“Blade Runner 2049”: Auge tecnológico vs decadencia de la humanidad

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con Blade Runner 2049, el director Denis Villeneuve consigue lo que parecía complicado: realizar una secuela que estuviera a la altura de la primera entrega, que mantuviera ese ambiente oscuro y desesperanzador de un futuro fallido, ello en aras de una confrontación con nuestro estilo de vida a través de diversas preguntas existenciales, sin perder su capacidad para conmover.

Denis Villeneuve lo logró, aunque hay que mencionar que esta versión tiene un aire distinto, pues está cargada con ese aire hollywoodense de altos presupuestos y aspiraciones de franquicia millonaria con spin offs, secuelas y versiones especiales para Home Entertainment.

Blade Runner 2049 (EU-2017) gira en torno al policía K (Ryan Gosling), un Blade Runner, es un decir, un agente con la encomienda de “retirar” a viejos replicantes (humanoides creados a través de la bioingeniería). Durante su quehacer, K encontrará una vieja osamenta que esconde un secreto sobre los replicantes, y que amenaza con desestabilizar el orden y cambiar el destino de la raza humana.

Han pasado 30 años desde que Deckard (Harrison Ford) eliminó a los restantes Nexus 6 (replicantes). Desde entonces, muchas cosas han pasado, por ejemplo, la corporación Tyrrel se fue a la bancarrota cuando una nueva generación de replicantes (Nexus 8) se vio envuelta en diversas rebeliones y, por lo tanto, la fabricación de los mismos tuvo que prohibirse.

Sin embargo, la estafeta fue recogida por el empresario Niander Wallace (Jaered Leto), quien ayudó a eliminar la terrible hambruna que azotó el planeta. Wallace comenzó a realizar una nueva serie de replicantes que eran capaces de obedecer, a diferencia de los Nexus 8. En ese contexto, K se verá atrapado en medio de una serie de intrigas y asesinatos que podrían cambiar el curso de la historia.

La acción dramática, que se desarrolla a un ritmo pausado, con destellos ocasionales de violencia, transcurre en escenarios apocalípticos carentes de vegetación, con grandes ciudades convertidas en basureros de chatarra, ciudades otrora imponentes abandonadas por la contaminación y radiactividad; o bien en una ciudad de Los Ángeles donde el sol no parece llegar nunca, y donde sus calles conviven con edificios viejos en franca decadencia, que se mezclan con espectaculares hologramas y flameantes luces de neón.

Blade Runner 2049 cuestiona nuestra dependencia de la tecnología, de nuestra relación con el medio ambiente, con nuestro prójimo (ese que es diferente) y con nosotros mismos. Podemos crear replicantes y haber sobrevivido al desastre ecológico, pero eso no nos libra de la decadencia y de la soledad…

Para sobrevivir lo anterior, la cinta arroja una pregunta importante… ¿Qué tipo de acciones son las que nos hacen humanos? Al final, habrá muchas respuestas, no sin antes arrojar muchas preguntas más respecto de nosotros mismos y a la trama. Lo más factible es esperar por otra secuela.

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