

Javier Valdez Cárdenas, corresponsal de La Jornada en Sinaloa y editor del semanario Ríodoce, fue asesinado el 15 de mayo en el centro de Culiacán.

Con información de Ríodioce

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